¿Por qué el 25 noviembre? El Día Internacional en contra de la violencia hacia la mujer.
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25-N  "Contra la violencia machista, respuesta feminista. Porque esta ley es insuficiente"

ERA-Granada apoya la manifestación, día 25, 12 h en Plaza Nueva (Granada)

Comunicado del Espacio Revolucionario Andaluz

El Día Internacional en contra de la violencia hacia la mujer, 25 de noviembre, fue declarado en el 1er Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe en 1981, en memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas asesinadas en 1960 a manos de la policía secreta del dictador Trujillo en la Republica Dominicana. En este encuentro las mujeres denunciaron la violencia de género a nivel doméstico y la violación y el acoso sexual a nivel de estados incluyendo la tortura y los abusos sufridos por prisioneras políticas. La ONU no reconoció oficialmente este día hasta el año 1999.

Capitalismo, patriarcado y violencia machista

La violencia machista es la manifestación más extrema de la relación desigual de poder entre mujeres y hombres, cuya base es la división sexual del trabajo a la que no se ha conseguido poner fin a pesar de las conquistas de derechos que, aunque de manera no uniforme, han sido fruto de las luchas feministas. La violencia hacia las mujeres se intensifica con el desarrollo de las estructuras económicas y sociales del capitalismo, patriarcal y machista. El modo de producción basado en la explotación necesita de sistemas e instituciones para imponerse y perpetuarse, de manera que el patriarcado, entendido como forma de organización social en la que los hombres ejercen la autoridad en todos los ámbitos, asegurándose la transmisión del poder y la herencia por línea masculina, atraviesa y condiciona la sociedad. El patriarcado se manifiesta así en la actual imagen construida de la “feminidad”, en el mantenimiento de la doble jornada de trabajo o la confinación de la mujer en el mundo doméstico, la familia y  los cuidados, los trabajos peor remunerados o menor salario que el hombre por el mismo trabajo, y en definitiva, la desvalorización de la mujer que hace que la violencia machista como máxima expresión de dominación adquiera unas dimensiones y una extensión evidentes.

El riesgo de sufrir agresiones físicas, psicológicas o sexuales por un compañero, esposo o familiar lo corren mujeres de distintos grupos socioeconómicos, pero la pobreza puede ser la causa y/o la consecuencia de la violencia machista. Un informe reciente de la OMS indica que las mujeres que viven en la pobreza la sufren en mucha mayor proporción, debido a que la falta de autonomía económica, la negación del derecho a la propiedad, el acceso a la vivienda, el temor a perder a l@s hij@s, hacen que pocas mujeres se arriesguen a huir de las situaciones violentas y a tratar de conseguir justicia de un sistema legal que es discriminatorio o indiferente. A esto hay que sumarle la tolerancia de esta violencia, que puede verse en todos los estratos de la sociedad, de manera que pasa prácticamente inadvertida y en muchas de sus formas, se considera normal. De esta manera,  la mayoría de los actos de violencia hacia las mujeres nunca son investigados.

¿Está siendo  la Ley Integral de Medidas de Protección contra la Violencia de Género una medida eficaz?

En diciembre de 2004 el gobierno del Estado español decidió abordar el problema mediante la Ley Integral de Medidas de Protección contra la Violencia de Género, que entró en vigor en junio de 2005. Esta ley muestra entre otros déficits, la falta de medios materiales y humanos para llevar a cabo las órdenes  de alejamiento y vigilancia las 24 horas al día, la asistencia y la sensibilización entre los profesionales que tienen que intervenir, y la falta de ayudas económicas a las víctimas. Los datos muestran la ineficacia de la ley en cuanto a lo que protección contra la violencia machista se refiere ya que ésta no ha desaparecido: en 2007 son 86 las victimas de violencia de género con resultado de muerte en el estado español, de las cuales 71 han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas.

Cambio de sociedad

El reconocimiento formal de la violencia machista como un delito no implica que no sea tolerada o ignorada por las autoridades y el conjunto de la sociedad, ya que las leyes promulgadas por una sociedad capitalista no acaban con la raíz del problema, no eliminan las bases del patriarcado, ya que el patriarcado es algo consustancial al sistema capitalista. Combatir el capitalismo tampoco es suficiente para conseguir la igualdad ya que el patriarcado, como sistema anterior al capitalismo no desaparece necesariamente con la destrucción de este, nunca se podrá concebir una sociedad igualitaria sin la desaparición del patriarcado.

            Debemos trabajar desde un feminismo que luche contra todo tipo de opresión, que persiga la igualdad social. La lucha por la liberación de la mujer no puede desligarse de la lucha por una igualdad plena y que sólo se conseguirá con la desaparición del sistema capitalista que genera la división y enfrentamiento de la sociedad.

            Evidentemente, aunque un cambio radical de la sociedad como el que es necesario par acabar con la violencia machista no se va a conseguir con medidas impuestas desde arriba, al menos las medidas de protección, las más urgentes, deberían de mostrar más eficacia después de dos años de la entrada en vigor de la Ley. Las mujeres exigimos mayor implicación por parte de las autoridades así como por el conjunto de la sociedad para erradicar todo tipo de violencia machista, tanto física como psicológica. También exigimos que se pongan todas las medidas necesarias para que la violencia machista deje de verse como algo cotidiano en el mundo.

¡ANTE LA VIOLENCIA MACHISTA, RESPUESTA FEMINISTA!