Elecciones 8 de marzo. Entrevista con Lluís Rabell, miembro de Revolta Global
política | Catalunya

Kaosenlared - ¿Qué posición mantenéis ante estas elecciones (os presentáis o no, qué opción defendéis…) y por qué?

Ll.R. - No, Revolta Global no presenta candidatura propia a las próximas elecciones legislativas. Sin embargo, consideramos necesario trabajar a favor de una plataforma anticapitalista más abierta y de cierta amplitud; un agrupamiento capaz de expresar la lucha contra las políticas neoliberales, las urgencias sociales de las clases laboriosas, las aspiraciones democráticas y el derecho de autodeterminación de los pueblos ibéricos, el combate contra el desastre medioambiental y ecológico, la vindicación feminista…

Todavía hay que crear las condiciones para que pueda emerger un polo anticapitalista de estas características. Las fuerzas políticas que, a lo largo de este último período, han ocupado el espacio existente a la izquierda de la socialdemocracia – IU-EUiA, ICV, ERC… - se han revelado incapaces de desempeñar ese papel, adaptándose cada vez más a una gestión posibilista del sistema desde las instituciones. Pero, a pesar del balance decepcionante de tales partidos, no recomendamos una actitud abstencionista. En el campo de la abstención se entremezcla la cólera legítima de los más conscientes con el desánimo de mucha otra gente… y con la inconsciencia de los sectores sociales más atrasados.

Nadie debe convencernos de la poca fiabilidad de esas fuerzas políticas. (IU-ICV-EUiA, sin ir más lejos, está haciendo una lastimosa campaña implorando un ministerio… que, según Llamazares y Joan Herrera, se convertiría en la garantía de unas políticas más progresistas por parte del PSOE). Pero nosotros no actuamos solamente en función de aquellas ideas que parecen claras en los círculos de la extrema izquierda, sino ante todo a partir de la situación del pueblo trabajador, de sus condiciones de vida y de su percepción de los acontecimientos… Por eso preferimos ser solidarios con toda aquella gente que tratará de cerrar el paso a la derecha más reaccionaria – y que, al mismo tiempo, pretende expresar su rechazo a las políticas liberales promovidas desde el gobierno “socialista” – votando por ICV-EUiA o ERC.

No dudamos en decirlo: urge construir una nueva herramienta política, una auténtica izquierda de combate. No lograremos hacerlo, sin embargo, desde la pasividad política. ¿Qué credibilidad tendrían aquellos revolucionarios que aconsejasen a los oprimidos y las oprimidas que se cruzaran de brazos a la espera de un futuro “gran partido revolucionario”? Por mucho que los oportunistas abusen de los sentimientos de legítima hostilidad y desconfianza hacia el PP y CiU – y traicionen a cada paso dichos sentimientos -, nos parece más juiciosa aquella gente que lucha contra la derecha con las armas de que dispone, por muy oxidadas que estén…

Kaos - ¿Creéis que estas elecciones son plenamente democráticas, lógicamente desde el punto de vista de la democracia formal, propia del pensamiento burgués?

Ll.R. – Desde muchos puntos de vista, estos comicios están marcados por un importante déficit democrático. Algunos de esos aspectos no son nuevos. En primer lugar, hay que referirse a la propia ley electoral – de hecho, seguimos rigiéndonos por un decreto anterior a la misma Constitución de 1978 -, que penaliza netamente a las fuerzas que se sitúan a la izquierda del PSOE y favorecen la representación parlamentaria de los partidos conservadores.

Pero, es indiscutible también que la presente contienda electoral lleva el estigma que representa la situación de excepcionalidad instaurada por el gobierno en el País Vasco, a partir del fracaso de las negociaciones con ETA. La prohibición de las listas de la izquierda abertzale - y el encarcelamiento de sus líderes – priva de representación política a cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas. Y eso, se mire como se mire, constituye un atentado contra la democracia política y las libertades de todas y todos nosotros.

Kaos - ¿Qué valoración hacéis de la legislatura que acaba, bajo el gobierno del PSOE y sus aliados parlamentarios (ICV-IU, ERC…)?

Ll.R. – Desde Revolta Global hemos hablado con frecuencia de un “gobierno social-liberal sin oposición a su izquierda”. En efecto: después de algunas medidas progresivas, directamente condicionadas por la movilización ciudadana que determinó la derrota de Aznar – como la retirada de las tropas españolas de Irak, la suspensión del PHN o las leyes de ampliación de derechos civiles -, el gabinete de Zapatero se ha mostrado plenamente continuista en materia económica y fiscal.

Solbes y sus presupuestos generales han sido garantes de la más estricta ortodoxia neoliberal. El superávit de que tanto se ufana el gobierno – cuando el Estado español forma se encuentra entre los países que componen el furgón de cola de la Unión europea por cuanto a gasto social se refiere – lo dice todo. Las desigualdades sociales se han agrandado. Ahora que entramos en una fase recesiva de la economía mundial, aparecerán las debilidades estructurales del “exitoso” modelo español de crecimiento; un modelo basado en la construcción, la especulación inmobiliaria, los bajos salarios y la depredación del territorio.

Si durante la legislatura hemos asistido a una potente movilización de la derecha, agitando con especial virulencia contra las libertades democráticas de Euskadi y Catalunya, no hemos visto una fuerza social y política de izquierdas empujando en sentido contario. CCOO y UGT han mantenido la paz social, aceptando la contención salarial – de hecho, una pérdida de poder adquisitivo por parte de la clase trabajadora – así como la generalización de la precariedad. IU se ha convertido en una formación subalterna que se ha ido tragando prácticamente toda la política del PSOE, desde la LOE y la Ley orgánica de defensa nacional hasta la gestión del ejecutivo en el frustrado proceso de paz en Euskadi.

Los movimientos sociales, las resistencias fabriles o en defensa del territorio, ciertamente limitadas y fragmentadas pero reales – como se ha visto en FRAPE, en SEAT o en TMB, por no hablar de la huelga de la enseñanza del pasado 14 de febrero -, acusan cruelmente la ausencia de un referente político consecuente, fiel y vertebrador.

KaosTodo parece indicar que aún no está claro cuál será la fuerza política ganadora de las elecciones. El PSOE está utilizando a fondo la posibilidad de una victoria del PP para movilizar al electorado. Según vuestra valoración, ¿qué podría significar una victoria de Zapatero o de Rajoy desde el punto de vista de la acción del futuro gobierno?

Ll.R. – Una victoria del PSOE significaría una prosecución de lo que, en términos periodísticos, algunos han caracterizado como “el viaje al centro de Zapatero”; es decir, una acentuación de las políticas social-liberales en el marco de una nueva crisis económica, del incremento del paro, del descontrol de la inflación, etc. Con la consiguiente agravación de la tensiones sociales y políticas.

La primera cita anunciada en la agenda del nuevo gobierno de Zapatero, en el supuesto de que llegase a constituirse, es la reunión con las centrales sindicales mayoritarias para seguir hablando de la desregulación del mercado laboral. Por otra parte, el triunfo – que, hoy por hoy, parece menos probable – del PP comportaría una mayor agresividad neoliberal y represiva y, posiblemente, un cuestionamiento de determinadas libertades civiles y de los derechos de las mujeres.

Ahora bien, lo más temible de una victoria electoral del PP podría ser el sentimiento de derrota por parte del movimiento obrero y las diferentes redes de resistencia al liberalismo. Ciertamente, Zapatero y Rajoy representan dos versiones de un mismo sistema. Pero la percepción social de la diferencia entre uno y otro es lo bastante importante como para condicionar de modo notable la capacidad de reacción de la población trabajadora a las previsibles acometidas del capitalismo.

KaosParece evidente que, hoy en día, no existe una opción anticapitalista lo suficientemente implantada y reconocida como tal, sino una multiplicidad de organizaciones y colectivos opuestos al sistema: ¿qué pasos creéis que podrían ayudar al avance en la construcción de un referente de la izquierda, sólido, implantado y lo bastante influyente, capaz de hacer frente a los ataques de este sistema capitalista?

Ll.R. – El agotamiento del proyecto de IU y su transformación en una especie de “conciencia crítica” del social-liberalismo bajo la dirección de un equipo de profesionales de la representación política marca negativamente la situación de la izquierda en su conjunto.

La necesidad de la construcción de un nuevo referente, de una nueva izquierda combativa, viene planteada por toda la situación objetiva. Se acercan tiempos de lucha de clases, aquí y en toda Europa. Pero no existen atajos, ni fórmulas mágicas para resolver este problema. Tampoco se trata de una cuestión de afirmaciones ideológicas o identitarias, como parecen pensar algunas corrientes de la extrema izquierda.

Más bien se trata, según nuestra opinión, de ir tejiendo complicidades y solidaridades en las luchas entre los distintos movimientos sociales, las izquierdas sindicales y políticas; se trata de acumular fuerzas y arrancar ciertas victorias a través de las resistencias a las privatizaciones, a las deslocalizaciones industriales, a los proyectos especulativos y a los ataques contra las libertades, así como a través de luchas reivindicativas más ofensivas – TMB…

Sólo así podremos vencer reticencias y recelos entre nuestros colectivos, abordar positivamente los debates sobre las experiencias de las izquierdas en el período anterior…

Sólo así lograremos, en definitiva, levantar un polo anticapitalista dinámico y socialmente enraizado, una izquierda a la izquierda del PSOE – y de una IU cautiva, prácticamente agotada en tanto que fuerza alternativa.

Ya llegará la hora de abordar la problemática de la expresión electoral, de la representación municipal o parlamentaria de esa izquierda realmente transformadora. Ahora, tenemos que empezar por el principio: recomponer tejido social, consolidar redes, abrir debates… Las mismas luchas contra el liberalismo desatarán las energías necesarias y crearán las condiciones de la necesaria clarificación política.
 

02/03/08