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El método noruego: una política de alianzas y de experiencas de lucha contra el neoliberalismo

Publicado el 15/01/2008 - 22:04
Asbjorn Wahl*

A pesar de la ofensiva neoliberal que continúa arrasando nuestros países, los movimientos políticos y la izquierda en Noruega han conocido algunos éxitos estos últimos años. Nuevas Alianzas  no tradicionalistas  han visto la luz. Nuevos métodos de trabajo se han llevado a la práctica. Se han conseguido victorias importantes. Hemos sido, incluso, capaces de desplazar al partido socialdemócrata hacia la izquierda en ciertos sectores claves.

En 2005 nos hemos deshecho del gobierno de derechas, el más neoliberal que jamás hemos tenido, para reemplazarle por un gobierno de centro-izquierda compuesto por el Partido laborista, el Partido centrista (1) y el Partido socialista de izquierda. El programa político de este gobierno de coalición es  hoy, sin duda , el más progresista de Europa(2).

Esto  representa grandes avances en la sociedad, dado el desequilibrio de poder existente en ella. Compañeros de otros países han manifestado además mucho interés en cuanto a las experiencias noruegas en este campo. Puede ser útil examinar más de cerca lo que ha pasado, lo que se ha hecho y lo que podemos aprender de estas experiencias concretas, tanto si son positivas como si no.

Contexto político 

Cuando las nuevas tendencias de izquierdas comenzaron a ver la luz en los años 90, la situación política de Noruega se caracterizaba, como en otros lugares, por una ofensiva neoliberal continua. La privatización y el recurso a la subasta eran prioridades. Los servicios públicos sufrían ataques. Las organizaciones sindicales estaban a la defensiva. Frente a la liberalización, a los ataques sufridos por los sindicatos a todos los niveles y

al derecho al trabajo, se respondió con retrocesos, especialmente negociando compromisos y cediendo posiciones en la mesa de negociaciones. El movimiento laborista, relativamente despolitizado, desradicalizado y burocratizado, fue sorprendido por esta ofensiva neoliberal y la ideología del pacto social no pudo explicar las nuevas políticas de confrontación de las fuerzas capitalistas. A consecuencia de ello resultó una gran confusión ideológica y brutales reacciones.

Los líderes socialdemócratas « pragmáticos » siguieron las tendencias políticas dominantes y adoptaron numerosas ideas neoliberales. En Noruega el colmo fue cuando un gobierno laboralista puso en práctica en 2000-2001 algunas reformas liberales, las más radicales de nuestros tiempos, privatizando parcialmente empresas públicas de telecomunicaciones (Telenor) y petroleras (Statoil) y reestructurando todo el sector hospitalario sometiéndole a la ley del mercado. Paralelamente, el Partido laborista autorizó, a nivel municipal, el recurso a la licitación para los servicios públicos.

Reorientación del movimiento sindical 

En esta situación, algunos sindicalistas comenzaron a reevaluar sus políticas. El Sindicato noruego de empleados municipales y generales con su presidente, Jan Davidsen, jugaron un papel decisivo en esta orientación, además de un cierto número de delegaciones sindicales locales. Tomaron conciencia del hecho de que el movimiento sindical estaba en una posición a la defensiva, lo que impulsó un debate en profundidad sobre los medios a emplear para enfrentarse y detener la ofensiva neoliberal.

Con grados de formulación más o menos  claros, identificaron nuevos objetivos que pueden resumirse así:

-parar las políticas de privatización

-sensibilización de la opinión pública

-giro de la hegemonía política hacia la izquierda

-giro del partido socialdemócrata hacia la izquierda

-creación de una alianza mayoritaria de centro-izquierda en el parlamento

-modificación de las relaciones de poder en la sociedad

En otros términos, ya no se trataba solamente de luchas sindicales con pretensiones limitadas, sino de un proyecto de cambio social más global. El giro hacia la derecha del partido socialdemócrata obligaba claramente al movimiento sindical a asumir un papel político más importante. La situación necesitaba una renovación completa, tanto desde el punto de vista organizativo como político.

Diferentes corrientes e iniciativas de izquierda, tanto en el ámbito sindical noruego como en los movimientos aliados, han seguido ampliamente esta vía, y retrospectivamente se pueden identificar cuatro pilares principales que han contribuido a los resultados positivos que conocemos :

1. Centramiento en nuestros propios análisis (lo que comprendemos de las tendencias en curso)

2.  Puesta en marcha de nuevas alianzas  amplias y no tradicionales

3. Desarrollo de alternativas concretas a la privatización y al mercantilismo

4. Desarrollo de sindicatos activos e independientes políticamente.

Vamos a describir a continuación cada uno de estos cuatro pilares y examinar los resultados de esta reorientación comprometida por una parte (aún minoritaria) del movimiento sindical, así como de las fuerzas y movimientos aliados.

 Nuestras alternativas

Cuando, en los años 80, comenzaron los ataques a  los servicios públicos, los neoliberales aprovecharon el descontento que ya  la población experimentaba   con respecto  a ellos, por razones de burocratización, mala calidad o de accesibilidad limitada. Para los que entre nosotros defendían las numerosas ventajas adquiridas  gracias al Estado-providencia, era importante admitir estas debilidades y luchar por una mejora de los servicios, sin dejar, no obstante, el campo libre a las reformas neoliberales.

Para resolver este problema, adoptamos una posición de principios contra la privatización y el recurso a la licitación, aprobándose la reorganización y el desarrollo de los servicios públicos según nuestros propios principios, y en el seno del sector público. Aprovechando el clima político de la época, esta opción no era de las más difíciles. La economía de mercado se había convertido en la norma del sector público y los procedimientos de subastas estaban allí verdaderamente sometidos a la competencia. Como sindicato, debíamos primeramente concentrarnos en  este sistema de licitación respecto a los salarios y a las condiciones de trabajo, así como en los derechos sindicales. Estos eran los consejos que recibíamos claramente de las corrientes mayoritarias dentro  de la dirección sindical del partido laboralista. Nosotros rechazamos esta postura  pues pensábamos que era el desreglamento y la privatización las causas de donde provenían las amenazas, lo que ejercía una presión sobre las condiciones de trabajo. Esta importante declaración de principios hizo que nuestro sindicato y su presidente fueran maltratados sistemáticamente y por mucho tiempo en las editoriales de los principales periódicos.

Nuestro sindicato no se puso, sin embargo, a la defensiva. Se lanzó a la ofensiva  exponiendo con claridad el Proyecto de municipalidadess-pilotos. Establecimos acuerdos trienales con un cierto número de municipalidades disponiendo de una mayoría adicta a nuestra causa. El objetivo era movilizar a los empleados para desarrollar y mejorar la calidad de los servicios públicos, de acuerdo a tres condiciones: no a la privatización, no a la licitación, no al despido.

Este proyecto se basaba en una planificación de abajo- arriba : la experiencia, las competencias y las cualificaciones de los empleados formaban la base del proyecto, así como la experiencia y las necesidades de los usuarios de los servicios. Dos Institutos de investigación independientes efectuaron un seguimiento de la primera municipalidad-piloto y llegaron a las siguientes conclusiones: subida de la satisfacción de los usuarios, mejora de las condiciones de trabajo para los empleados y mejora de la situación financiera de la municipalidad. Una situación  “gananciosa-gananciosa” (8). Y sobre todo, hemos podido demostrar que el objetivo primero de los políticos de la privatización no era mejorar los servicios públicos, sino que se trataba de una batalla política e ideológica para transformar la sociedad basada en el interés de las fuerzas del mercado.

El nuevo gobierno de centro-izquierda, que accedió al poder en 2005, adoptó el Programa de Municipalidades-pilotos lanzando en el otoño de 2006 el Programa de Municipalidades-Calidad. De hecho, este programa representaba una versión modificada del anterior,  pero el objetivo era acrecentar la calidad de los servicios públicos locales y de fortalecer la democracia local, sin privatización y sin recurso a la licitación. Esto representó una importante victoria en la lucha contra la privatización.

Un movimiento sindical políticamente más independiente

He aquí, por fin, el ejemplo de Trondheim, que nos inspiró mucho en nuestra lucha contra el neoliberalismo en Noruega. Algún tiempo antes de las elecciones locales de 2003, la junta sindical de Trondheim, así como sus socios aliados, rompió una vieja tradición sindical. Normalmente, el papel de los sindicatos fuera de una campaña electoral es el de defender a los partidos de izquierda ( generalmente al Partido laborista) y a los programas políticos por los que hacen campaña.

Antes de las elecciones de 2003, la junta sindical local jugó un importante papel político. En un amplio proceso democrático, 19 peticiones concretas fueron formuladas de manera que Trondheim debía ser gobernada en  los cuatro años siguientes. Estas exigencias fueron dirigidas a todos los partidos con el siguiente mensaje: apoyaremos a los partidos que defiendan nuestras exigencias. Esto tuvo un impacto muy fuerte sobre cierto número de  partidos, entre otros el Laborista que no podía permitirse perder el apoyo del movimiento sindical.

La iniciativa de Trondheim recibió respuestas del Partido Laborista, del Partido Socialista de izquierda, de Alianza Electoral Roja, de los Verdes, del Partido de los jubilados y de una lista local. El Partido Centrista apoyó, aproximadamente, la mitad de las peticiones y fue considerado también como un partido defensor. En consecuencia, la alianza sindical animó a sus miembros ,así como a los electores ,a votar por uno de estos partidos y a continuar la campaña de su programa político (la 19 exigencias). El apoyo financiero que la junta sindical otorgaba tradicionalmente al Partido Laborista fue anulado este año, ya que sus recursos se utilizaron para su propia campaña.

Un movimiento sindical más politizado fue así decisivo para revelar las verdaderas contradicciones políticas de  la sociedad y estimular al Partido Laborista y a otros pequeños partidos hacia la izquierda. El Partido Conservador, que gobernaba esta ciudad, la tercera de Noruega, desde hacía 14 años, fue el gran perdedor de esta elección. La alianza política iniciada por los sindicatos consiguió una clara victoria, con más del 60% de votos. Los tres partidos aliados al Movimiento Laborista( Partido Laborista, Partido Socialista de izquierda y Alianza Electoral Roja) alcanzaron la mayoría (51%). Estos tres partidos, junto a los Verdes, y con un número importante de  representantes del movimiento sindical, pusieron en marcha un programa político común. Después fueron reunidos por el Partido Centrista en torno a un programa que incluía la mayor parte de las 19 exigencias de la Alianza sindical.

El programa político de la nueva mayoría no consistía solamente en suprimir las políticas de privatización, sino también en restablecer en el sector público los servicios que habían sido ya  privatizados. En principio, dos guarderías y la  mitad de los servicios de recogidas de basura de Trondheim que habían sido privatizados bajo la mayoría conservadora, pasaron de nuevo al sector público, así como el mantenimiento de los edificios públicos. Aumentaron las prestaciones sociales, se redujeron los gastos de transporte público y se introdujo un gran programa de mantenimiento y de construcción de escuelas públicas.

Antes de las elecciones legislativas de 2005, la Confederación noruega de sindicatos  (LO es la abreviatura en noruego) siguió parcialmente este programa. Un proyecto global titulado « Vosotros decidís, LO está a vuestro lado » se puso en marcha con el fin de recoger las exigencias y las prioridades de los miembros. 155000 propuestas  de 44000 de ellos fueron recibidas. 54 exigencias concretas fueron identificadas y enviadas a todos los partidos políticos.  Sus respuestas fueron recogidas y enviadas a cada uno de los 800 000 miembros,  mientras que LO, durante la larga campaña electoral (9) se movilizaba a favor de una nueva orientación política, apoyada por una mayoría destinada a formar un gobierno de coalición compuesto por los tres partidos( Laborista, Socialista de izquierda y Centrista) que, además, habían obtenido la mayoría.

¿Cuáles fueron los resultados?

La formación de alianzas, la aparición de nuevos movimientos sociales y una acrecentada politización de los sindicatos constituyen los nuevos despliegues que más han contribuido en los mayores cambios de la izquierda en Noruega de estos últimos años y que nos han permitido conseguir importantes victorias políticas. Hemos podido cambiar la opinión pública : mientras que hacia mediados de los años 90 , aproximadamente el 50% estaba a favor de la privatización, poco antes de las elecciones de 2005 , un sondeo de opinión arrojaba un70% en su contra. Esto contribuyó a que el Parido Laborista cambiara su programa  pro-privatización a un programa anti-privatización.

Poco a poco, hemos puesto en evidencia las contradicciones reales existentes en la sociedad y hemos favorecido el debate político e ideológico, hasta tal punto que el Partido Conservador identificó al Sindicato noruego de empleados municipales y generales como su principal adversario en las elecciones locales de 2003 que no participaba, evidentemente, en las elecciones pero que dicho partido le

consideraba , justificadamente, el obstáculo principal a la ofensiva neoliberal. Esto hizo que el Sindicato pudiera plantear, como nunca antes podría haberlo hecho, las bases del debate político.

Con el ejemplo de Trondheim y desde las elecciones legislativas de 2005 la polarización derecha-izquierda se ha confirmado con más claridad que de costumbre. Estas experiencias demostraron que cuando las alternativas políticas son claramente opuestas, cuando las contradicciones sociales se sacan a la luz, la izquierda puede movilizarse con éxito. Se ha constatado errónea la idea  simplista que defiende que el giro de los electores hacia la derecha  debe inducir a un giro también de los partidos hacia la derecha, para atraer a los electores de centro. Los movimientos políticos no son lineales. Son, primeramente, una cuestión de intereses antagónicos y de claridad o confusión política e ideológica.

En estos  últimos años, gracias a nuestras alianzas, a la politización de los sindicatos y a nuestras alternativas, hemos podido aminorar y detener parcialmente las políticas de privatización y liberarnos del gobierno de derechas, el más neoliberal que hayamos tenido jamás en Noruega. Fue sustituido por otro de centro-izquierda después de las elecciones de 2005, en el que los tres partidos tuvieron que hacer campaña a favor de un programa anti-privatización, entre otras razones porque habíamos conseguido cambiar la opinión pública, reforzados por el hecho  de que las privatizaciones ya no eran solamente promesas teóricas, sino experiencias concretas que respondían a los deseos de los grandes expertos neoliberales. Otra razón importante fue que el partido laborista había sufrido una gran derrota electoral en 2001, con el voto de castigo de sus electores por su política neoliberal. El resultado pasó del 36% en 1997 al 24%, el más bajo desde 1920. El deseo de una nueva orientación política recibió, de esta manera,  un apoyo importante dentro del  mismo partido. Su giro hacia la izquierda en  2005 le hizo recuperar buen número de sus electores.

El programa político del gobierno de coalición, formado por los tres partidos, fue en varios ámbitos y de manera sorprendente, radical en su contenido. La primera medida que tomó el gobierno fue estimar un cierto número de las más importantes peticiones que habían realizado el sindicato y los otros movimientos. Puso fin a la privatización del ferrocarril y a la apertura completa de las escuelas primarias y secundarias al sector privado.(11). Introdujo de nuevo las leyes sobre el derecho laboral, que habían sido suprimidas por el anterior gobierno. Destinó miles de millones a las municipalidades, con los que consiguieron asegurar la mayor parte de los servicios públicos. Retiró las peticiones que habían hecho, a través de la AGCS y de la OMC, a países en vías de desarrollo para que liberalizaran su sector de servicios. Y repatrió a los soldados noruegos en Irak. 


¡La lucha continúa!
Las próximas elecciones legislativas en Noruega tendrán lugar en 2009. He aquí los dos cambios extremos que podrían ocurrir hasta ese día :
Lo peor : el gobierno de centro-izquierda no ha cumplido sus promesas o no ha estado a la altura de las espectativas. El entusiasmo ,nacido de los movimientos que han llevado a este gobierno de coalición al poder, ha muerto. La Campaña a favor del Estado-providencia y las otras alianzas se han desmovilizado. Accede al poder el Partido Conservador junto al Partido populista.
Lo ideal: el gobierno ha cumplido sus promesas. Ha creado una verdadera alternativa política progresista y ha hecho nacer el entusiasmo en los movimientos que le han llevado al poder. La Campaña a favor del Estado-providencia y las otras alianzas han sido reforzadas y el 
gobierno de centro-izquierda se asegura una nueva legislatura  para continuar con la alternativa progresista.

Es pronto para saber cuál de estos cambios tendrá lugar. Lo que está claro es que el gobierno  actual está encontrando dificultades para cumplir sus promesas respecto  a las expectativas que ha creado. Parece que la mayor parte del gobierno definió una nueva alternativa política, no como una nueva aproximación global, sino como una serie de puntos aislados a llevar a cabo, mientras que la política general continuará como anteriormente: una larga y tranquila marcha neoliberal. Independientemente de estos posibles desarrollos, las principales experiencias de estos últimos años de lucha política en Noruega son las nuevas alianzas que se han formado y la independencia política que se ha desarrollado en grandes partes del movimiento sindical, así como en los movimientos aliados (13). Son estos desarrollos los que han originado las victorias que hemos conseguido. Ahí radica lo positivo y lo más importante del método noruego. Ahí está el potencial para modificar las relaciones del poder en la sociedad. ¡La lucha sigue!

* Asbjorn Wahl es el coordinador nacional de la Campaña por el Estado-providencia

 
Notas:

1. El Partido Centrista es un partido rural que se ha radicalizado, convirtiéndose en una de las principales fuerzas desde las campañas contra la adhesión de Noruega a la Unión Europea (en 1972 y en 1994)

2. Las acciones reales llevadas a cabo con este gobierno son , sin embargo, bastante moderadas. No entrando esto en el asunto de este artículo, los lectores interesados en nuestra acción con el gobierno de centro-izquierda podrán leerlo en mi artículo: “Los partidos de izquierda en el gobierno: la experiencia noruega” http://www.rosalux.de/cms/fileadmin/rls_uploads/pdfs/Themen/Sozialforen/ESF_2006/Wahl_left-parties.pdf [1]

3. Cf. www.velferdsstaten.no [2]. El autor de este artículo es el coordinador nacional de esta alianza desde su formación.

4. Además del Sindicato de empleados municipales y generales, han participado también los siguientes sindicatos: el Sindicato de servicios civiles, el Sindicato de educadores y trabajadores sociales, el Sindicato de enseñantes, la Asociación de Enfermeros y enfermeras y la Asociación para la salud y las prestaciones sociales. Los tres primeros estaban afiliados  a la Confederación noruega de sindicatos. El sindicato de enfermeros y enfermeras estaba afiliado a la Confederación de sindicatos académicos y profesionales, mientras que el sindicato de enseñantes no estaba afiliado a ninguna confederación. El último sindicato estaba afiliado a la Confederación de sindicatos profesionales pero después se fusionó con el sindicato de trabajadores municipales.

5. La parte del sector público en el Producto Nacional Bruto en Noruega pasó del 52 al 43% entre 1992 y 1998.

6. En 2000-2001, los movimientos locales se desarrollaron en Finmark y Nordland (dos condados del norte de Noruega) para luchar contra los efectos de las políticas neoliberales.

7. La expresión “tournant politique” ha sido muy utilizada por la izquierda noruega estos últimos años para exigir un cambio político, romper con el neoliberalismo, el desreglamiento y la privatización y encaminarse hacia políticas progresistas, con un claro control democrático en la economía. Supone una crítica de las políticas gubernamentales de la social-democracia y de la derecha que, en realidad, no se diferenciaban durante la década 1980-1990. Es en este sentido que se ha utilizado dicho término en el actual artículo.

8. Para más informaciones sobre el Proyecto de municipalidades-pilotos http://www.fagforbundet.no/omstilling/. [3]La palabra clave es "Modellkommunemetodikken"

9. Principiante un año antes de las elecciones, ha sido llamada « la larga campaña electoral » por LO.

10. Únicamente la parte política extranjera del programa está disponible en inglés. http://www.regjeringen.no/en/dep/smk/Documents/Reports-and-action-plans/Rapporter/2005/The-Soria-Moria-Declaration-on-Internati.html?id=438515

11. la mayoría de los colegios noruegos son públicos. Sólo los colegios relacionados  a confesiones o a pedagogías alternativas están autorizados en la enseñanza privada. Sin embargo, el anterior gobierno aprobó una ley que permite la institución de colegios privados que lleven a cabo los mismos programas que la escuela pública. 

12. El  EEE (Espacio Económico Europeo) es un acuerdo entre la UE y Noruega, Islandia y Liechtenstein, que integra a estos países en el mercado común con algunas excepciones en la agricultura, la pesca y la política exterior. El acuerdo entró en vigor el 1 de enero de 1994.

13. En estos momentos, la Presidenta de la Confederación de sindicatos noruegos (LO) ha sido obligada a dimitir  después de un sonado asunto desencadenado por un conflicto interno con el personal. En algunos importantes expedientes, ella adoptó una posición  independiente con respecto al Partido Laborista y había obligado por segunda vez, tanto a  este partido como al gobierno de centro-izquierda, a dar marcha atrás. Su dimisión puede tener consecuencias políticas importantes, dado que ahora son las corrientes más moderadas las que llevan la ofensiva.

 


Fuente:
http://www.espacioalternativo.org/node/2522