Txema Mendibil
Tenía yo 18 años cuando me comunicaron que una chica se trasladaba del barrio de Santutxu al de Irala en Bilbao y que se incorporaba a nuestra célula de LKI (¿o era todavía LCR-ETA(VI)?). Ese día otros compromisos hicieron que llegase a la reunión cuando se estaba acabando y todo para oír a una chica preciosa criticarme por mi falta de seriedad. Pensé que me caería mal, sólo para reconsiderarlo esa misma noche tras recorrer los bares del barrio discutiendo apasionadamente sobre todos los problemas políticos y vitales que se nos ocurrían, sobre Mayo del 68 que rompió tantas tradiciones y represiones y sobre nosotr@s, nuestro futuro, nuestra revolución, nuestra vida.
Así era Marije, dura y casi inflexible en los principios a la vez que vital, solidaria, amiga de la gente y querida, muy querida por l@s que la tratamos. Los años de la "dictablanda" y luego de la transición nos sirvieron para conocernos y crecer en lo político y en lo personal, que se entremezclaban continuamente "como no podía ser menos" en palabras suyas. Tiempos en que intentamos hacer nuestras aquellas consignas maravillosas: "vive como piensas","prohibido prohibir", "sed realistas, pedid lo imposible", "horra, horra, greba orokorra"… tiempos, en definitiva, en los que apostábamos por un mundo distinto y mejor porque había que hacerlo, "sólo por eso" insistía también Marije.
Vivimos años de grandes esperanzas y frustraciones que ponían a prueba nuestro ánimo. Y allí estaba Marije, militando en el barrio o más tarde en la Enseñanza, saltando de la risa sorprendida al cabreo por las mezquindades humanas y siempre teniendo una palabra de apoyo cuando las cosas iban mal.
Ella y otr@s tres compañer@s cogimos un piso en el Casco Viejo que se convirtió al poco en el lugar de encuentro de tant@s náufrag@s de seguridades y buscadores de felicidad militante. Allí vivimos su enfrentamiento constante con el Gobierno Vasco por "su" escuela, la de Chavarri en Sestao de la que era andereño y directora, allí la escuchábamos y nos escuchaba en unas puestas en común caóticas y entrañables.
Cuando el proyecto de la Liga fracasó, lo sentimos pero nuestra desconfianza instintiva hacia la inconsistencia maoísta hizo que no participásemos en la huída hacia adelante de nuestr@s camaradas. En su lugar, volvimos a encontrarnos en la IU de Anguita creyendo ingenuamente que en el PC había much@s como él. De la decepción de ella y otr@s surgió la corriente crítica Ekaitza, otra aventura maravillosa en la que volvimos a admirar su abnegación y su valía personal.
La crisis de Ekaitza produjo nuestro distanciamiento político: frente al entreguismo claudicante ella prefirió seguir en EB acercándose a un renovado aunque disminuido PCE-EPK. Para ello influyó más su determinación de conservar el instinto de clase en períodos de zozobra que el recuerdo de su padre, un obrero comunista, o la calidez de su compañero Iñaki, comunista honrado a conciencia.
Seguía reclamándose troskista con orgullo y cuando la pinchaba con lo de "contra el PC vivíamos mejor" ella me respondía preguntando por los pájaros y flores alternativos. Coincidíamos en otros temas, como cuando criticamos la modernez de apoyar desde la izquierda la legalización y mercantilización de la prostitución en vez de aplicar el modelo sueco. Estábamos convencid@s de que, lo mismo que en el plano personal, nos encontraríamos en el político.
Quedamos en vernos estos días. No ha podido ser. Un accidente estúpido segó su vida y la de su compañero cuando se dirigían a Mena, su pueblo. Su hermana Myriam, cómplice en tantas historias, se debate entre la vida y la muerte. Ojalá tenga más suerte.
María Jesús Crespo descansa, al igual que Iñaki Artigas. Os queríamos. Mucho.
AGUR MARIJE E IÑAKI
Marcelino Fraile
Son muy malos estos tiempos para la izquierda y la pérdida de dos compañeros de lucha los hacen mucho más difíciles aun. Marije e Iñaki eran de esas personas de muchos años de militancia política y social. Eran de esas personas que son las imprescindibles para labrar estos valores de justicia social, igualdad y solidaridad que nos inspiran a todas y a todos en nuestra militancia diaria por una sociedad que supere al capitalismo explotador y depredador.
Yo solo he conocido a Marije en estos últimos años, pero me siento muy orgulloso de haber compartido su amistad, la fraternidad de nuestra camaradería y la alegría de su permanente sonrisa revolucionaria. No hablo de Iñaki porque no lo conozco bien, pero seguro que detrás de una gran mujer siempre existe un gran hombre.
Yo nunca he pertenecido a la familia del PCE, pero eso nunca ha sido obstáculo para tener amigos entrañables de esta organización. Marije ha sido para mí esa amiga entrañable con la que se puede compartir el optimismo revolucionario de la militancia, de vivir peleando por la transformación de la sociedad. Y antes de que se falsee la verdad tengo que decir que he compartido con élla las criticas a la actual deriva oportunista de Ezker Batua, y a la burocratización y descomposición de su actual aparato Madracista. Pero, sobre todo, he coincidido con ella en la complicidad de las ideas para la necesaria renovación de la izquierda, a partir del imprescindible trabajo de base en los movimientos sociales desde la calle, desde la escuela de la que tanto hemos hablado en nuestros encuentros en el Casco viejo, desde cero si es necesario, porque a élla solo le interesaba el cambio social para los de abajo y que las instituciones o los puestos se pongan al servicio de los mas necesitados.
Mi última conversación fue durante el último Consejo político de Euskadi y mientras nos fumábamos un cigarrito en la puerta de Ezker Batua junto con Mariam. Nos quejábamos de la lamentable deriva institucional de EB, de las numerosas trampas de la mayoría de Madrazo y de las dificultades de la situación política para la izquierda transformadora tras las elecciones. Ese 8 de Junio pasado Marije me decía: "antes intervenía más en los consejos, pero como no nos hacen mucho caso lo he ido dejando, aunque ahora al ver gente joven como los Encuentro Plural Alternativo con animo de continuar la lucha me voy animar y voy a intervenir mucho más, todos juntos". Este desgraciado accidente se lo va impedir, pero los que quedamos aquí no lo vamos a olvidar, ni sus palabras, ni sus ideas, ni su militancia, ni su voluntad y ni sus anhelos revolucionarios por el socialismo. ¡Hasta el socialismo siempre Marije e Iñaki! ¡Nosotros no olvidamos!
Marije eta Iñaki gogoan zaitugu!