VII Asamblea de IU: ¿Retorno al pasado?
política

Por Jaime Pastor / Viento Sur *

Con la aprobación mayoritaria de las Tesis políticas, el aplazamiento de la discusión sobre el documento de Política Organizativa y los Estatutos y la elección casi plebisciitaria de Gaspar Llamazares como candidato a la Presidencia del Gobierno ha concluido una Asamblea que, pese a la imagen de “amabilidad” que se ha querido transmitir ante los medios, ha estado salpicada de imágenes simbólicas especialmente polémicas y no ha podido evitar la presentación de dos listas críticas.

En efecto, hechos nada anecdóticos como la proyección al principio de las sesiones de un video en el que se daba una imagen parcial de la historia de IU (que obviaba, entre otras cosas, la etapa que encabezó Julio Anguita mientras que desfilaban por él personajes que no están desde hace tiempo en IU, lo cual obligó a la Mesa, tras las protestas de la Asamblea, a desautorizarlo) o la presencia destacada como invitados de Santiago Carrillo y José María Fidalgo parecían reflejar el interés de la dirección por reivindicar la política que en la transición española practicó el PCE (mostrada repetidas veces en los últimos tiempos mediante su identificación con el voto Sí a la Constitución de 1978 y su adhesión a la Declaración de Gredos suscrita por los ponentes constitucionales) así como su disposición actual a buscar el consenso con todas las fuerzas políticas y sindicales en la lucha contra el PP, según hemos podido comprobar de nuevo dos días después de concluida la Asamblea mediante la propuesta “personal” de Llamazares de candidaturas anti-PP para el Senado.

En cuanto a la elección del nuevo Consejo Político Federal, la disposición de algunos de los portavoces del sector Llamazares a alcanzar una lista unitaria no consiguió impedir la presentación de dos listas diferentes, una promovida por la mayoría de la Corriente Convocatoria por Andalucía, la Plataforma de Izquierdas y Espacio Alternativo y otra por CUT y Corriente Roja. No fue posible que ambos bloques llegaran a un acuerdo definitivo sobre una lista conjunta, pese a que ya se había consensuado un documento político común, debido fundamentalmente a que CUT y CR ponían como condición innegociable que el número 1 fuera Juan Manuel Sánchez Gordillo.

¿Eurocomunismo “verde”?

El debate sobre el Informe Político de Llamazares así como el que se desarrolló sobre las Tesis vinieron a confirmar los temores y las diferencias que mantenemos desde Espacio Alternativo con el rumbo que quiere adoptar la ya “nueva” dirección. Porque, aun compartiendo muchos aspectos del análisis internacional y de las críticas a la política del PP, seguimos observando una tendencia a la moderación del discurso y la práctica en materias fundamentales como son el proyecto de Constitución Europea y el conflicto vasco (obviando consciente y sistemáticamente la defensa del derecho a la autodeterminación) y, en cambio, no mostrando cautela alguna ante la prioridad a aparecer como “fuerza de gobierno”, todo ello acompañado de un proyecto de partido basado en un liderazgo “reforzado” que, aunque no se haya aprobado en esta Asamblea, lleva ya funcionando desde hace tiempo.

Estas y otras críticas (especialmente a la propuesta de inclusión de “Verdes” en el nombre de IU) aparecieron en las intervenciones de diferentes delegaciones y sensibilidades, destacando entre ellas la realizada desde la minoría de Andalucía (que, partiendo de la referencia inicial al “movimiento de movimientos”, resaltó la necesidad de poner el acento en la crisis del reformismo keynesiano y de que se asumiera el Llamamiento de la Asamblea de Movimientos Sociales del FSE de París) y las que se hicieron desde una de las minorías de Madrid y otra del País Valenciá. La respuesta a las mismas se limitó a aceptar la retirada de la mención al cambio de nombre pero reafirmándose en todo lo demás y, sobre todo, en la voluntad de extender el “modelo” catalán al ámbito estatal.

En la discusión en Comisión de las Tesis se recogió un buen número de enmiendas presentadas desde diferentes Federaciones y sensibilidades, tras el rechazo de los documentos alternativos que proponían por separado la Plataforma de Izquierdas y la Corriente Roja. Varias enmiendas parciales defendidas por Espacio Alternativo fueron asumidas, pero no ocurrió lo mismo con la que hacía un balance crítico de los gobiernos de “izquierda plural” en Europa ni con la que proponía una posición de rechazo al proyecto de Constitución Europea; esta última obtuvo sin embargo un buen número de votos a favor pese a que los ponentes consiguieron neutralizar a una parte de l@s delegad@s con el argumento de que era prematuro pronunciarse. Se mantiene, no obstante, el compromiso de convocar una Conferencia Federal para que más adelante adopte una posición de voto ante el referéndum prometido.

En cambio, en la Comisión sobre Estatutos la votación inicial produjo un resultado inesperado para los ponentes, al salir una mayoría a favor de relegar la discusión a una Conferencia que deberá celebrarse el próximo otoño. La posibilidad de proponer que el Plenario de a Asamblea revocara la decisión tomada en la Comisión fue prudentemente descartada por el sector de Llamazares tras una reunión interna convocada al efecto, con el argumento “técnico” de que no habría tiempo para discutir los varios miles de enmiendas que habían llegado. No parece, sin embargo, que se haya renunciado por su parte a tratar de aplicar en el futuro las reformas dirigidas a reducir los derechos de las minorías y la democracia interna.

Al margen de todo esto, hubo en el Plenario varias intervenciones de dirigentes de IU, veteranos como Marcelino Camacho e invitados, casi todas en clave fundamentalmente mediática, y se presentaron diversas resoluciones férreamente seleccionadas por una Comisión presidida por Rosa Aguilar. Una propuesta de resolución sobre el conflicto vasco, avalada por 140 delegad@s, contra el procesamiento a Kontxi Bilbao, miembro de la Mesa del Parlamento Vasco, y a favor del federalismo de libre adhesión, no fue comunicada al Plenario, provocando así el descontento de sus promotores.

Finalmente, la lista encabezada por Llamazares reflejaba un pacto casi en paridad de puestos entre el sector que él mismo representa y el de la dirección del PCE, con Frutos de número 2, mostrando así claramente la reconciliación que se ha ido produciendo entre ambos tras haber comprobado la notable coincidencia de puntos de vista sobre las relaciones con el PSOE, el distanciamiento creciente a mantener no sólo ante el Plan Ibarretxe sino también ante el federalismo de libre adhesión de EB y, también, la reivindicación de la identidad “comunista” de la transición. Persisten, no obstante, diferencias significativas respecto a la autodefinición “ecosocialista” y al modelo organizativo a poner en pie, pero su evolución dependerá de las negociaciones sobre las futuras listas electorales y, sobre todo, de cuáles sean sus resultados en marzo y junio próximos.

Construir un polo de izquierdas dentro de IU

La votación de las listas dio pocas sorpresas, ya que la mayoría obtuvo un 76,5 %, la lista encabezada por Luis Carlos Rejón y en la que concurría Espacio Alternativo, un 13,8, y la de Sánchez Gordillo, un 9,6 %, mientras que el pequeño resto fueron votos en blanco que probablemente habría votado una lista conjunta de los dos sectores críticos. El hecho de que esto no se haya conseguido no debería impedir la continuidad del diálogo entre ambos bloques, teniendo en cuenta sobre todo que en Andalucía van a mantener un trabajo común la Corriente Convocatoria por Andalucía y CUT en representación del 42 % de miembros de esa Federación. Más difícil va a ser la relación con un sector de Corriente Roja que ha mostrado unos métodos de debate y de trabajo que hacen difícil una colaboración basada en el respeto y la confianza mutua. Por parte de Espacio Alternativo habrá que esforzarse por que la convergencia alcanzada en la lista presentada en esta Asamblea permita ciertas formas de coordinación entre las distintas sensibilidades que la formamos, con el fin de ir configurando un ala izquierda dentro de IU capaz no sólo de diferenciarse de la mayoría en los puntos que nos separan sino también de hacer propuestas alternativas en la línea del documento que presentamos. Ello no impide reconocer también que persisten diferencias entre quienes formamos parte de esa lista en materias como el lugar del ecologismo radical o el modelo de organización federal dentro de IU y sobre las que habrá que seguir discutiendo.

Quedan muchas incógnitas todavía abiertas y sería precipitado hacer un pronóstico firme sobre la evolución que pueda promover el nuevo equipo dirigente de IU. En todo caso, las primeras declaraciones de Llamazares sobre las listas conjuntas para el Senado o sobre el discurso navideño del Rey parecen confirmar la tendencia a dliluir el perfil alternativo de IU y a rebajar las diferencias con otras fuerzas políticas en función de la lucha común contra el PP y de una apuesta dirigida más a un electorado cercano al PSOE que al que se encuentra en los sectores más críticos y tentados por el abstencionismo. No vamos a ser la gente que ha presentado la lista “Por una IU democrática, plural, federalista, anticapitalista y alternativa” quienes neguemos la importancia estratégica que tiene la necesidad de derrotar al PP en las próximas elecciones generales; como decíamos en nuestro documento político conjunto, “compartimos la voluntad de luchar contra esta derecha cada vez más beligerante pero también pensamos que sin un reforzamiento de la movilización social y de una izquierda alternativa intransigente en la lucha contra el neoliberalismo y la guerra global, corremos el riesgo de la repetición, esta vez como farsa, de etapas de gobierno PSOE que terminarían facilitando el retorno de la derecha”. Estamos convencidos de que en un contexto en el que la polarización izquierda-derecha y la línea de fractura neocentralismo versus plurinacionalidad y libre asociación pesan cada vez más en esta sociedad, no serán posiciones blandas ante la Constitución Europea ni ante el desafío democrático territorial las que conducirán a una mayor oposición por parte del PSOE y a un reforzamiento de IU. La formación de un gobierno de “izquierda plural” en Catalunya constituye un test importante en este proceso y habrá que hacer la experiencia de hasta dónde va a llegar en la satisfacción de las expectativas de cambio creadas en la mayoría de su electorado; pero nada justifica una apuesta incondicional por una fórmula que ya en su ensayo local practicado en Barcelona ha viivido graves contradicciones, resueltas más de una vez en detrimento de los movimientos sociales y en beneficio de los especuladores y de un “modelo” de ciudad difícilmente habitable. Por eso el debate ahora no debería estar en si IU es capaz de gobernar o no sino, más bien, en cómo contribuir a que la deseada derrota del PP abra un proceso que conduzca a la necesaria ruptura con el neoliberalismo, el neocentralismo y la estrategia de la “guerra permanente”.

* Este artículo será publicado en un próximo número de la revista Viento Sur