Los vasos comunicantes
sindical

Pep Juárez

El pasado martes día 4 de septiembre, murieron seis personas en accidentes laborales sucedidos a Alhaurín el Grande (Málaga), Cabanillas del Campo (Guadalajara), Víznar (Granada), Getafe (Madrid), Algeciras (Cádiz) y Sant Vicent del Raspeig (Alicante). Seis trabajadores, muertos en seis lugares diferentes, por causas diferentes, todas evitables, y que tienen en común la misma responsabilidad criminal: la rapiña de la explotación laboral en forma de precariedad, subcontratación, incumplimiento de las normas y carencia de formación. Empresarios y administración responsables de esta modalidad de terrorismo, poco aireada por los medios de comunicación, pero terriblemente mortífera: la explotación laboral, con su tributo macabro, como elemento básico del funcionamiento del sistema capitalista. A estas alturas del año ya se cuentan muy por encima de seiscientas, las víctimas mortales de accidentes laborales en el Estado español. Parece que la cifra de 1338 trabajadores y trabajadoras muertos (o asesinados) el año pasado, tampoco quedará tan lejos este año.

En este martes negro también conocimos, según cifras oficiales (siempre dulcificadas), que el paro del pasado agosto ha subido sin precedentes conocidos para este mes, situando el volumen total de desempleados (mayoritariamente desempleadas) otra vez por encima de los dos millones, en el conjunto del Estado, siento las Islas Baleares una de las autonomías dónde el porcentaje de quienes se han quedado sin trabajo supera claramente la media estatal. A estos datos hace falta añadir la caída del número de afiliaciones a la Seguridad Social y el descenso de la contratación laboral indefinida. Justamente los contratos indefinidos fueron la “gran promesa” de la última “reforma laboral”. El efecto “beneficioso” de esta reforma (ya lo dijimos, y está escrito) parece que ha durado sólo el tiempo que los empresarios han ido recibiendo subvenciones de fondos públicos para contratar. En cambio, la contrapartida (el abaratamiento del despido) ya es un escalón que hemos bajado todos, hacia la precariedad absoluta, y que difícilmente volveremos a subir. Derechos a cambio de promesas: los directivos de CC.OO. y UGT pueden estar orgullosos de este nuevo servicio al capital.

Para redondear el círculo, el martes 4 de septiembre también vimos, horrorizados, como un trabajador rumano se prendía fuego ante la subdelegación del Gobierno en Castelló. Más allá del impacto de las imágenes, pongamos atención a la desesperación de una persona que emigra para trabajar, y ve como todos sus derechos más elementales le son negados, para finalmente decidir causarse graves lesiones, con peligro de su vida. Este incidente nos trae ante los ojos la situación de los centenares de miles de personas sin papeles, ocupadas en trabajo clandestino, en condiciones infrahumanas para ellos y de vergüenza para todo el mundo; de los miles de personas que, sin haber cometido ningún delito, están recluidos en centros de internamiento para inmigrantes, y de la sangría cotidiana de muertes en las pateras y vallas de fronteras... Todo ello porque el sistema, y el gobierno que administra los intereses de los más fuertes, lo hace de espaldas a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero hay más noticias en este singular martes: también han salido publicados los beneficios de las empresas incluidas en el ”IBEX-35”, el selecto grupo que encabeza la especulación bursátil: ni más ni menos que han ganado, entre las 35 empresas, 24.508 millones de euros durante el primer semestre de 2007, un 34% más de lo que ganaron en igual periodo de 2006, “camino de un nuevo record anual”, según un diario de gran tirada estatal. Santander, Telefónica, BBVA, Repsol YPF, Endesa, Iberdrola, ACS, etc., además de extraer estos jugosos beneficios de la explotación de los trabajadores, de los clientes y de toda la sociedad, y de la neo colonización de otros lugares del mundo, son los primeros beneficiarios españoles de unos mercados especulativos europeos que se han visto favorecidos por la jugosa inyección de más de 200.000 millones de euros por parte del BCE (Banco Central Europeo, organismo sin ningún tipo de control democrático). La cifra puede aumentar bastante, ya lo han anunciado, para “hacer frente a los efectos sobre las bolsas europeas de la crisis hipotecaria norteamericana”.

Aquí tenéis las dos caras de la misma moneda: de una parte, paro, precariedad, muerte y desesperación en la clase trabajadora; de otra, beneficios récord, acumulación infinita, regalos multimillonarios del erario público hacia los poderosos. La teoría de los vasos comunicantes aplicada al milímetro: muchos pierden mucho, justamente en la medida que unos pocos ganan muchísimo. O, como dice un enunciado oriental: cuando se declaran beneficios, no demasiado lejos se encuentran las pérdidas. ¿Seremos capaces de poner remedio? El primer paso es quitarnos de encima el derrotismo. La acción sindical cotidiana indica que, allá dónde hay lucha y resistencia, el equilibrio es posible.

* Pep Juárez, Secretario de Acción Sindical de CGT-BALEARS. Septiembre de 2007