Lluís Rabell
Récord absoluto de participación en la XVI edición de la Universidad de Verano que, a finales de agosto, reúne tradicionalmente la Liga comunista revolucionaria para preparar el nuevo curso político.
Este año, más de mil participantes se han dado cita en Port Leucate, cerca de Perpinyà, durante cuatro jornadas de apasionantes debates, de convivencia y de intercambios de experiencias militantes.
Dato significativo: una cuarta parte de los asistentes
lo hacía por primera vez. Fuerte presencia juvenil y femenina, pues,
que patentizaba los progresos cumplidos por la Liga en el decurso de
los últimos años de luchas sociales en Francia –campaña por el “No” al
Tratado Constitucional europeo, movilización contra el contrato de
primera ocupación-, así como a través de las diferentes contiendas
electorales. Hay que recordar especialmente los últimos comicios
presidenciales en los que Olivier Besancenot recogió un millón y medio
de votos, superando sobradamente el PCF y situándose como la
candidatura de izquierdas más votada después de Ségolène Royal.
De hecho, la mayoría de los 4.000 afiliados y afiliadas con quien cuenta en estos momentos la sección francesa de la Cuarta Internacional milita como mucho desde el año 2002, a raíz de la primera campaña presidencial con Besancenot como portavoz de la LCR. Solo en los últimos meses, se han registrado 1.200 adhesiones.
Estos elementos ayudan a comprender el vivo interés con el que fue debatido el tema estrella de esta Universidad: la construcción de un nuevo partido anticapitalista amplio, capaz de responder a las exigencias de la actual situación. Una situación dominada por el triunfo de Sarkozy, prototipo de una derecha neoliberal agresiva, decidida a seguir arrebatando las conquistas sociales de la población trabajadora, y por el derrumbamiento de una izquierda tradicional profundamente amoldada en el orden y las instituciones del capitalismo globalizado.
La reciente incorporación de Michel Rocard, primer ministro socialista en tiempos de Mitterrand, al ya numeroso staff de personalidades de izquierdas que se han ido integrando al proyecto de sarkozy, constituye el paradigma de esta hecatombe moral y política. Por otro lado, enrocado en la preservación de su aparato, incapaz de ultrapasar la perspectiva posibilista de una entendimiento con el social-liberalismo, el PCF prosigue su declive.
Un sentimiento de gravedad atravesaba los numerosos debates y talleres de esta encuentro, donde se abordaban las temáticas más variadas, desde las revueltas juveniles de las barriadas populares hasta las luchas feministas, desde la crisis ecológica planetaria hasta las convulsiones bursátiles del capital financiero. Una lúcida y emotiva evocación del “Che” por parte de Daniel Bensaïd bordeaba las sesiones de formación teórica, mientras las problemáticas de la lucha de clases mundial –América latina y, muy especialmente, Venezuela– o las experiencias de otras secciones de la Internacional –indispensable aportación de nuestro compañero y diputado de “Rifondazione”, Salvatore Cannavò, sobre el fin de todo un ciclo de la izquierda antiliberal a Europa– nutrían la reflexión colectiva.
Resistencia social + alternativa política
Y es que el discurso de Olivier Besancenot en el tradicional y multitudinario mitin central de la Universidad sacudió los ánimos de todos. Retomando el contenido de la moción recientemente adoptada por la Dirección Nacional de la LCR que abre la preparación de su próximo Congreso, Olivier lanzó una doble propuesta: una llamada al frente único de todas las izquierdas políticas, asociativas y sindicales para resistir y movilizarse contra las acometidas antisociales de Sarkozy desde las próximas semanas, y una llamada a empezar el proceso para la constitución de un nuevo partido revolucionario, especialmente dirigida a la juventud y a toda esta gente “anónima” que debe tomar por fin la palabra y reconstruir solidaridades.
Un partido que “debe pasar una página de la historia del movimiento obrero y debe comenzar una nueva, donde lo mejor de las tradiciones socialista, comunista, libertaria, guevarista o trotskista, así como todas las dimensiones de la lucha contra la explotación y la opresión puedan dibujar la fisonomía del socialismo del siglo XXI”. Un encuentro “militante, proletario, internacionalista, arraigado entre los oprimidos, heredero de una lucha secular y tan fiel a la clase trabajadora como Sarkozy es leal a los capitalistas”.
No se hablaba pues de una “Liga bis”, de un simple crecimiento orgánico de la LCR, sino de avanzar hacia a la constitución de una formación revolucionaria mucho más amplia. “La Liga debe devenir instrumento de su propia superación”, decía un compañero.
Propuesta de gran impacto mediático, no han falto diarios como Le Parisien liberé que han llegado a hablar de un “proyecto de autodisolución de la LCR”. Justo al contrario! Es en estos momentos cuando la Liga, fortalecida, asume una enorme responsabilidad lanzando esta iniciativa ante la ausencia de socios, de corrientes políticas organizadas de alcance nacional, dispuestos a responder a la exigencia de una reconstrucción de la izquierda. En estos momentos, solo algunos grupos como la fracción pública de Lutte ouvrière, la Gauche révolutionnaire o Alternative libertaire, presentes a la Universidad, entran en el debate que comienza...
Miles de jóvenes, de mujeres, de sindicalistas, de militantes asociativos... esperan, sin embargo, una propuesta que puedan hacer plenamente suya. Hay urgencia social y política. Y la Liga no quiere seguir “esperando a Godot”.
30/08/2007