Lluís Rabell / Revolta Global
No resultaba sencillo mantener esta tarde una conversación con Diosdado Toledano, portavoz de la asamblea de despedidos y despedidas de SEAT, que junto a otros dos colegas ha iniciado a día de hoy una huelga de hambre a las puertas de la factoría, reclamando la readmisión de 89 compañeros y compañeras. Y es que era incesante el goteo de trabajadores que se acercaban a la autocaravana de los huelguistas para saludarles, brindarles ánimo en su movimiento o hacerles llegar noticias del ambiente que reinaba dentro de la fábrica.
Primer punto positivo, pues. Si alguien esperaba poder lidiar fácilmente con una acción de protesta “estética”, pero desesperada y sin resonancia entre la plantilla, se habrá llevado un susto viendo estas muestras de simpatía. Decididamente, los huelguistas no están solos. No sólo tienen, dentro de SEAT y socialmente, el apoyo de la izquierda sindical – CGT, IAC, SU…-, sino que sus legítimas reivindicaciones permanecen clavadas como una espina en el corazón del sindicalismo mayoritario de la factoría. En las filas de CCOO, por ejemplo, el nerviosismo estaba a flor de piel. Poco después de anunciarse la huelga de hambre, una octavilla de Comisiones ya había tomado distancias respecto a ella, tildándola de “iniciativa no unitaria”. Esta misma tarde, algunos burócratas del sindicato difundían la falsa información de la huelga era “ilegal”… También se decía que la gente que se acercase a los huelguistas sería denunciada a la dirección y podría ser objeto de sanciones.
Por lo que hemos podido constatar, ese tipo de intoxicaciones no ha surtido demasiado efecto entre la plantilla. Esos rumores nos remiten sin embargo al malestar que reina entre la afiliación de los sindicatos mayoritarios. Los firmantes del ERE, que se habían vanagloriado de haber preservado los puestos de trabajo de aquellos despedidos y despedidas que optasen por reintegrarse a SEAT, deberán explicar por qué la empresa se echa atrás ahora… y que cuentan hacer para obligarla a cumplir con los compromisos adquiridos.
En cualquier caso, por su lado, CGT SEAT ha anunciado acciones solidarias con la huelga de hambre, que tendrán lugar esta misma semana en la entrada de la fábrica de Martorell. Con todo ello, los compañeros se muestran muy animados. Una buena logística – en primer lugar, sanitaria – les acompaña. Pero una huelga de hambre no es, por supuesto, cualquier banalidad. Hay que conseguir que la dirección de SEAT ceda. Y, para ello, urge multiplicar las muestras de solidaridad hacia los compañeros, así como las presiones sobre la empresa, la Conselleria de Treball de la Generalitat y los propios sindicatos mayoritarios. El pulso acaba de empezar. A pesar de la gravedad del momento, hoy se respiraba en Martorell optimismo y determinación.