Comercio justo en territorio hostil
economía | social

Gemma Garcia / Roger Palà *

Los productos de  comercio justo proliferan, desde hace unos cuántos años, en los estantes de  las grandes superficies comerciales. Café, galletas, bebidas, té... Toda una amplia gama de  opciones que representan un sector comercial emergente que las grandes corporaciones de  la  distribución alimentaria no quieren dejar perder. El debate sobre la  presencia de  estos productos en los supermercados, pero, es una de  las disputas más encendidas entre los movimientos sociales y  ONG que trabajan en el ámbito del consumo alternativo.

Por un lado, se sitúan las organizaciones que ven el comercio justo desde una perspectiva global: así, un producto que merezca el adjetivo de  justo  no debería distribuirse nunca en un supermercado porque estas corporaciones no son precisamente un paradigma de  la  justicia social. Otras organizaciones, en cambio, defienden a pesar de todo la  presencia del comercio justo en las grandes superficies siempre que el producto que se distribuye reúna los estándares del que se considera comercio justo, porque son el espacio más habitual de consumo alimentario.

Las grandes cadenas de  distribución han encontrado en esta clase de  productos un filón de  marketing importantísimo: empresas como Eroski, Alcampo, Bonpreu, Carrefour o  Mercadona, entre otros, distribuyen productos de  comercio justo en colaboración con ONG como Setem o  Intermón. Las ventas totales de  estos productos en el Estado español registraron, durante el año 2005, un crecimiento del 28,4% respecto al año anterior, llegando casi a los quince millones de ventas anuales, según un informe de  Setem. Entre 2005 y  2006, las ventas de productos de  comercio justo de  Intermón Oxfam a los supermercados y hipermercados aumentaron el 37%, según datos de  la  propia organización.

Perspectiva global


En Cataluña, la  Red de  Consumo Solidario trabaja desde el año 1996 por una perspectiva "global y  alternativa" del comercio justo. La  Red es una referencia para los sectores del movimiento de  comercio justo más radicales y transformadores, que defienden una visión integral contraria al uso que  hacen las grandes superficies de  distribución. Según Esther Vivas, coordinadora del Área de  Sensibilización de  la  Red, los supermercados "instrumentalizan el comercio justo todo utilizándolo como estrategia de  marketing empresarial". De este modo, se atribuyen "una imagen responsable y  comprometida".

La  visión que defiende la  Red engloba todo el ciclo de  un producto, desde el productor hasta el consumidor final, una perspectiva integral que también pasa por trabajar en alianza con otros movimientos sociales críticos con el modelo de  globalización neoliberal. Así, la  Red trabaja para "vincular el comercio justo a  la  defensa del derecho a  la  soberanía alimentaria y  a la  promoción de los circuitos cortos y  el comercio de  proximidad", explica Vivas.

Para hacer frente al modelo actual y  cambiar los hábitos de  consumo, desde esta entidad promueven una red de  tiendas y  cooperativas de  consumidores de productos ecológicos y  de comercio justo, en base a los circuitos cortos de comercialización y  a la  toma de  conciencia del consumidor. La  Red quiere demostrar que "fuera de  las grandes superficies comerciales, el consumidor puede encontrar productos de  alimentación, artesanías, libros y  materiales diversos".

El objetivo es sensibilizar

David Díaz de  Quijano, responsable de  comunicación de  Setem Catalunya, considera que "el hecho de  vender productos 'justos' junto a  productos 'no justos', ya sea en grandes superficies o  en pequeños comercios, ahora mismo no es una contradicción sino que es una situación que puede ayudar el consumidor a preguntarse qué hay detrás de los productos 'no justos'". Para Setem, las ventajas básicas de  colocar sus productos en grandes superficies se traduce en más ventas "y, por lo tanto, incremento de  beneficios económicos para las cooperativas del sur". Setem afirma también que vender a  las grandes tiendas permite "el fácil acceso de los productos a los consumidores, ya estén sensibilizados o  no ". Díaz de  Quijano explica que "abogamos por un comercio justo en todos los pasos, pero las grandes superficies son una realidad que no podemos obviar. Lo que debemos hacer es velar para que no ejerzan su presión sobre los proveedores y  trabajadores, y  si es así, denunciarlo".

Fernando Contreras, responsable de  marketing del departamento de  comercio justo de  Intermón Oxfam en Cataluña, considera que "colocando productos de comercio justo en los supermercados estamos ofreciendo una alternativa de consumo responsable para la  gran mayoría de los consumidores". Contreras explica que "somos conscientes de que las prácticas de  algunas de  estas empresas podrían mejorar, por eso también trabajamos para que potencien su responsabilidad social corporativa". Contreras afirma también que "estar presentes en estos centros comerciales nos permite incrementar el conocimiento del comercio justo entre la  población. Así se convierte en un elemento cotidiano vinculado a  la  compra, no sólo exclusivo de  tiendas más minoritarias".

Según el responsable de  marketing del departamento de  comercio justo de Intermón Oxfam, "la  experiencia, en el resto de  Europa, cuenta con algunos años de  ventaja y nos indica que no existe un peligro real de  convertirlo en una estrategia de  marketing mientras nos mantengamos vigilantes, como lo estamos haciendo, a los usos abusivos que se puedan dar del concepto". En cambio, David Díaz, de  Setem, considera que "uno de los peligros que puede afectar el movimiento es si se hace una mala utilización del sello de productos de  comercio justo". "Para conseguirlo debemos procurar seguir manteniendo en el futuro el control del comercio justo, para que las empresas que queremos que  participen no se  apropien en beneficio propio".

Empresa y sociedad

La  Asociación Nacional Española de  Grandes Empresas de  Distribución (ANGED) aglutina dieciséis empresas, entre las cuales  encontramos Carrefour, El Corte Inglés o  Alcampo. Todas tres comercializan con comercio justo y  lo promueven desde las fundaciones de  Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Carrefour cuenta con una fundación propia. Alcampo y  El Corte Inglés forman parte de  la Fundación Empresa y Sociedad, que está integrada por más de  sesenta empresas españolas, entre las cuales destacan multinacionales como BBVA, Nike, Telefónica, Inditex, La Caixa, o  Repsol YPF, que cuentan con denuncias de varias organizaciones por no respetar los derechos humanos o  el medio ambiente. Ni El Corte Inglés ni Carrefour han contestado nuestras preguntas sobre el debate de  la  presencia del comercio justo en  las grandes superficies.

* artículo publicado a  La  Directa, núm. 56.