François Duval / Vientosur
La creación de Respect, en la onda del movimiento antiguerra de 2003, constituía una etapa prometedora del reagrupamiento de la izquierda radical y de construcción de una alternativa al New Labour. Esta coalición reagrupaba a militantes sindicales y asociativos, militantes de la izquierda laborista indignados por el liberalismo de Tony Blair, opositores a la guerra en Irak, musulmanes, y militantes revolucionarios de diferentes sensibilidades, entre otros el Socialist Workers Party (SWP) –principal organización de la extrema izquierda británica- así como a nuestros compañeros del International Socialist Group (ISG, sección británica de la IV internacional). A pesar de un sistema electoral particularmente injusto (escrutinio mayoritario a una vuelta), Respect lograba un diputado, George Galloway –antiguo diputado, excluido del Labour Party por su oposición a la guerra, y otras tomas de posición a menudo controvertidas-, así como varias decenas de consejeros municipales.
Paradójicamente, estos éxitos acaban de desembocar en una escisión. El trasfondo político del debate –que se ha envenenado- está constituido por las respuestas divergentes dadas a los interrogantes sobre la función y la naturaleza de Respect. Para el SWP, Respect debía seguir siendo esencialmente una coalición electoral –“un frente único de un tipo particular”- y no intentar sustituir a los partidos políticos existentes. Esta concepción permitía evidentemente impedir toda “intrusión” en su intervención propia en todos los frentes de lucha. A la inversa, los demás componentes de Respect y numerosos militantes independientes deseaban ir más lejos, no limitar la intervención de Respect a las campañas electorales sino, al contrario, actuar cada vez más como Respect en el conjunto de las movilizaciones. Y, en consecuencia, construir Respect como una fuerza política a parte entera, pluralista y dotada de una estructuración democrática en la base.
Tras haber durante mucho tiempo “protegido” a George Galloway contra las críticas (fundadas) que se expresaban en las filas de Respect, la dirección del SWP ha denunciado recientemente con virulencia su carácter “incontrolable”, así como las derivas “comunitaristas” y electoralistas que, en su opinión, aparecían en ciertas secciones locales de Respect.
George Galloway, por su parte, ha retomado una serie de proposiciones de funcionamiento hechas anteriormente por nuestros compañeros del ISG. Finalmente, la escisión se ha materializado, el 17 de noviembre pasado, con la celebración de dos conferencias en competencia. Una estaba esencialmente animada por el SWP y algunos aliados. La otra, reagrupando a la gran mayoría de las demás componentes, ha decidido el lanzamiento de un nuevo movimiento, Respect Renewal.
Rouge, 03/01/2008
Traducción: Alberto Nadal