Por G. Buster
Desarrollada en una coyuntura política marcada por un ciclo de movilizaciones sociales, la VII Asamblea de IU no clarificó el debate estratégico vital y se perdió en las luchas fraccionales y por los puestos de dirección. Existen sin embargo tres temas centrales que permitirán juzgar el futuro de IU y de las distintas corrientes y fracciones que la componen. De ellos se derivan también tareas organizativas.
El desarrollo de la VII Asamblea de IU ha tenido casi todo que ver con su pasado interno. Hasta el punto que la cuestión esencial de cómo construir una alternativa de izquierdas para derrotar a la derecha en las elecciones del 14 de marzo quedó subordinada a la polarización de las luchas fraccionales y el reparto de puestos en sus órganos de dirección. [1]
La coyuntura política de la VII Asamblea
La VII Asamblea tenía lugar en una coyuntura política marcada por un ciclo de movilizaciones sociales sin precedentes después del franquismo, que no acaba de encontrar una salida política institucional derrotando a la derecha del PP. De hecho, los avances electorales de la izquierda en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo pasado se convirtieron en un amargo desengaño tras el escándalo de los tránsfugas en la Asamblea de Madrid, que corto en secó la política de alternancia socio-liberal del PSOE ante una derecha sin complejos. Pero la acumulación de fuerzas lograda por los movimientos en la huelga general del 20-J y la movilización contra la guerra el 15-F, por solo hablar de los momentos culminantes, se ha manifestado también en otra fractura específica del actual régimen, como es la cuestión nacional, en el desafío del Plan Ibarretxe y la constitución del gobierno catalanista y de izquierdas tripartito en Catalunya.
Espacio político para una alternativa al PP
Esa conjunción ha creado un espacio político para una alternativa al PP, que no una mera alternancia socio-liberal, basada en la combinación de la movilización social con la reforma de los actuales estatutos de autonomía, que puede poner en cuestión la actual estructura de poder constitucional y la contención neoliberal del gasto social a partir de conquistar una nueva capacidad fiscal para los gobiernos autonómicos de izquierdas. Este escenario puede acelerarse con una derrota del PP en las elecciones, sobre todo si el PSOE no alcanzase una mayoría absoluta y se viera obligado a pactar apoyos. Pero en el caso más probable de una victoria de la derecha, o mejor una derrota del PSOE, los gobiernos de izquierda autonómicos podrían convertirse en focos de resistencia institucional al gobierno central del PP, si las movilizaciones sociales y las fuerzas de izquierda alternativa y nacionalistas de izquierdas son capaces de condicionarlos en ese sentido. El “caso Carod” y el furibundo ataque del PP contra la Generalitat de izquierdas y catalanista -intentando repetir su éxito en el escándalo de la Asamblea de Madrid- han marcado de manera bastante evidente donde se encuentran las líneas de choque.
El debate estratégico no clarificado en la Asamblea
Una parte de este debate estratégico vital esta recogido tanto en el Informe Político de Llamazares como en las distintas contribuciones y enmiendas de quienes constituirían después las listas de la Corriente Alternativa y la CUT-Rojos. Pero la Asamblea se dedicó no a clarificar este debate y a buscar síntesis de consenso que se puedan plasmar después en tácticas, sino a la lucha fraccional y al reparto de puestos.
Se trata de un mal endémico de IU, que no consigue superar a pesar de la presión exterior del movimiento. La lista unitaria plural propuesta por Llamazares se convirtió en realidad en una coalición inestable entre el equipo de Llamazares y los sectores de PCE de Frutos-Alcaraz-Pérez. Su bloqueo del proceso democrático asambleario en Andalucía hizo estallar la crisis de la mayor federación de IU, que acabó contaminando toda la VII Asamblea y haciendo perder a Llamazares el sector de la izquierda alternativa que le había apoyado frente a Frutos en la VI Asamblea. La crisis de la Corriente Rojos fraccionó aún más el escenario, que acabó con la presentación de dos listas alternativas después de que hubieran consensuado el mismo manifiesto político.
Nada ayudó a escapar de esta lógica fraccional la propia coreografía de la Asamblea, con la proyección del video sobre la historia de IU que obviaba a Anguita, la presencia de Carrillo o la sustitución del tiempo de debate por las intervenciones de saludo de distintas organizaciones sociales.
Primeros enfrentamientos dentro de la Lista Unitaria
Ha bastado menos de un mes para aclarar en parte los resultados de la VII Asamblea. La Lista Unitaria se ha convertido ya en un enfrentamiento abierto entre el equipo de Llamazares y el PCE de Frutos-Alcaraz y Pérez por la Permanente y por orientar la intervención de IU en el sentido de una posible alternativa real al PP, basada en un programa de izquierda plural enfrentado al neoliberalismo y el centralismo del actual régimen o la subordinación a la alternancia socio-liberal del PSOE. La primera orientación puede convertirse en una política de resistencia apoyada en los movimientos sociales si el 14 de marzo vuelve a ganar el PP. La segunda, por el contrario, esta condenada a trasladar a IU la crisis que sufrirá el PSOE y su política socio-liberal si fracasa y a desvirtuar a IU como proyecto político si triunfase. Las opciones de la Corriente Alternativa
La Corriente Alternativa tenía desde el primer momento la opción de plantear la creación de una corriente de izquierdas transversal en IU, centrándose en ofrecer soluciones tácticas y estratégicas a los urgentes problemas políticos en la actual coyuntura, o caer en actitudes sectarias y autoproclamativas como las de la Corriente Rojos en el período anterior a la VII Asamblea. Un sector parece optar por la primera opción y es un motivo de esperanza. Otro, ha preferido extrañas alianzas, como con Pérez en Madrid, para mantener su cuota de cargos en la Permanente. Pero la cuestión de su evolución sigue abierta. En cuanto a CUT-Rojos, parece más discutible, debido a su debilidad numérica fuera de Andalucía y unos hábitos de intervención negativos.
Temas centrales para juzgar en el futuro a IU y tareas que se desprenden
En definitiva, son tres los temas centrales que permitirán juzgar en el futuro tanto a IU en su conjunto como a las distintas corrientes y fracciones que la componen: 1) su contribución política y en la movilización a la derrota del PP, construyendo una alternativa y una “izquierda de izquierdas”; 2) su capacidad de condicionar los gobiernos de izquierdas autonómicos, institucionalmente y a través de la movilización, en la resistencia contra las políticas neoliberales y centralistas; 3) mantener y alentar la perspectiva estratégica de una “segunda transición” republicana y socialista.
De estos tres objetivos se desprenden también tres tareas organizativas: 1) reforzar IU como eje de la alternativa al PP y de una “izquierda de izquierdas” plural con las izquierdas nacionalistas; 2) construir una Corriente de Izquierdas amplia y transversal, capaz de influir y condicionar la actividad política de IU, en el sentido de la izquierda alternativa y 3) aglutinar en una organización capaz de elaborar táctica y estrategia a nivel estatal, orientar a la Corriente de Izquierdas y a los movimientos sociales respetando su autonomía, a los sectores marxistas y revolucionarios.
El tiempo nos dirá en que medida la VII Asamblea de IU contribuirá a todo ello.
[1] El presente artículo es un breve resumen del publicado con el título VII Asamblea de IU: Buscando la salida del Laberinto y los “caracoles” ibéricos, que se puede consultar en http://www.espacioalternativo.org/ .




















