Josep Cruelles
Hablar en Europa de la reforma constitucional propuesta por Chávez requiere aclarar primero algunas de las cosas que aquí se dicen y que la prensa y los medios de comunicación repiten, en perfecta sintonía con la preocupación de la burguesía venezolana y trasnacional.
El
primer caballo de batalla para su descalificación ha sido la
propuesta de reelección indefinida de la presidencia, contra
la anterior fórmula de mandato limitado a una reelección.
El segundo ha saltado por sorpresa: incluir en la constitución
la jornada semanal de 36 horas.
Globovisión, RCTV (ahora por cable), la mayoritaria prensa opositora, han combatido esta reforma antes de hacerse pública. La conferencia episcopal venezolana ha llegado a calificarla de “…un proyecto clandestino que pretende dirigir al país hacia el marxismo-leninismo”.
El
argumento de la reelección indefinida no da mucho de sí.
El Estado español, Italia y Francia también la admiten,
mientras que el sistema monárquico del Estado Español y
el Reino Unido, además, garantiza la perpetuidad de sus jefes
de estado... sin elección alguna.
El
contenido de la propuesta
Entre otros cambios, además de la reelección indefinida, la reforma propone:
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La
prohibición del latifundio. Chávez explicitó que
todo alcalde o gobernador debe identificar los latifundios y obrar en
consecuencia.
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La
prohibición de los monopolios, sea cual sea la forma que
adopten.
-
La
puesta a disposición del poder ejecutivo y comunal del Banco
Nacional de Venezuela. Es decir la pérdida de su autonomía
para decidir la política monetaria nacional.
-
La
integración de todas las fuerzas armadas en un operativo
único, que incluirá la guardia nacional (que pasará
a llamarse guardia territorial) y las milicias populares. Es una
clara medida destinada a controlar posibles dinámicas
autónomas con la colaboración de las milicias.
-
La jornada laboral de 36 horas y de 34 nocturnas, así como la
prohibición de horas extras.
Pero
el gran bloque de reformas tiene que ver con dos conceptos:
la Nueva Geografía del Poder y la Explosión el Poder
Comunal.
-
La nueva geografía del poder se refiere a la organización
del territorio, su desarrollo y, sobre todo, las formas de decisión
política para ello. La unidad política primaria de la
organización del estado será la ciudad. Las ciudades
estarán integradas por áreas llamadas comunas y éstas
estarán integradas por comunidades, núcleo espacial
básico del estado socialista. A partir de aquí existe
toda una articulación de territorios.
Cabe
señalar que una de las medidas más importantes figura
ya en la constitución: la declaración de Caracas
Distrito Federal. Al margen de ser funcional para abordar el caos de
la gran Caracas, tiene la virtud de acabar con personajes nefastos,
como el actual alcalde de Chacao (el municipio de la burguesía…),
elemento golpista que maneja su propia policía, o Juan
Barreto, uno de los alcaldes chavistas de la llamada Derecha
Roja
corrupta.
La
explosión del poder comunal
se concreta en la promoción por el estado de la participación
protagónica del pueblo, transfiriéndole poder y creando
las mejores condiciones para la construcción de una democracia
socialista. Se reconoce los consejos comunales, consejos obreros (y
su papel en la gestión democrática de las empresas de
propiedad social directa o indirecta), consejos estudiantiles y
consejos campesinos.
Se
establece una ley
para que el poder nacional, los estados y los municipios transfieran
a estos entes de poder popular los servicios que deberán
gestionar.
Hay
también apartados importantes sobre agricultura y
sostenibilidad, protección del medio ambiente, reivindicación
de la diversidad multiétnica, construcción del nuevo
tejido productivo…
¿Dónde
se centra el debate?
Existe
un punto
débil, o dudoso… Se ha anunciado la discusión y
aprobación de la reforma como un solo paquete y en el plazo de
3 o 4 meses. La derecha y, por motivos distintos y justos, una parte
de la izquierda, reivindican la aprobación por artículos.
¿Cómo, si no, se puede manifestar la divergencia,
aunque sólo sea con un artículo concreto? Además,
hay muy poco tiempo para la divulgación y la discusión
en las bases.
¿Quién
recogerá las divergencias y posibles aportaciones? En
principio será la asamblea nacional, que hasta ahora se ha
caracterizado por una unanimidad preocupante. Las primeras y tímidas
voces que se han levantado ya han recibido la descalificación
de Chávez.
Existe
una radical contradicción entre la profundidad de las reformas
que se están planteando y la metodología que se está
utilizando para su discusión y aprobación.
En realidad, todo esto tiene que ver con el ser o no ser de la revolución bolivariana. Al margen de la nomenclatura futura de los instrumentos del poder popular, de la definición de propiedad -privada, mixta o socialista-, la salud del proceso está en la participación y la capacidad real de decisión de las organizaciones que se han creado más allá de la esporádica organización de promotores acríticos del sí en el referéndum.



















