Entrevista a Rachid Chrii, por Sadri Khiari
Condenado a 18 meses de prisión, en abril de 2003, por motivos falaces (llamada a la rebelión, ayuda a un criminal en estado de detención...), Rachid Chrii, sindicalista, militante altermundialista (Attac-Marruecos) y partidario de los derechos humanos, ha sido liberado el 7 de enero pasado al mismo tiempo que otros 32 presos políticos.
- Su liberación se produjo simultáneamente a la instauración de la instancia Equidad y reconciliación, responsable de liquidar los expedientes de la represión en Marruecos. ¿Eso da razones para ser optimista acerca de la rehabilitación de los antiguos presos y el juicio de los responsables de la tortura? ¿Se cierra el reino de la impunidad?
Rachid Chrii - Para poner la liberación de los 33 presos
políticos en su contexto, es necesario comenzar por recordar las razones de su detención. La llegada del "nuevo" régimen marroquí ha, en efecto, heredado todas las contradicciones del "antiguo": el desgaste de los instrumentos clásicos de la dictadura y su incapacidad "orgánica" para realizar reformas políticas. De hecho, todas las iniciativas tomadas por el poder marroquí durante estos diez últimos años proceden de una doble voluntad: por una parte, reformar los instrumentos de soberanía para darse una legitimidad democrática y, por otra parte, reforzar el despotismo cerrando cualquier brecha que pudiera permitir una verdadera apertura política. Es en este marco en el que debe interpretarse nuestra detención (periodistas, militantes de izquierda e islamistas) y, en la actualidad, nuestra liberación.
El hecho de que esta liberación se anuncie con motivo de la creación de la instancia Equidad y reconciliación confirma a su manera la visión politiquera y maniobrera con la que las cuestiones de los derechos humanos son planteadas por el poder en el seno del cual los "antiguos" siguen reinando. Eso revela la naturaleza misma de esta instancia: lejos ser un instrumento de reconciliación, constituye un nuevo medio de chantaje frente a las víctimas de la represión para imponer el tratamiento "extrajudicial" de los torturadores y enterrar la verdad. Se institucionaliza así la impunidad. Lo que da numerosas razones permanecer vigilantes. Ya que el poder se dota con nuevos instrumentos para obstruir las aspiraciones democráticas del pueblo y aplastar a sus fuerzas militantes.
- Leyendo la prensa marroquí, se tiene la impresión de una vida política muy intensa. ¿Eso no reflejaría un verdadero proceso de democratización?
R. Chrii - Antes de proseguir, me gustaría poner en guardia a la opinión y a los militantes sobre la naturaleza de dicha "prensa marroquí". Se reprime constantemente la prensa independiente en Marruecos y la prensa militante y crítica es casi inexistente. Lo que deja el campo libre a una prensa policíaca y a la prensa
política de los partidos del gobierno. Lo que refleja la prensa marroquí oficial y oficiosa, son las múltiples maniobras de la casta que controlan que siembran la confusión en la opinión pública internacional. La realidad de la vida política es bien diferente de lo que se cree percibir desde el exterior. El régimen marroquí es un sistema político altamente centralizado que deja poco lugar a los partidos políticos, incluso reformistas. Este monopolio de la vida política es uno de los caracteres de un régimen hostil a todo compromiso. El Gobierno y las instituciones representativas no son más que las correas de transmisión de decisiones tomadas en otra parte. Por consiguiente, nadie en Marruecos (espero que tampoco en el extranjero) es engañado sobre la realidad política del país. Pero las maniobras del poder no dejan de tener efecto puesto que el régimen ha podido así domesticar a los viejos partidos de la oposición, una parte de la esfera de influencia islamista e incluso un sector de la izquierda. Estos resultados constituyen obviamente factores de estabilidad institucional, pero son también factores de profundización de la brecha entre el régimen y la sociedad.
- Ha habido una gran concentración popular en Safi para celebrar tu liberación. ¿Significa esto que en la población hay una gran sensibilidad a las cuestiones de los derechos humanos y de la democracia?
R. Chrii - Tengamos en cuenta en primer lugar que Safi es una ciudad popular de tradición trabajadora militante. Desde los años setenta, olas de reestructuraciones dejaron detrás de ellas a millares de obreras y de obreros despedidos. Las protestas y manifestaciones son conquistas arrancadas gracias al trabajo sistemático de solidaridad que realizan los camaradas cada vez que un sector trabajador o popular se pone en lucha. La gran reunión popular, organizada por los camaradas de las secciones locales de la Asociación marroquí de los derechos humanos (AMDH), - Marruecos attac y Asociación nacional de los licenciados parados de Marruecos (ANCDM), con motivo de mi liberación, reflejó así la rebelión de la población de los barrios populares contra los atropellos policiales y contra condiciones de vida que no dejan de deteriorarse. La población expresa, a su manera, sus aspiraciones democráticas mediante acciones en la calle cuando se obstruyen los medios legales.
- ¿Cuál es la situación del movimiento social marroquí?
R. Chrii - Se caracteriza por una crisis de las direcciones burocráticas tradicionales en un contexto donde nuevas direcciones militantes tienen dificultades para surgir. Pero la crisis atraviesa también a la izquierda radical, falta de un proyecto político y de un marco organizativo que permitiría la unificación de los esfuerzos e iniciativas de los grupos militantes. Esta crisis está acentuada por la misma profundización de la ofensiva neoliberal y por el endurecimiento de la represión. El movimiento sindical está, por otra parte, dividido en tantas organizaciones como partidos. Desde hace mucho tiempo, el movimiento estudiantil atraviesa, por su parte, una crisis de definición de tareas y de un programa de lucha. La Unión nacional de los estudiantes marroquíes (Unem) está debilitada por las luchas fraccionarles de sus distintos componentes. El movimiento asociativo (mujeres, derechos humanos, derechos culturales, etc.) está sometido a múltiples obstáculos. Esta situación es un obstáculo hacia la constitución de un frente social de lucha para cambiar las relaciones de fuerza y crear las condiciones necesarias para una reorganización del movimiento trabajador y popular. Las luchas, no obstante, nunca han cesado, pero su desarrollo dependerá, en parte, de la posibilidad de estructurar a escala nacional una corriente "lucha de clase" que esté dotada con un proyecto político (y no partidario) democrático, unitario y anticapitalista.
Entrevista realizada por Sadri Khiari para el semanario Rouge
http://www.lcr-rouge.org/
Traducción libre de Emo para corriente[a]lterna



















