Alarde de Irún: Por la boca muere el pez
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Joxe Iriarte "Bikila"

Pluralidad, diversidad, tolerancia, consenso, son palabras de uso corriente en el lenguaje de los representantes políticos, dentro de los cuales incluyo a los representantes del PSE, PNV, EA y PP de Irún. Dichas palabras y su significado concreto, son sin embargo, ignoradas, vilipendiadas, ninguneadas cuando se trata del contencioso existente en torno al Alarde. Se utiliza la excusa de la tradición y la voluntad mayoritaria para hacer lo contrario de lo que se predica.

Este año, además se han batido todos los récords de incongruencia. Se ha entregado la bandera de la ciudad a un Alarde (que ciertamente cuenta con el apoyo mayoritario de la ciudad) que excluye a la mujer, salvo en el papel de cantinera; se le ha apoyado económicamente; abierto los balcones del consistorio y todo los parabienes posibles, y por supuesto adjudicado el horario oficial.

Al Alarde mixto, ni agua. Todo lo más la obligada cobertura en materia de orden publico (aunque hay que ver de que forma tan diferente tratan a unos y otros cuando de defender el orden publico se trata).

Pero más allá de fobias y amores, adhesiones y rechazos esta la realidad y como se representa. Lo que representa y escenifica cada Alarde.

Uno ha podido ver desfilar a la masa del alarde tradicional: prietas las filas, disciplina, homogeneidad, cohesión, y en cada compañía cada uno en su puesto (y la única una en el suyo). Y sobre todo, hemos percibido la exclusión de una parte de la población, rechazo y odio a lo que no entra por el aro. ¿Señor Alcalde es ese el modelo de ciudad que usted desea para Irún?

Hemos visto también, el Alarde mixto, compuesto por hombres y mujeres; emigrantes de distintas procedencias, incluida una cantinera cuyo color de piel, movimiento y modo de saludo denotaba lejana procedencia. Bello contraste con el de resto de las cantineras. Y sobre todo, color, heterogeneidad, inclusión, libertad, espacio de libertad ganado a pulso.

Y aunque es de agradecer que haya bajado mucho el grado de agresividad de la mayoría de los betikos/as (ya no se increpa como antes, ni se va al choque), quedan núcleos irreductibles, como el que ha tratado de impedir el final del Alarde mixto taponando la entrada a la plaza de San Juan al grito de "A por ellos, a por ellos"

Era flipante verlos con la botella de cerveza en una mano y el rostro descompuesto, insultar y amenazar a quienes solo querían terminar la fiesta en paz.

De todas formas, este año mucho mejor. Menos tensión, y el Alarde mixto en vez de buscar un conflictivo hueco en el tradicional, avanza en la consolidación de su propio espacio. El cual, aunque sea poco a poco, no me queda la menor duda que ira creciendo de año en año, y no pierdo la esperanza de que iguale y supere al tradicional, hasta que este quede relegado al museo de los malos recuerdos.