Por Josep Maria Antentas
El IV Foro Social Mundial ha sido un éxito político indiscutible, y así lo
testimonian los comentarios e impresiones de casi todos sus participantes.
Hacer un balance de un acontecimiento y un proceso como el FSM es siempre
difícil, debido a su complejidad, y más cuando se desarrolla en un contexto
político, social y cultural desconocido para muchos de nosotros. A pesar de
todo, me gustaría apuntar algunos elementos de balance, en base a la
experiencia vivida, a las explicaciones dadas por miembros destacados del
comité organizador indio, a los intercambios de opiniones con otros colegas
participantes en el foro, y a los análisis in situ hechos por quienes más
parecen conocer los entresijos de la realidad india y del proceso del FSM.
El proceso del FSM en India
Uno de los aspectos mas significativos del proceso preparatorio del FSM en
India ha sido la amplia dinámica unitaria que ha generado entre
organizaciones y grupos de naturaleza muy distinta, consolidando y profundizando una
tendencia que comenzó con la preparación del Foro Social Asiático en la ciudad India
de Hyderabad en enero del 2003. A tenor de lo que explican los miembros del comité
organizador indio y quienes están familiarizados con la realidad de este país,
tradicionalmente existía una cierta capacidad de trabajo unitario entre
organizaciones similares (sindicatos, movimientos campesinos...) pero que
coexistía con una fuerte división y relación conflictiva entre
organizaciones distintas, como por ejemplo entre ONG y sindicatos, o entre los movimientos
populares de inspiración gandhiana no vinculados a ningún partido político y
los frentes de masas de partidos de izquierda, etc.
El proceso del FSM ha
permitido generar una dinámica unitaria que rompe las barreras y
compartimentaciones anteriores. El espectro de organizaciones integrantes en
el comité organizador indio ha sido muy variado (movimientos campesinos, sindicatos,
movimientos contra la privatización del agua, ongs, los dalits (intocables),
los partidos de la izquierda radical, de procedencia mayoritariamente maoísta...). Sólo ha
quedado fuera un pequeño núcleo de organizaciones campesinas ligadas a un sector del
maoísmo, que organizaron el evento Mumbai Resistance al lado del recinto del
FSM, y otro grupo de organizaciones campesinas autónomas que impulsaron el
Encuentro de Movimientos Populares, ambos de dimensiones modestas.
Todavía es pronto, como señalaba Pierre Rousset, uno de los
extranjeros que mas directamente ha seguido el proceso preparatorio, para
saber si el proceso del FSM y esta dinámica unitaria ha arraigado bien en
India, aunque hay indicios que apuntan en dirección afirmativa, como la
preparación de la jornada del 20M contra la ocupación de Irak, o la decisión
de los sindicatos indios de anunciar el próximo 24 de febrero en ciudad de
Mumbai la convocatoria de una Huelga General en todo el país.
Perfil y composición del FSM
El perfil y composición de este IV FSM, que con sus aproximadamente 125.000
participantes ha sido el más masivo de todos, ha presentado varias novedades
en relación a las ediciones anteriores. Como casi todo el mundo ha señalado,
este foro ha permitido realmente dar un salto cualitativo fundamental
en el proceso de internacionalización del FSM, cuyos participantes eran
hasta ahora esencialmente latinoamericanos, europeos y norteamericanos. Mumbai ha
permitido la integración de los movimientos indios y de un amplio número de
países asiáticos, sobre todo del sureste y este del continente. Este cambio
sustancial en la participación y composición del foro ha quedado reflejado
también en las temáticas que han dominado en el mismo. A las problemáticas
ya abordadas en ediciones anteriores, esta vez desarrolladas bajo la forma que
toman en India, se han añadido las especificas de la realidad india y
asiática.
El formato del foro, fue bastante similar al de la III edición, con algunos
cambios en las grandes conferencias, una parte importante de las cuales
fueron organizadas por los movimientos y las organizaciones participantes en el
foro, y no directamente por el comité organizador del FSM y el Consejo
Internacional. Aunque a veces pareció que el foro estaba más fuera de las
conferencias y seminarios que dentro, ante las continuas manifestaciones,
marchas, y cantos protagonizados por los movimientos indios y asiáticos
desde el primer hasta el último minuto. Para muchos movimientos, esta fue la mejor
forma de expresarse durante los días del foro, más que asistiendo a los
debates.
Otra novedad positiva ha sido precisamente la alta visibilidad de los
movimientos populares indios, de los "pobres" y los sectores sociales mas
desfavorecidos, como los dalits (los intocables). Hay amplio consenso en
señalar que este ha sido el foro social donde la visibilidad de los "pobres"
y los sectores populares ha sido más fuerte que nunca. Este ha sido, además,
el FSM con menor perfil institucional de todos. Realizado en una ciudad
gobernada por la derecha reaccionaria, donde la izquierda es en general débil, el
esfuerzo organizativo, logístico y político para preparar el foro no contó
con ayuda alguna de las instituciones indias. El comité organizador indio, tomo
además, decisiones ejemplares como la de rechazar la ayuda financiera de
instituciones como la Fundación Ford, contribuyente de los foros anteriores.
Otra vez, la tan alabada "unidad y radicalidad" de Florencia marco el foro
enteramente.
La coordinación de los movimientos sociales
Durante el foro se realizaron, como cada año, asambleas diarias de
movimientos sociales, esta vez llamadas "asamblea de activistas", para evitar equívocos
con las organizaciones indias, ya que en India el término "movimiento social"
tiene un significado mucho más restringido del que posee en otras partes del
mundo, refiriéndose solamente a un tipo especifico de movimientos, aquellos
movimientos populares no vinculados con ninguna organización política. El
termino "activistas" tenia un carácter mas inclusivo, bajo el cual podían
reconocerse todas las distintas realidades, organizaciones y luchas
existentes en India. Hubo también coordinaciones temáticas importantes como la de la
campaña internacional contra la Guerra de Irak, que reunió a un amplio
espectro de las coaliciones antiguerra existentes en el mundo.
Los movimientos que decidieron impulsar el año pasado una Red Mundial de
Movimientos Sociales realizaron tres grandes debates. El primero, un balance
de Cancún, para analizar las debilidades y fortalezas exhibidas por los
movimientos sociales en esta ocasión, con vistas a afrontar el próximo
Encuentro Ministerial de la OMC en Hong Kong en otoño del 2004. Hubo
bastante acuerdo en señalar que el proceso hacia Cancun había tenido una buena
preparación en el terreno del análisis, del seguimiento de las negociaciones
oficiales, de la presión a los gobiernos nacionales, pero en cambio había
sido débil en el terreno de las movilizaciones, no solo en Cancún, sino sobre todo
a nivel internacional. Las dificultades para organizar un día de acción global
contra la OMC, contrastan, como señaló Christophe Aguiton, con la fortaleza
de las movilizaciones recientes en temas como la guerra de Irak, o el
renacimiento de las luchas sociales en muchos países.
El segundo debate giró en torno al funcionamiento de la propia Red de movimientos.
Se constató la necesidad de ampliar la composición de la misma e integrar a nuevas
realidades, empezando por las indias y asiáticas, así como de abrir
realmente un espacio internacional para la discusión estratégica entre los
movimientos, un flanco hasta ahora muy débil. Finalmente, la Asamblea de Movimientos
elaboró una declaración final, señalando los principales objetivos de
movilización para este año, empezando por la jornada del 20M contra la
ocupación de Irak, la cumbre de la OMC en Hong Kong, y muchos otros
objetivos.
El punto mas débil de la coordinación de los movimientos fue la escasa
asistencia y participación de los movimientos indios. Algunos de los
miembros del comité organizador indio, como P.K. Murthy, nos señalaron que esta escasa
asistencia se debió al desbordamiento organizativo de los principales
responsables de las organizaciones indias durante los días del foro, así
como a la novedad del proceso de coordinación mundial de movimientos sociales
para las organizaciones indias, todavía poco metidos en la dinámica
internacional.
La coordinación internacional de los movimientos sociales ha dado, en
principio, un paso adelante en Mumbai, pero habría que esperar un tiempo
hasta saber si los acuerdos tomados realmente permiten avanzar en la dirección
deseada. Los retos parecen claros: ampliar la red, integrar la realidades
indias y muchas otras ausentes, abrir un espacio internacional para el
debate estratégico, y estar a la altura de lo necesario en las grandes citas de este
año.
(23-01-04)


















