Francia: Después del 18 de octubre, hay que construir un movimiento de conjunto paso a paso
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Raphaël Greggan y Antoine Larrache, LCR París.

Después de su elección el pasado mes de mayo, Sarkozy ha empezado a poner en marcha su programa de ataque frontal a los derechos de los jóvenes y de los asalariados. Para acallar cualquier revuelta, Sarkozy integra a la «oposición» en su política (de 20 miembros del gobierno, 4 son del Partido Socialista). También ha abierto discusiones con las direcciones sindicales.

Además de las reformas liberales (sobre las jubilaciones, la autonomía de las universidades, contra el derecho de huelga y la disminución del número de funcionarios), Sarkozy mantiene los salarios bajo mínimos, mientras que reparte regalos a sí mismo y a la patronal (15 mil millones de euros en exoneraciones fiscales).

La lucha y la huelga aparecen como el único medio de rebelarse. En ese marco se moviliza para el 18 de octubre, en un primer momento por la CGT-ferrocarril en base a la cuestión de mantener los «regímenes especiales» de las jubilaciones. Los sindicatos de la energía apoyan esa fecha, ya que ellos también se ven afectados por esta reforma. Son, a continuación, los sindicatos del INEM y de la Unedic los que también llaman a la movilización para esa misma fecha contra una reforma gubernamental que les concierne. Los equipos locales de los sindicatos de la función pública han llamado a la movilización por sus condiciones de trabajo, desbordando de ese modo las propias direcciones sindicales.

Una jornada como nunca antes habíamos presenciado.

El 18 de octubre ha sido la jornada de huelga más importante en el sector del ferrocarril con un 75% de huelguistas. Con un 59% en la RATP (el metro parisino), 70% de huelguistas en EDF-GDF (electricidad y gas), 20% de huelguistas en el INEM y en Correos. Solamente 8% en la educación a nivel nacional, pero con, en algunas ciudades, cifras que varían entre un 20 y un 40% (sobretodo en París, Creteil y en Aix-Marseille). En cuanto a las universidades, asambleas generales han tenido lugar con la participación de centenares de estudiantes.

Las direcciones sindicales han hecho todo lo posible para que esta jornada de huelga interprofesional no fuese un éxito e impedir una huelga «reconducible». La intersindical de la educación ha rechazado llamar con claridad a la huelga. La CGT del ferrocarril ha multiplicado los llamamientos para la vuelta al trabajo el 19 de octubre. Sólo dos sindicatos del ferrocarril hicieron un llamamiento a la huelga «reconducible».

Ha habido sobresaltos de la huelga todo el fin de semana (no salió ningún tren de la estación de Marsella, por ejemplo). Esta huelga ha debilitado al gobierno que prefiere, hoy, ceder en las huelgas locales en vez de arriesgarse a que el movimiento se generalice. Además el 18 de octubre ha permitido a los militantes reactivar sus redes y a los estudiantes volver a la movilización con asambleas generales estudiantiles en las cuales participan centenares de estudiantes (con hasta 1000 en Toulouse y Rouen).

Construir un movimiento que converja sector por sector

Hoy, es necesario construir una movilización general que dure en el tiempo, con consignas unificadoras : aumento de los salarios, defensa de la jubilación a 37,5 años para todos con contratación de personal (en la juventud las consignas unificadoras son la retirada de la ley de autonomía y un presupuesto acorde con los medios). Es sobre esas bases que movilizamos hoy.

Después del 18 de octubre, nuevas fechas han aparecido. Seis sindicatos del ferrocarril (de los cuales la CGT) llaman a la huelga «reconducible» a partir del 13 de noviembre. En el sector de la energía, hay un llamamiento a la huelga para el 14. Y las federaciones de la enseñanza llaman a la huelga el 20 para las mejoras de los salarios, de los empleos y la defensa de la función pública. Esas fechas son puntos de partida para construir una movilización amplia y ganar contra este gobierno de «combate».