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Costa Rica: un TLC en apuros

Publicado el 08/10/2007 - 13:18

José Cambra

Apenas hace pocos días, la prensa panameña está reseñando -de manera francamente escasa- las graves dificultades que atraviesan el gobierno y las clases pudientes en Costa Rica, en su pretensión de imponer un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, conocido como CAFTA en sus siglas en inglés, del cual hacen parte el resto de países centroamericanos y República Dominicana.

Para entendimiento de lo que hoy acontece en el hermano país, debemos remontarnos al año 2000, cuando un intento de privatización de la telefonía y la electricidad, denominado popularmente como el "combo", fue impedido por un poderoso proceso de movilizaciones y bloqueos de carreteras y calles (nuestras afectaciones a terceros tan denostadas), que culmino en el abandono de tal empeño por parte de la asamblea legislativa, en ocasión de una descomunal manifestación de 150,000 personas que la cercaron físicamente.

Tal triunfo, casi único en América Latina, pues permitió preservar esos activos en manos del Estado,   agudiza la crisis de la partidocracia costarricense, con expresiones tan importantes como la puesta en prisión de dos de sus ex-presidentes, además de la ruptura de uno de sus principales partidos políticos, el Partido Liberación Nacional (PLN), el símil en ese país del PRD panameño. En las elecciones presidenciales del 2006, el PLN tuvo como competidor a su ruptura, el Partido de Acción Ciudadana (PAC),   saliendo favorecido dudosamente Oscar Arias, candidato del PLN, por apenas un 1%, escasa diferencia jamás indicada en las amañadas encuestas previas al acto electoral, que le daban una supuesta ventaja de 20 puntos.

El problema estriba en que el caballito de batalla del hoy presidente durante su campaña, fue el tratado de libre comercio con los Estados Unidos, el cual quedo afectado por lo escaso del margen con el que se alzo con la presidencia, así como por hechos, que como las papeletas y urnas encontradas en oscuros rincones, sembraron serias dudas sobre la legitimidad de su triunfo.

El referéndum de este domingo 7 de octubre tiene su origen en una petición formulada por opositores a ese pacto, apelando a una ley que lo permite, siempre y cuando, a partir de su aceptación por el Tribunal Supremo de Elecciones,   en seis (6) meses  se logre la recolección de 130,000 firmas a favor de realizarlo.  Dicha aceptación la dio el Tribunal Supremo de Elecciones hacia  marzo del presente año. El gobierno de Oscar Arias ponderó que dicho período de recolección favorecería a los opositores al TLC, por lo que prefirió convocarlo directamente, con lo que solamente estaba obligado a esperar seis meses para efectuar la consulta.

De manera similar a lo sucedido en Panamá con el referéndum sobre la ampliación del canal, el gobierno de Costa Rica y los poderes económicos, han saturado de propaganda millonaria a favor del TLC los medios masivos de comunicación del país vecino. Medidas como el visto bueno otorgado por el Tribunal Supremo de Elecciones, para que el presidente y sus ministros hagan campaña a favor del SÍ en horario laborable y con fondos del Estado, contrastan con la prohibición   impuesta por ese mismo organismo de hacer campaña a favor del NO al resto de empleados públicos, en donde es muy fuerte la oposición al TLC, así como a las universidades estatales, que encabezan el movimiento opositor a tales pactos.

Se ha llegado incluso a la arbitrariedad, violatoria de la autonomía universitaria, de prohibir al Semanario Universidad expresar su opinión contraria a tal pacto, así como la cautelación de sesenta (60)millones de colones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR) por parte de la Contraloría de ese país.

Tales arbitrariedades evidencian la desesperación de quienes se están viendo sobrepasados por un fuerte movimiento opositor al TLC. A lo largo y ancho de la geografía costarricense se han conformado centenares   de comités patrióticos por el NO, siendo la gente de las propias comunidades y barrios las que con sus propios medios hacen campaña, visitando casa por casa de sus vecindades. Los millones del SÍ están siendo confrontados con una inmensa variedad de volantes y caricaturas elaboradas por las gentes de abajo, desde sus códigos comunicacionales, activismo del cual están huérfanos los poderosos intereses que apuestan por la aprobación del TLC.

La táctica gubernamental ha consistido en hacer campaña directamente en las empresas industriales, maquilas y trasnacionales, en las que tienen vedada la entrada los(as) partidarios(as) del NO, además de amenazados(as) de despido quienes allí laboren y expresen tales simpatías.   El "aporte" de los grandes capitales ha consistido en sembrar el temor, anunciando que de darse un resultado adverso a sus intereses, abandonarán el país dejando en el desempleo a centenares de miles de costarricenses, campaña de intimidación que ha contado con la vista gorda del nada imparcial Tribunal Supremo de Elecciones. No han faltado los epítetos en la gran prensa de chavistas y castristas a los opositores al pacto, al igual que las encuestas nuevamente amañadas como las que vieron luz en la pasada contienda electoral.

Pero cuando faltaba menos de un mes para la celebración del referéndum, un importante revés ha sacudido las filas del SÍ, poniendo aún más en aprietos lo que ya se pronosticaba como un apretado resultado. Vio la luz un memorando secreto, firmado por el vicepresidente del país y un connotado diputado del partido en el gobierno, que dirigido al presidente Oscar Arias, describía todos los pasos de propaganda sucia que han desarrollado en la campaña contra los partidarios del NO, incluso también contra sus propios copartidarios, en virtud de la amenaza que allí se formulaba de dejar sin fondos aquellas alcaldías en las que se diera un resultado adverso en la consulta próxima.

Ni la apresurada renuncia del vicepresidente, ni la del diputado a los cargos de responsabilidad parlamentaria que ostentaba, han amainado el crecimiento de la oposición al TLC, llegando el gobierno de Estados Unidos ha afirmar que la votación del 7 de octubre tendría repercusiones estratégicas en su política. Tanto ha sido el impacto del escándalo, que los medios masivos se han tenido que apresurar a presentar encuestas en las que el No y el Si aparecían "empatados",   para tener que dar paso a la última divulgada hace dos días, en que ya el No alcanzaba un 55% de intención de voto, mientras en No rondaba el 43%.

Hoy por hoy, el peligro de un fraude electoral está presente, indicando la urgencia de que los centenares de comités patrióticos, organizaciones y ciudadanos(as) sé auto convoquen a un Encuentro Nacional al día siguiente del referéndum, que dote de dirección y respuesta de ocurrir tal patraña. En caso de que tal despropósito no sé de, sea cual sea el resultado, pareciera propicio el momento también para acordar en tal Encuentro la continuidad del movimiento opositor a tales pactos.

La América rebelde mira desde la esperanza de redención, la hazaña que ya protagoniza la ciudadanía de Costa Rica, buen ejemplo para los vientos de libertad y ruptura de cadenas que recorren nuestro continente.


* El autor es docente universitario
 


Fuente:
http://www.espacioalternativo.org/node/2318