Josep Maria Antentas y Esther Vivas*
La celebración del Foro Social Catalán (FSCat), celebrado del 25 al 27
de enero en Barcelona, ha sido un gran éxito, y ha superado las
expectativas de buena parte del núcleo promotor y sobretodo de aquellos
que habían seguido más de lejos el proceso organizativo. Un éxito
respecto al número de participantes, por el interés y la calidad de
muchos de los debates, por la dinámica preparatoria y por el buen clima
político mantenido durante todo el Foro. En el presente artículo,
intentaremos ofrecer unas primeras reflexiones sobre esta experiencia y
apuntar algunos de los retos de futuro que se plantean.
Un contexto difícil
El FSCat se ha realizado en un contexto difícil para los movimientos
sociales catalanes, marcado por el fin de las grandes movilizaciones
del periodo 2000-2004 y por una fuerte tendencia a la dispersión y
fragmentación. En los últimos tiempos, han existido numerosos
conflictos y protestas pero en general éstas han sido muy defensivas,
aisladas, con una base social reducida y con dificultad para trascender
a sus núcleos impulsores y a los sectores organizados. Aún así, podemos
señalar ciertas excepciones como algunas campañas en defensa del
territorio, en particular la No a la MAT, o las movilizaciones por una
vivienda digna (aunque éstas han perdido en los últimos meses un cierto
impulso ya sea por las dificultades de mantener un movimiento en alza
en el tiempo como por el impacto propagandístico de las medidas de
escaparate promovidas por el gobierno del PSOE). De todos modos, pese a
la dispersión de las resistencias y a la pérdida de su carácter de
masas, en estos últimos años se han dado numerosas iniciativas
significativas a pequeña escala, “por debajo”, (algunas luchas
sindicales combativas, protestas barriales, experiencias de economía
alternativa, cooperativas de consumidores de productos ecológicos,
medios de comunicación alternativos, iniciativas editoriales...) que
han demostrado la existencia de un franja social combativa frente al
neoliberalismo y que puede ser la base para un nuevo impulso.
Más en general, el FSCat ha llegado en una coyuntura internacional
marcada, desde el año 2004, por la pérdida de centralidad de las
movilizaciones internacionales vinculadas al movimiento
“antiglobalización”, que fueron su eje vertebrador. Un movimiento
“antiglobalización” que ha ido perdiendo capacidad aglutinadora y
unificadora, en un contexto de auge y multiplicación de las luchas
concretas frente al neoliberalismo y de mayor dispersión sectorial y
“nacionalización” de las mismas. Un escenario, en definitiva, marcado
por una crisis de perspectivas por parte del movimiento
“antiglobalización” y del proceso del Foro Social Mundial (FSM). Este
último, tiene el reto de seguir siendo un instrumento útil para la
articulación internacional de las fuerzas críticas con la globalización
neoliberal y evitar caer en un proceso de repetición y rutinización/1.
La decisión de no realizar el año 2008 otra edición del Foro Social
Mundial, como en ocasiones anteriores, y llevar a cabo una jornada
internacional descentralizada, el 26 de enero del 2008, obedecía a la
constatación de que un ritmo tan elevado de foros sociales (al FSM hay
que añadirle las ediciones continentales y varias iniciativas
temáticas) suponía una inversión de esfuerzos y energías excesivas por
parte de las organizaciones implicadas, con lo cual se corría el
riesgo de sacar fuerzas de luchas y campañas concretas y de contribuir
a una creciente desconexión entre el proceso internacional del Foro
Social Mundial y las luchas reales. El llamado internacional para el 26
de enero llegó en un momento de cierta desconexión de los movimientos
sociales catalanes (y más en general del conjunto del Estado español)
respecto a la dinámica internacional del proceso de los foros sociales,
con la excepción de algunas ONGs y determinadas campañas con vínculos
internacionales como la de la deuda.
Hay que tener en cuenta que en la fase de expansión del movimiento
“antiglobalización”, tras Seattle en 1999, y de ascenso del proceso de
los foros sociales a partir del 2001, los movimientos sociales
catalanes tuvieron una participación notable en las movilizaciones
internacionales “antiglobalización” y en el Foro Social Europeo, desde
Florencia en noviembre de 2002 hasta Londres en octubre de 2004. En
estos últimos años, pero, se ha dado una creciente desconexión respecto
a estas dinámicas internacionales, como consecuencia de la pérdida de
centralidad del movimiento “antiglobalización”, de “nacionalización” y
fragmentación de las resistencias y de disminución del interés hacia el
proceso de los foros una vez “el efecto novedad” ha pasado.
Un foro de perfil unitario y militante
El Foro Social Catalán empezó a prepararse en junio de 2007, a raíz del
llamado del Consejo Internacional del Foro Social Mundial para celebrar
una jornada internacional descentralizada el 26 de enero del 2008. El
llamado inicial fue realizado formalmente por Arcadi Oliveres y
rápidamente atrajo a un amplio espectro de organizaciones que dieron
legitimidad al proyecto. Este abanico de colectivos implicados incluía
múltiples ONGs, sindicatos alternativos como la Intersindical
Alternativa de Catalunya (que de forma recurrente es la organización
sindical catalana más comprometida con las luchas y los movimientos
sociales), grupos feministas, cristianos de base, organizaciones de la
izquierda anticapitalista, de la izquierda independentista, grupos
ecologistas, colectivos de la economía social y solidaria, plataformas
locales, etc. Hay que señalar, pero, la ausencia de la izquierda
parlamentaria y de los sindicatos mayoritarios en todo el proceso de
preparación del FSCat (pese a alguna presencia testimonial en alguna
reunión preparatoria o durante el propio acontecimiento).
Aun cuando inicialmente la respuesta al llamado fue muy positiva, en
términos de número y diversidad de organizaciones implicadas, con el
tiempo el núcleo organizativo y la asistencia a las asambleas
preparatorias se fue reduciendo (aun y mantener la heterogeneidad y la
pluralidad entre sus miembros) generándose una cierta incertidumbre
sobre el resultado final del proyecto, de su dimensión y de su
capacidad aglutinadora. En un periodo de fragmentación de las luchas,
de algunos intentos fallidos de creación de marcos de trabajo
activistas y unitarios, de una cierta pérdida de interés por los foros
sociales (sobretodo tras el más o menos fallido Foro Social
Mediterráneo, en junio del 2005, que fue percibido como un proceso más
bien externo a la dinámica de los movimientos sociales catalanes, sin
negar su interés en términos de favorecer el contacto ente movimientos
de las dos orillas del Mediterráneo/2)... parecía difícil que un “foro
social catalán” fuera capaz de generar una dinámica de trabajo
unitaria, radical y con capacidad de arrastre de amplios sectores
sociales. Ahora, el éxito del FSCat, reconocido por prácticamente todos
los sectores, es uno de los mejores resultados del Foro.
A grandes rasgos, podríamos señalar que el éxito del FSCat se ha puesto
de relieve a partir de diferentes aspectos. De entrada, en el alto
número de participantes, en torno a cinco mil personas, que llenaron
las más de noventa actividades realizadas que incluían desde
seminarios, vídeoforos, exposiciones, juegos infantiles... Otro
elemento a destacar fue la calidad de los debates. De hecho, los más
de cien seminarios propuestos tuvieron que reducirse a unos 48, debido
a problemas de espacio, lo que implicó la fusión y la creación de
sinergias a la hora de redefinir los seminarios obligando a un
ejercicio de concreción y estructuración en el planteamiento de los
talleres por parte de las diferentes entidades convocantes. Hay que
recordar que algunos seminarios fueron organizados por varias entidades
y la preparación de algunos de ellos requirió la celebración de varias
reuniones previas.
La organización del FSCat se basó en un trabajo asambleario y
horizontal, partiendo de la implicación voluntaria de sus miembros y
optando por un modelo de foro de presupuesto ajustado y
autofinanciado. La estructura del acontecimiento respondió a este
carácter “horizontal” optando por la organización de diferentes
seminarios en paralelo y en “igualdad de condiciones” y huyendo de la
celebración de grandes conferencias y ponencias magistrales. Los días
previos a la celebración del Foro en Barcelona se realizaron
iniciativas descentralizadas en diferentes municipios como Sabadell,
Castelldefels, Tarragona... que permitieron “calentar motores” y llevar
la experiencia del FSCat a nivel más local. Pese a que la extensión
territorial del Foro hubiese podido ser mes exhaustiva, hay que
valorarla como buena, especialmente, si tenemos en cuenta el poco
tiempo con el que se contó y las limitaciones de los efectivos
dedicados a realizar esta tarea.
Además, hay que señalar el buen clima de trabajo entre el núcleo
promotor, pese a su heterogeneidad política y sectorial. De hecho, las
formas y el discurso del Foro fueron unitarias y radicales dando voz,
sobretodo en los actos centrales, a los sectores en lucha del
movimiento como los conductores de autobuses del TMB, la red de apoyo
a Palestina, el movimiento feminista y la campaña a favor del aborto,
etc. El perfil del FSCat fue militante y activista, el de un foro
orientado a la acción. Podemos decir que desde la “contra-conferencia”
realizada durante la campaña contra el Banco Mundial, el 22-23 de junio
del año 2001, no había habido en Barcelona una iniciativa de este
estilo comparable.
Este perfil militante y activista quedó, especialmente, reflejado en el
éxito de la Asamblea de Movimientos Sociales que contó con una
numerosa asistencia, más de 400 personas, y con la participación
(activa o pasiva) de una amplia variedad de colectivos y de
organizaciones representando un espectro político-ideológico muy
diverso. La preparación de la Asamblea estuvo directamente ligada al
proceso del FSCat, mostrando así el carácter radical y activista del
propio Foro, que apareció como una expresión de las luchas en curso.
Pese a que el núcleo promotor del proceso preparatorio de la Asamblea
fue relativamente reducido, al final un amplio número de colectivos se
integraron en la dinámica. La Asamblea de Movimientos Sociales se
desarrolló en un clima unitario y con una clara voluntad de trabajo
conjunto por parte de los asistentes, convirtiéndose en una buena
tribuna para dar visibilidad a muchas de las luchas concretas que están
llevando a cabo los diferentes movimientos sociales catalanes.
El éxito del FSCat ha puesto de manifiesto como tras un largo periodo
de fragmentación y repliegue, buena parte de las organizaciones y los
movimientos sociales catalanes sentían la necesidad de “encontrarse”,
de “verse” y reunir fuerzas. La conciencia de esta necesidad de sumar
y de trabajar en común, en un periodo de debilidad, explica en buena
medida el buen clima de trabajo unitario que presidió el Foro y el
interés que despertó la Asamblea de Movimientos Sociales, incluso entre
los núcleos militantes que no habían participado en su preparación. El
Foro dejó buenas sensaciones y un buen estado de ánimo entre sus
participantes y sirvió para inyectar energías y “recargar las pilas”.
El FSCat ha sido la primera actividad unitaria, amplia y exitosa de
tipo general realizada en mucho tiempo que ha tenido un amplio eco y un
papel federador entre los movimientos y las organizaciones sociales,
tras un periodo marcado por la fragmentación y la dispersión de las
luchas. Este éxito, reconocido por prácticamente todos los sectores, es
uno de los mejores resultados del Foro y da legitimidad al trabajo
futuro tanto del FSCat como de la Asamblea de Movimientos Sociales.
Retos y perspectivas
El neoliberalismo ha conseguido fragmentar como nunca a los sectores
populares trabajadores y a las resistencias sociales. Tejer
convergencias y crear puntos de encuentro para revertir esta tendencia
tiene que ser un objetivo estratégico central de las fuerzas
enfrentadas a la globalización neoliberal. Esto requiere buscar
espacios de confluencia, como por ejemplo los foros sociales (y otros
ámbitos de trabajo unitario) que permitan la elaboración de un discurso
global e integrado de crítica al estado actual de las cosas que sea
compatible con las particularidades y los intereses específicos de los
diferentes grupos sociales que lo cuestionan.
Los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al
servicio de la discusión y la articulación de campañas y
movilizaciones, y tienen que ser vistos y concebidos como tales.
Tienen sentido si ayudan a avanzar en esta dirección. Desde su
nacimiento en el año 2001, los foros sociales han actuado como un
cierto polo unificador y como un espacio de convergencia de
solidaridades/3. Si bien éstas sean aún frágiles, a menudo poco
duraderas y en muchos casos limitadas al terreno simbólico. Los foros
no han generado automáticamente un reforzamiento de las luchas
concretas contra el neoliberalismo, pero sí que han sido un referente
para algunas de las mismas y han servido para inspirar iniciativas
diversas, contribuyendo a crear un clima más propicio al trabajo en
común en los lugares donde se han celebrado. Éste tendría que ser
precisamente el legado del FSCat.
Tras el éxito del FSCat es importante aprovechar el impulso que éste ha
dado y la dinámica que se ha generado para intentar consolidar un
espacio de encuentro de las organizaciones y los movimientos sociales
catalanes. Ahora hay que saber gestionar colectivamente este éxito,
evitando desperdiciar lo que se ha conseguido con actitudes que
dificulten el trabajo unitario, como replegándose de nuevo
exclusivamente en las actividades cotidianas de cada cual.
Más en general, en este escenario, los movimientos sociales catalanes
tienen el doble reto de profundizar en su arraigo local y fortalecerse
“por debajo” y, en paralelo, crear formas de articulación que eviten
el aislamiento de las resistencias sociales a través de espacios como
los foros, campañas, y redes concretas. Ambas cosas son necesarias y
complementarias y conviene no realizar falsas oposiciones estériles,
como a veces se hace, entre trabajo “de base o local” y coordinación de
las luchas.
Un espacio como el de la Asamblea de Movimientos Sociales, si se sabe
gestionar bien, puede contribuir a hacernos avanzar en la dirección
necesaria, sin tener pero expectativas desmesuradas o irreales (que
sólo sirven para generar frustración). La Asamblea de Movimientos
Sociales tendría que convertirse en un espacio de encuentro regular de
organizaciones y movimientos sociales de naturaleza diversa y de un
espectro político-ideológico amplio, que permitiera el intercambio de
puntos de vista y una comunicación fluida y regular entre iniciativas y
grupos que no siempre tienen relación, así como favorecer el debate
estratégico y proporcionar apoyo a las luchas reales. El reto es ir
pasando de las convergencias y las solidaridades simbólicas a las
tangibles y al reforzamiento concreto de luchas específicas. Las
formas que toman las luchas reales son imprevisibles y cambiantes y la
articulación de las resistencias sociales no se realiza por decreto. Se
trata de un proceso dinámico, con altibajos, que requiere voluntad de
trabajo común y habilitar espacios de convergencia y solidaridad que
permitan la discusión mutua, crear una cultura de trabajo compartida y
aprender a ver los problemas particulares desde una óptica general.
El Foro Social Catalán no ha sido ninguna panacea o fórmula mágica para
los movimientos sociales catalanes, pero sí ha sido una iniciativa que
puede contribuir a acumular fuerzas y que ha marcado un cierto punto
de inflexión en la trayectoria de los últimos años. Un paso adelante
que nos tiene que ayudar a fortalecer las resistencias al
neoliberalismo y permitir una mayor articulación y coordinación de las
mismas, en la perspectiva de ir iniciando una nueva fase de ascenso de
la contestación social. Éste es el gran reto que tenemos por delante.
* Miembros de Revolta Global y de la redacción de la revista Viento Sur. / Artículo publicado en www.revoltaglobal.cat [1]
1/ Antentas, Josep Maria. “FSM (2001-2007): un balance” en AAVV. El
futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Icaria editorial, 2008.
2/ Vivas, Esther. “Foro Social Mediterráneo: un balance” en Ecología
Política, nº 29, 2005: 119-122.
3/ Rousset, Pierre. “La experiencia del FSM como un nuevo marco de
solidaridades en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona:
Icaria editorial, 2008.