Desde 2002, la LCR rejuvenece y “populariza” su militancia
análisis | política | Francia

Sylvia Zappi / Le Monde 26.12.07 *

Los amigos de Olivier Besancenot no tienen ya mucho que ver con los de la generación de Alain Krivine. Con los nuevos militantes llegados desde 2002, la LCR ha visto rejuvenecerse sus filas.

La nueva ola de afiliados, en 2007, ha modificado la composición sociológica de la organización trotskista. Es la conclusión sacada por Florence Johsua, doctorando en el Centro de Investigaciones políticas de la facultad de Ciencias Políticas, en la primera radiografía militante realizada sobre la LCR. A partir de cuestionarios enviados al conjunto de los 2.900 militantes en enero de 2006, la encuesta se ha enriquecido con entrevistas con una cincuentena de ellos sobre su visión del compromiso.

 

Los nuevos afiliados se distinguen por sus características sociales, su socialización política y su práctica militante. Se sabía que la juventud de los efectivos distinguía a la LCR del resto de la izquierda tradicional. El estudio muestra que este movimiento se ha amplificado desde hace dos años. Cerca del 69% de los militantes que se afiliaron desde 2002 tienen menos de 40 años (de ellos el 40% menos de 30 años), contra un poco menos de la mitad antes de la elección presidencial de 2002. Muchas son mujeres, pasadas en cinco años del 25% al 38%. Inversamente, los de más de 60 años han caído al 2,7%.

 

“Giro hacia el empleado”

 

Otro cambio mayor, el neto retroceso de las “categorías protegidas”, según F. Johsua: la parte de los militantes con un empleo estable (CDI) ha pasado del 72% al 57%. El fenómeno se ha visto acompañado por un retroceso de la parte del sector público: los asalariados del sector privado representan el 41,5% de los efectivos, contra el 32% en 2002.

 

Más llamativo aún, el estudio revela que la sociología tipo de la LCR –enseñante o asalariado de la función pública- ha cambiado. Si los profesores siguen teniendo un peso importante (28%), los empleados alcanzan el 25,6% del conjunto. La parte de los obreros permanece estable, en un 5%. La autora habla así de un “giro hacia el empleado” en referencia al “giro obrero”, política de implantación voluntarista de estudiantes en las empresas lanzada por la LCR a finales de los años 1970. “Es un cambio de talla para esta organización, que reclutaba hasta ahora (…) en las capas medias y superiores de la población activa”, subraya F. Johsua.

 

Tras el éxito de su primera campaña de 2002, las afiliaciones tras el 21 de abril de 2002, Besancenot está a punto de lograr el sueño de sus mayores: rejuvenecida, más popular, su organización se acerca a la realidad social del país. La socióloga muestra que esta evolución es única en la izquierda: el PS se convierte en un partido “aburguesado” de electos, el PCF ve envejecer su población militante.

 

Pero esta pequeña revolución no deja de tener dificultades. Pues si sin más jóvenes, los reclutas de después de 2002 carecen también de experiencia política, y por tanto, de “capital militante”. La autora lo explica por un reclutamiento que pasa más por las emisiones de radio, la televisión o las manifestaciones. Hasta entonces, la organización reclutaba sobre todo por contacto militante, en los sindicatos o las asociaciones.

 

Para muchos nuevos militantes, es difícil encontrar su sitio en una sección en la que los compañeros de más edad tienen un nivel de debate político que les deja perdidos, señala el estudio. Trotskismo y comunismo no son nociones evidentes. El cemento militante es ya otro. Esta nueva generación entra en el “partido de Besancenot” por rechazo violento de los demás partidos de izquierda, y permanece persuadida de tener que construir, ella,  una “izquierda radicalmente a la izquierda”.

  


*Traducción: Alberto Nadal