Guillermo Naiz / Diagonal [1]
Tras 20 años de oposición a la construcción
del pantano de Itoiz, en 2003
todos los pueblos que iban a ser anegados
por las aguas estancadas por
la presa fueron destruidos por orden
del Gobierno de Navarra. En Itoiz, el
16 de junio de 2003, comenzó lo que
fue un violento desalojo y derribo
que se prolongó durante tres días debido
a la oposición y resistencia decidida
de sus vecinos y de la gente que
acudió en su defensa como respuesta
al llamamiento del colectivo
Solidari@s con Itoiz [2]. Allí, como también
ocurrió después en Artozki,
decenas de personas pusieron sus
cuerpos entre las excavadoras y las
casas, con sus brazos encadenados a
las paredes, llegando a arriesgar sus
propias vidas a causa de la acción temeraria
de la Policía Foral, encargada
del desalojo.
Concentración y denuncia
El
martes 24 de julio, cuatro años después, 19 de las personas que allí
resistieron serán juzgadas en Iruñea, lo que constituye un nuevo caso
de criminalización de actos de protesta pacíficos. Juanje Soria, uno de
los abogados, destaca el castigo anticipado que ha supuesto la
prolongación del proceso y el salto cualitativo en la petición fiscal,
que acusa a las 19 personas de un delito de desobediencia grave a
agentes de la autoridad, pidiendo una pena de nueve meses de prisión
para cada uno de ellos. Esto, según el abogado, “contrasta notablemente
con su actuación en casos similares, en que el hecho de encadenarse no
ha sido considerado delito por los distintos juzgados con la aprobación
de la fiscalía”, siendo archivados o enjuiciados como faltas. Por los
actos de resistencia, el Gobierno de Navarra solicita que los 19
acusados paguen los salarios de los policías forales y su manutención,
cantidad que asciende a 36.022,41 euros.
El colectivo Solidari@s
con Itoiz ha realizado un llamamiento para acudir a la concentración
convocada para el día del juicio, a las 8:30 de la mañana, frente a la
Audiencia Provincial. Al mismo tiempo, Solidari@ s denuncia que la
Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Gobierno navarro están
acelerando el proceso de llenado del pantano, reduciendo las fases de
vaciado. Es en el desarrollo de este procedimiento en el que “realmente
se puede ver el comportamiento de las laderas, ya que es en estos
momentos cuando más agua acumulan y por tanto existe más riesgo de
corrimientos”, por lo que, con su reducción, la CHE está tratando de
“encubrir de forma temeraria los deslizamientos de las laderas,
falseando el valor de las pruebas”.
A este respecto, señalan que
“la secuencia de seísmos inducidos por las pruebas de llenado es
constante (contabilizados más de 1.000), a una media de dos al día”. Al
comparar estos datos tanto con el caso de la presa de Vajont (el
desplome de la ladera izquierda provocó el desbordamiento de la presa
que arrasó siete pueblos y mató a 1.989 personas), como con las obras
de recrecimiento de Yesa (ver DIAGONAL nº 50) y el reciente
deslizamiento de su ladera izquierda, los siete riesgos catastróficos
señalados en el estudio de Arturo Rebollo, en el año 2000, parecen más
cercanos. También denuncian cómo el Canal de Navarra, asociado a este
pantano, además de crear un efecto barrera sin precedentes (175 km),
“supone, de hecho, la privatización del agua de Itoiz en las siguientes
décadas, encareciendo hasta tal punto el regadío que el pequeño
agricultor se verá excluido en detrimento de las grandes corporaciones
agroalimentarias”.