Bloque Alternativo por la liberación sexual. 2007, de nuevo, salimos a la calle.

David Montilla

En la pasada celebración del día de la liberación sexual, en Junio del 2006, un grupo de colectivos afines decidimos ir juntos a la manifestación estatal “del orgullo gay” de Madrid. La razón que nos movía, y nos sigue moviendo, a constituirnos como bloque crítico era la palpable despolitización que desde hace años se estaba produciendo en el mundo LGTB (gay-lésbico-transexual-bisexual). Otro motivo que también nos estaba haciendo reflexionar desde hace tiempo es la creciente mercantilización de “lo gay” (de aquí quedan excluidas lesbianas y transexuales que todavía no son lo suficientemente cools para tener su hueco comercial, aunque nuevas iniciativas se están produciendo bajo la tutela de empresarixs que las consideran “los nuevos mercados emergentes”).

El Bloque Alternativo está formado por individualidades y grupos LGTB como RQTR, Towanda y LiberAcción, grupos de mujeres como las L.I.L.A.S o el centro social feminista La Eskalera Karakola, así como otros colectivos como el Grupo de trabajo Queer y el Eje de Género de Rompamos el Silencio.

Una de los principios que consideramos básico a la hora ponernos en marcha es el de no querer sacudirnos de encima la discriminación que sufrimos (por nuestra orientación sexual o identidad de género) ayudando a fomentar otro tipo de discriminaciones. Y aquí entran en juego, entre otras, las de tipo económico. Renunciamos al camino de ganar respetabilidad social por la vía de poseer un elevado nivel de consumo. Se trata de una vía muy cómoda en sociedades capitalistas, sobre todo para ciertos grupos, que además, tienen fuertes intereses comerciales en las personas LGTB, pero que a nosotras sencillamente nos parece una incoherencia.

Así, nos encontramos con ciertos grupos de empresarios LGTB que hasta hace poco tiempo sufrían el acoso policial en sus negocios y la homofobia social en plena calle, pero que actualmente no dudan en contratar seguridad privada para amedrentar y expulsar a vendedores ambulantes inmigrantes de barrios, como el de Chueca, que han mutado de espacios de libertad a espacios de puro y simple negocio.

En estos barrios y en otros muchos ámbitos el paso de perseguido a perseguidor se ha producido a una velocidad asombrosa.

En el plano político, esta amnesia selectiva también campa a sus anchas, esta vez escudada en los positivos pasos de la extensión de la figura del matrimonio a las personas LGTB y de la reciente Ley de Identidad de Género. Muchas dudamos de que el primero se hubiese producido con una mayoría absoluta del PSOE (que meses antes de ganar las elecciones se pronunciaba sobre las adopciones con un “ya veremos”) y de que el segundo hubiera visto la luz si un grupo de transexuales no se hubiera puesto previamente en huelga de hambre.

La exclusión de menores e inmigrantes de la citada ley dejó un sabor agridulce entre muchos colectivos transexuales. Así mismo, el incumplimiento electoral en cuanto a la inclusión del tratamiento integral para personas transexuales entre las prestaciones de la Seguridad Social actualmente va camino de convertirse en el eje lucha de muchos colectivos. Colectivos que no nos resignamos a esperar a que 17 Comunidades Autónomas se pongan de acuerdo en una mesa de negociación tal y como le resultaría más cómodo a un gobierno “socialista” que no tiene voluntad política alguna para aprobar este derecho incontestable por la vía del decreto. Lo que más nos preocupa de esta sorprendente receta “por autonomías” es que viene prescrita por una federación de colectivos LGTB más preocupada por las carreras electorales de algunos de sus miembros que por las urgentes demandas de un colectivo, como el transexual, que sufre como ninguno la discriminación.

La mercantilización de la manifestación del día de la liberación sexual también será, una vez más uno de los motivos para salir a la calle de mano de los movimientos sociales.

Nos resulta inconcebible que en una manifestación se haga exhibición de publicidad, más aún que se intente justificar con la idea de atraer a cuanta más gente mejor. Pobre justificación además, cuando la mayoría de la gente no participa de la manifestación sino que sólo asiste a ver un espectáculo donde las marcas invaden el espacio público a la misma velocidad que el contenido político desaparece de él.

Tenemos muy claro que la llegada de la derecha tendría consecuencias muy negativas para nuestro proceso emancipatorio. También tenemos claro que eso no es excusa para tener que transigir con intereses y dinámicas que, por su contenido desmovilizador, le acaban allanando el camino a la derecha sólo que por la vía del buen-rollismo.

El próximo 30 de Junio, todas y todos volveremos a nadar contracorriente con el Bloque Alternativo, ya que esa forma de nadar es la única forma de demostrar que se está vivo.