VII Asamblea Federal de IU: ¿Izquierda subalterna o izquierda alternativa?
Confederal | espacio

Por Jaime Pastor

El desarrollo de la VII Asamblea Federal de IU ha escenificado la voluntad de la actual dirección de dar un paso hacia la derecha y reforzar su perfil de “fuerza de gobierno“. Las implicaciones organizativas de esta deriva en el terreno organizativo fueron sin embargo frenadas, por lo menos hasta otoño. Ante esta situación el autor plantea la conveniencia de que los sectores críticos que parcialmente han convergido en la pasada Asamblea continúen su trabajo en común.

Un paso a la derecha dado con voluntad de ser “fuerza de gobierno“

El desarrollo de la VII Asamblea Federal de IU ha sido, en realidad, la escenificación mediática de la voluntad de la actual dirección de reforzar su perfil de “fuerza de gobierno” dispuesta a trasladar experiencias como las de Catalunya y Asturies a escala estatal en el caso de que se produzca la derrota electoral del PP el próximo 14 de marzo. Ello explica que a lo largo de los últimos tiempos se haya ido practicando un discurso conscientemente ambiguo en cuestiones fundamentales como la posición a mantener ante el proyecto de Constitución europea o, simplemente, se haya reivindicado la política de consenso de la transición y el papel jugado por el PCE en ella, con el fin de justificar así la necesidad actual de un nuevo consenso basado en el “todos juntos contra el PP”.

Las implicaciones que podía y puede tener ese paso a la derecha eran también preocupantes en el plano organizativo, ya que con el documento sobre política organizativa y el proyecto de reforma de los Estatutos se quería empezar a poner en pie un “modelo” de partido más homogéneo, más ligado a una política institucional y basado en un liderazgo reforzado de Llamazares. Las reticencias a ese proyecto provocaron una enorme cantidad de enmiendas procedentes de sensibilidades muy diversas, las cuales consiguieron finalmente que esa reforma quedara aplazada al próximo otoño. Lo mismo ocurrió con la voluntad de incluir la denominación “Verde”, cuestión que quedó también en suspenso con el fin de neutralizar diversas oposiciones de dentro y de fuera de IU.

Malestar en las Federaciones y contribuciones de Espacio Alternativo

El malestar frente a estos y otros temas se había reflejado ya en algunas Asambleas preparatorias, pese a que el debate político fue escaso en la mayoría de ellas. Espacio Alternativo trató de contribuir a esa discusión con una aportación general, acompañada de enmiendas sobre las materias que nos parecían más importantes: relaciones con el PSOE, Constitución europea, conflicto vasco y derecho de autodeterminación, desprofesionalización de la política y proyecto organizativo. En algunas de ellas conseguimos apoyos significativos en varias Federaciones, destacando la presentada sobre la Constitución europea, en la que proponíamos su rechazo, que consiguió un apoyo mayoritario en el País Valenciá y pudo ser defendida en la Asamblea Federal obteniendo más de un tercio de votos a favor.

Los sectores críticos no consiguen acordar una única lista para la elección de dirección

Pero, como suele ocurrir en estos eventos, fue la elección de la nueva dirección federal la que centró la atención de la mayoría de las delegaciones. Los sectores críticos -Corriente Convocatoria por Andalucía, CUT, Plataforma de Izquierdas, Corriente Roja y Espacio Alternativo- intentamos converger en una lista común e incluso consensuamos un documento político (“Por la refundación de una IU democrática, plural, federalista, anticapitalista y alternativa”; se puede consultar en www.espacioalternativo.org) que reflejaba un acuerdo básico en puntos como los anteriormente mencionados. Sin embargo, la disputa en torno al número 1 de la lista no permitió llegar hasta el final juntos, presentándose dos listas, una encabezada por Luis Carlos Rejón (en la que participamos la mayoría de la Corriente Convocatoria por Andalucía, la Plataforma de Izquierdas y Espacio Alternativo), que obtuvo el 13,9 %, y otra por Juan Manuel Sánchez Gordillo (impulsada por CUT y la mayoría de Corriente Roja), con un 9,6 %.

Difíciles equilibrios para conformar la nueva dirección

Una vez finalizada la Asamblea, la configuración de la nueva dirección está reflejando los difíciles equilibrios que dentro de la lista mayoritaria (fruto de un consenso entre el sector representado por Llamazares y el dirigido por Alcaraz-Frutos) se están produciendo, siempre a merced de su revisión en función de cuáles sean los resultados de las elecciones generales próximas. Hay que reconocer, no obstante, que ha habido integración en la Presidencia y en la Permanente Federales de representantes de los dos sectores críticos, si bien en puestos de responsabilidad periféricos.

Los sectores de izquierda deben continuar desarrollando un trabajo en común

Los inicios de la precampaña electoral, la timidez del eslogan adoptado (“Pedimos la palabra”) y las oscilaciones respecto a la actitud a mantener ante el PSOE y su llamada al “voto útil” no parecen haber ayudado a ofrecer un perfil diferenciado claro de IU que sea capaz de motivar suficientemente a los sectores de izquierda más exigentes de una izquierda crítica o más proclives a la abstención. Por eso se hace más necesario si cabe que quienes hemos ido, al menos, en una misma lista en esta Asamblea continuemos desarrollando un trabajo en común y abierto a la confluencia con otros sectores; esto ayudaría sin duda a ir conformando un polo de izquierdas que supere las debilidades actuales del proyecto de IU, con el fin de asumir con firmeza las demandas principales de los movimientos sociales, ya sea prosiguiendo la lucha contra el PP si éste vuelve a gobernar o condicionando al PSOE desde el parlamento en el caso de que la derecha sea derrotada.