Haciendo frente al urbanismo depredador: Candidatura Albalat pel Territori
Rafael Lafuente

En el ayuntamiento de Albalat dels Tarongers de Valencia se aprobó en noviembre del 2006 un Proyecto de Actuación Integrada (PAI), que ya venía gestándose con anterioridad y que suponía la apropiación de 2.700.000 m2, la construcción de 4300 viviendas y la utilización de recursos hídricos para éstas y para una extensa zona dedicada a campo de golf. Como suele ser práctica habitual al hacerse uso de este instrumento de planeamiento existente en el País Valencià, la aprobación del PAI se hizo sin contar para nada con la voluntad de la mayoría de los propietarios afectados. Se produjo una situación dual en la que una parte de la propiedad (propiedad de terrenos rústicos) parecía salir beneficiada desde el punto de vista crematístico y otra (propietarios de casas) salía ampliamente perjudicada. Todo ello, evidentemente, dejando de lado los aspectos antiecológicos del diseño del PAI.

Los propietarios se organizaron constituyendo una Asociación de Afectados y han mantenido una actitud de resistencia durante dos años a los proyectos del ayuntamiento y de la empresa promotora del PAI. Durante la resistencia se han venido realizando de manera sistemática asambleas, concentraciones e incluso manifestaciones en protesta contra el PAI. La actitud de la alcaldía durante todo este tiempo ha sido muy cerrada a cualquier posible diálogo. El caso llegó a plantear un problema político a la coalición “Compromís pel País Valencia” ya que el alcalde, Filiberto Prats, pertenece al Bloc Nacionalista Valencià, uno de los componentes de la alianza impulsada por EUPV en las últimas elecciones autonómicas.

Ante la celebración de elecciones la Asamblea de Afectados decidió impulsar una candidatura independiente - Albalat pel Territori -centrada en la exigencia de derogación del actual PAI y buscando negociar una alternativa no expoliadora de la pequeña propiedad y respetuosa con el medio ambiente. La presentación de la candidatura dio lugar a la utilización de todo tipo de malas artes desde la alcaldía encaminadas a impedir el derecho de voto a una serie de personas que previsiblemente iban a votar a APT. Sorteando muchas de dificultades la candidatura de APT logró finalmente el 27-M convertirse en la segunda fuerza más votada del ayuntamiento de Albalat dels Tarongers con 2 concejales, por 3 el Bloc Nacionalista, 1 el PSOE y 1 el PP.

Sin embargo la amplia victoria del PP en el ámbito autonómico en el País Valencià y las dificultades para poder conseguir acuerdos que puedan llevar a la paralización del PAI sitúa a la Asamblea de Afectados y a los dos concejales de la APT ante nuevos retos.

Hay que significar que esta experiencia, a pesar de desarrollarse en un pequeño municipio, ha sido ejemplar en el País Valencià por cantidad de gente organizada, la duración de la movilización y la capacidad para hacer frente a un PAI que, de ordinario suele pasar como un rodillo sobre la gente afectada.