Comunicado de Espacio Alternativo
Musharraf se tambalea. El hasta ahora
aliado incondicional de los Estados Unidos, la figura homenajeada y
alabada por Zapatero durante su reciente visita al Estado español,
está mostrando ante del mundo entero aquello que el pueblo de Pakistán
sabe desde el primer día: Musharraf es un dictador, cuyo régimen se
basa en última instancia en la represión más desnuda y cruda.
En los cinco primeros días desde la declaración del Estado de Excepción
-de hecho, la instauración de la ley marcial y la conversión del país
en un estado policial y militar- han sido detenidos, bajo la Ley Antiterrorista,
1.734 activistas, periodistas y abogados sólo en la provincia del Punjab,
con cifras similares en las otras provincias.
No obstante, la oposición abierta al régimen no deja de crecer. Los
abogados, que han estado al frente de las protestas desde el inicio,
continúan su resistencia mediante una huelga indefinida exigiendo la
retirada de la nueva Orden Constitucional Provisional, mientras los
jueces del Tribunal Supremo se niegan a prestar juramento bajo esta
orden.
Pero ahora los estudiantes de las principales ciudades del país también
se han rebelado y, ante el vuelo que está adquiriendo la oposición,
incluso Benazir Bhutto, la ex primera ministra, que había dado su apoyo
a Musharraf a cambio de la retirada de los cargos de corrupción que
pesaban sobre ella, se ha pronunciado contra el régimen. Y le ha lanzado
un reto: "Restaure la constitución o haremos una larga marcha
desde Lahore hasta Islamabad".
El dictador se está quedando cada vez más solo dentro del país, conservando
únicamente el apoyo de dos partidos socios del gobierno y, por supuesto,
el del ejército. A nivel internacional, algunos gobiernos han empezado
con prudencia a distanciarse del régimen, al menos verbalmente.
Junto con los acontecimientos de
los últimos días, cualquier análisis de la situación tendría que
tener en cuenta también otros factores como el aumento de las fuerzas
islamistas, el asalto sangriento ordenado por Musharraf contra la Mezquita
Roja, los atentados que han causado centenares de víctimas, y los conflictos
armados que han provocado un elevado número de bajas en las regiones
fronterizas con el Afganistán.
Igualmente, sin embargo, no hay que olvidar el cuadro social y económico.
El régimen ha acentuado la política neoliberal de los gobiernos anteriores
con el resultado de constantes aumentos de precios y más desempleo.
A pesar de la existencia de una clase media urbana no insignificante,
más del 70% de la población vive en una pobreza extrema.
La izquierda pakistaní, a pesar de su debilidad y la represión que
está sufriendo, está participando de pleno en las movilizaciones y
ha sido uno de los principales animadores de la revuelta estudiantil.
Diversos miembros del Labour Party Pakistan, organización que mantiene
relaciones con la Cuarta Internacional, han sido detenidos, mientras
que Farooq Tariq, su secretario general, ha tenido que pasar a la clandestinidad.
Desde allí ha hecho un llamamiento a la solidaridad y para que se organicen
concentraciones ante las embajadas pakistaníes en todo el mundo.
Espacio Alternativo muestra su total
apoyo a la izquierda pakistaní y tratará de impulsar todas las expresiones
de rechazo a este nuevo golpe de Estado del general de Musharraf.
12 de noviembre
www.espacioalternativo.org [1]