Sylvia Zappi / Le Monde 26.12.07 *
Los amigos de Olivier Besancenot no tienen ya mucho que ver con los de la generación de Alain Krivine. Con los nuevos militantes llegados desde 2002,
La nueva ola de afiliados, en
Los nuevos afiliados se distinguen por sus características sociales, su socialización política y su práctica militante. Se sabía que la juventud de los efectivos distinguía a
“Giro hacia el empleado”
Otro cambio mayor, el neto retroceso de las “categorías protegidas”, según F. Johsua: la parte de los militantes con un empleo estable (CDI) ha pasado del 72% al 57%. El fenómeno se ha visto acompañado por un retroceso de la parte del sector público: los asalariados del sector privado representan el 41,5% de los efectivos, contra el 32% en 2002.
Más llamativo aún, el estudio revela que la sociología tipo de
Tras el éxito de su primera campaña de 2002, las afiliaciones tras el 21 de abril de 2002, Besancenot está a punto de lograr el sueño de sus mayores: rejuvenecida, más popular, su organización se acerca a la realidad social del país. La socióloga muestra que esta evolución es única en la izquierda: el PS se convierte en un partido “aburguesado” de electos, el PCF ve envejecer su población militante.
Pero esta pequeña revolución no deja de tener dificultades. Pues si sin más jóvenes, los reclutas de después de 2002 carecen también de experiencia política, y por tanto, de “capital militante”. La autora lo explica por un reclutamiento que pasa más por las emisiones de radio, la televisión o las manifestaciones. Hasta entonces, la organización reclutaba sobre todo por contacto militante, en los sindicatos o las asociaciones.
Para muchos nuevos militantes, es difícil encontrar su sitio en una sección en la que los compañeros de más edad tienen un nivel de debate político que les deja perdidos, señala el estudio. Trotskismo y comunismo no son nociones evidentes. El cemento militante es ya otro. Esta nueva generación entra en el “partido de Besancenot” por rechazo violento de los demás partidos de izquierda, y permanece persuadida de tener que construir, ella, una “izquierda radicalmente a la izquierda”.
*Traducción: Alberto Nadal