
Contra la privatización de los servicios públicos (Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Agua, Televisión, Correos, Polideportivos, etc …)
Día 3 de diciembre, a las 18 horas. Desde la Plaza de la Villa a Sol
Domènech Ortolà
Todo el malestar largamente acumulado en la enseñanza pública valenciana, ha estallado de forma un tanto sorpresiva y lo ha hecho, y aquí radica la novedad, mediante una cadena de movilizaciones diversas, que por primera vez en muchos años, han sido seguidas por en número importante por el profesorado e incluso ha puesto en serios problemas a la Conselleria de Educación del Partido Popular.
En efecto, reivindicaciones salariales y profesionales, demanda de finalización del mapa escolar, protestas contra la existencia de los barracones, demandas legítimas- como por ejemplo la del profesorado de Tecnología -de colectivos perjudicados por el cambios introducidos en la LOE, rechazo a la concertación de los bachilleratos, pieza clave por degradar el conjunto de la enseñanza pública y favorecer la enseñanza privada, han llenado nuestras plazas y ciudades de manifestaciones del profesorado, de madres y padres y de estudiantes.
El detonante ha sido sin duda el proceso que concluía con la convocatoria de huelga del 29 de Marzo. Puede ser hora de hacer un balance del mismo.
El nuevo curso empezaba con la celebración de elecciones sindicales que de nuevo daban una amplia mayoría al STEPV, seguido a mucha distancia por CCOO. Después de constatar un estancamiento del proceso negociador el STEPV en un Consejo Nacional decide iniciar un proceso de movilizaciones. Los intentos de buscar un acuerdo con otros sindicatos se encuentran sin embargo con una negativa expícita, ya que por diferentes razones éstos no consideran conveniente participar. Se inicia así un proceso de convocatorias de asambleas, cierres de delegados, concentraciones y finalmente la convocatoria de huelga del 29 de Marzo. Ésta tiene una amplitud, una radicalidad y una trascendencia mediática que desborda las previsiones más optimistas e incluso consigue la participación activa de una buena parte de los sectores de izquierdas de los otros sindicatos.
Una vez realizada la huelga, las reuniones Conselleria-Sindicatos se suceden y finalmente la Conselleria consigue la firma de un acuerdo por parte del conjunto de sindicatos que forman parte de Mesa Negociadora, con excepción del STEPV, que lo sigue considerando insuficiente. Ante los hechos consumados el STEPV cambia, tras una rueda de asambleas y de una discusión interna, una nueva convocatoria de huelga ya prevista, por concentraciones de protesta contra el acuerdo, que son seguidas por un número significativo del profesorado.
El acuerdo firmado es en opinión del que escribe, manifiestamente insuficiente y manifiestamente por debajo del que hubiera sido posible conseguir. Pero no me parece esto lo más interesante, los acuerdos de finalización de los conflictos son casi siempre, por su contenido o por la oportunidad del momento de la firma discutibles. Lo que parece más interesante es sacar lecciones que nos permitan continuar y profundiz<ar la lucha. A mi parecer estas son las más interesantes y, creo , merecedoras de una reflexión y un debate.
La primera y muy buena noticia se que este proceso ha conseguido romper la parálisis que arrastraba el profesorado. Éste ha demostrado que con una plataforma creible y una convocatoria adecuada está dispuesto a movilizarse. La sensación que tengo es que la mayoría del profesorado que se ha movilizado ha hecho un balance positivo de su participación, del cierre provisional del conflicto, y ha recuperado, o conocido por primera vez, la alegría de la lucha.
La segunda es lo peligroso de las explicaciones dadas por los sindicatos, particularmente los de izquierdas, en justificación de los acuerdos, tanto las de la "fuerza de la presión verbal” de UGT o las del “triunfo del sindicalismo de la concertación ante el sindicalismo de la confrontación”, marcan una línea de profundización en un sindicalismo blando y burocratizador sito en las antípodas de un sindicalismo participativo y ilusionador. Los sindicalistas de izquierdas, que sin duda existen dentro de estos sindicatos tienen una tarea urgente y necesaria .
La tercera se el problema de la unidad sindical. Ésta es una aspiración legítima y sana de una buena parte del profesorado. Se deben de hacer todos los esfuerzos posibles por impulsarla y preservarla. Se debe huir de las tentaciones de autoproclamación y de hegemonismo. Pero una vez marcadas estas premisas, no debe ser un obstáculo, ni una excusa para no hacer lo que hace falta hacer. La unidad sindical que nos interesa a los sindicalistas de un sindicalismo que quiere ser alternativo, es la que potencia el debate y la participación, la que hace hincapié en la movilización y la que tiene una voluntad clara de oponerse a las políticas liberales y privatizadoras.
















