Eric HACQUEMAND / Le Parisien
Besancenot ha jugado en Roma el papel de viajante del anticapitalismo. El cartero de la LCR era el invitado de honor de sus “primos” italianos para la creación de un nuevo partido”revolucionario”. Ha montado una buena.
“La bella Monica Bellucci de entrada, eso calma...”. El sábado por al mañana, Olivier Besancenot llega al aeropuerto de Roma donde la belleza de la actriz italiana se despliega en los paneles publicitarios. Primer contacto con los encantos de Italia donde el cartero de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) no ha venido, sin embargo, a hacer turismo. Era el invitado de honor del congreso de fundación del nuevo partido de los anticapitalistas italianos. El “primo” del que el militante revolucionario quiere formar en Francia.
“Incluso aquí, sirvo de cartero”.
Desembarcando en Roma (tras su gira de cartero en Neuilly), Besancenot, “tan desmadrado como los italianos”, no oculta su placer. Y no simplemente “por las pastas y las pizzas”. Para él Italia es “Florencia en 2003 y 10.000 personas super apasionadas para el más hermoso mitin en el que haya participado”. Más doloroso, es también la cumbre del G8 en Génova en 2001 y “el recuerdo imborrable” del joven Carlo Giuliani muerto por los carabineros. Está también finalmente el balance, aún más sombrío, de los años de plomo y del terrorismo. Una página sangrienta de la historia de la extrema izquierda italiana, por que confiesa no sentir “ni fascinación ni repulsión”. “Es simplemente pasado” dice. Besancenot prefiere mirar “hacia el futuro y los italianos no han jugado nunca a ser los maestrillos rojos”.
Via Rieti, en el corazón de Roma, 1.000 delegados altermundialistas, sindicalistas y militantes antiguerra decepcionados por el gobierno socialdemócrata de Romano Prodi crean Sinistra Critica (Izquierda Crítica). Un viejo militante le desliza discretamente un sobre con 60 euros para entregar en Paris en la sede de una revista amiga. “Incluso aquí, sirvo de cartero”. Doscientos militantes vienen sobre todo a oír a la figura emblemática de las últimas huelgas en Francia. “Della Francia en lotta: Olivier Besancenot” (“Desde la Francia en lucha”, proclama el cartel del congreso. Y cuando un metalúrgico viene en plan simpático a chincharle sobre la debilidad de los sindicatos franceses, Besancenot replica: “Pequeños sindicatos, pero grandes luchas” antes de desviar la conversación: “hablemos de fútbol, quizá vayamos a competir...”.
Pero la política retoma sus derechos. Un poco en francés, un poco en italiano, y a menudo con las manos. “Como la LCR, rechazamos la alianza con el social liberalismo e, incluso si no se rechazan ni las elecciones ni las instituciones, el centro de gravedad del nuevo partido, es en primer lugar el movimiento social y altermundialista”, reconoce el senador Franco Turigliatto. El exacto perfil político del “primo francés” que evoca Besancenot en un discurso escrito a toda mecha. “Hay connivencias. Entre Francia e Italia el asunto es importante”, plantea.
Y propone la celebración de “una conferencia anticapitalista con los españoles, los portugueses...”. En el punto de mira, las elecciones europeas de 2009. ¿Con una sigla común para presentarse en ellas?. “La hoz y los martillos, es como los espaguettis: a los italianos les gustan” señala Besancenot, muy aplaudido. “Recoger como él un millón y medio de votos, ¡un sueño!. ¡Besancenot, è una bomba!, exclama Sem, que ronda la treintena. Este es el lider de la LCR, “neumáticos inchados”, que se va escuchando los “¡Ciao, ciao, Besancenot!”.
* Publicado en Le Parisien del lunes 10 de diciembre de 2007. Traducción de Alberto Nadal.