El aborto: dejémonos de moralismos y empecemos a hacer política
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Sylviane Dahan, Sandra Ezquerra Samper

Walden Bello ha dicho más de una vez que en política, cuándo los, digamos, contrincantes se quedan sin argumentos políticos, recurren a la moral o, todavía peor, a hacer moralismo, normalmente con fines electorales. Cuando se hace política se debate entorno a términos y argumentos racionales y lógicos. Cuándo se hace moralismo, se juzga y condena a partir de premisas confusas y a menudo arbitrarias. El aborto ha sido, sin duda, uno de los temas que más ha sufrido este desplazamiento retórico.

Teniendo en cuenta que la llamada "interrupción voluntaria del embarazo" es un hecho tan central en la vida de miles de mujeres, así como la relevancia política y mediática que ha tomado durante las últimas semanas en el Estado Español, creemos necesario empezar una discusión seria y crítica sobre este tema. 

Tal como el feminismo marxista lleva varias décadas diciendo, no hay lucha de clases real sin la lucha por la emancipación de las mujeres. De hecho, a la fuerza, la segunda tiene que tener un papel integrado en la primera. Desde este espacio, y de manera breve, las mujeres de Revolta Global queremos hacer un llamamiento sobre la urgencia de resolver el tema del aborto, tanto en el Estado Español como a nivel internacional.

Nuestras demandas, aunque no puedan ser desarrolladas aquí, parten de la siguiente premisa: El derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. La explotación producida por el sistema capitalista está acompañada de otros sistemas de opresión, entre ellos la opresión de género. La capacidad de las mujeres de decidir sobre su cuerpo lleva a menudo implícita su capacidad para decidir sobre su salud, sobre la economía familiar, sobre su situación laboral, sobre su ubicación dentro de su comunidad, entre muchas otras. Queremos un sistema legal que nos garantice no sólo que podamos decidir sobre nuestros cuerpos, sino en especial sobre nuestras vidas. 

Un sistema legal que convierte este derecho en un crimen invisibiliza los efectos del machismo y los despolitiza. Las mujeres somos infantilizadas en tanto que no nos creen capaces de tomar decisiones racionales e inteligentes. Los contextos sociales, familiares y económicos en que tomamos esta difícil decisión son ignorados de manera premeditada e irresponsable. Los profesionales que practican abortos son criminalizados de forma demagógica. 

Queremos reivindicar un ¡aborto libre y gratuito ya! También reivindicamos la urgencia de una discusión política honesta, donde las mujeres tengamos un papel central, pero a la vez donde los hombres se involucren y se responsabilicen de encontrar una solución con nosotras: como compañeros, de vida, pero sobre todo de lucha. Escuchando nuestras historias, nuestros argumentos e incorporándolos en los suyos. Aprendiendo de nosotras.

Finalmente, consideramos que es del todo imposible encontrar una solución política sin antes reflexionar sobre qué cambios tienen que ser realizados a nivel social. Una respuesta sostenible a largo plazo radica en la prevención. Tenemos que priorizar una educación que permita a la gente joven tomar decisiones inteligentes. Y eso incluye deshacerse de todos los tabúes que rodean el sexo y la sexualidad en nuestra sociedad. 

Es urgente articular un discurso de izquierdas que, además de condenar los ataques de una derecha conservadora peligrosa y la indiferencia de una socialdemocracia desorientada e insulsa, esté al frente de las iniciativas necesarias para garantizar un derecho básico y, de esta manera, continuar trabajando para enriquecer las vidas de las mujeres mediante la libertad de decisión. Que la decisión sea nuestra. No esperamos que sea fácil. Ni siquiera deseable. Pero como mínimo, que sea nuestra.