Fernando Franco entrevista a Daniel Pereyra / Faro de Vigo
Podrían ser la versión más actual y sofisticada de aquellos cazarrecompensas que alentaron nuestras lecturas infantiles de vaqueros pero, en su interpretación más crítica, hay quien utiliza pensando en ellos palabras como sicarios o asesinos a sueldo. Son los mercenarios de hoy, los empleados a sueldo de un neoliberalismo que privatiza hasta la guerra. Daniel Pereyra habla de ellos en “Mercenarios, guerreros del imperio” (editorial El Viejo Topo), donde trata de esos nuevos ejércitos privados y del negocio de la guerra.
–Las guerras. ¿Cómo son hoy las guerras?
–Si hubiera que adjetivarlas con brevedad, diría que sucias, mercantiles, profundamente inhumanas. Para entenderlas, hay que buscar quién se beneficia, seguir antes la pista del dinero. ¿No fue el Ejército de Liberación de Kosovo una creación de la CIA y el actual presidente de ese nuevo país estuvo a sueldo de la misma? ¿No fue Ben Laden un hombre de confianza en la lucha contra los soviéticos en Afganistán? ¿Por qué se invadió un país tan pobre como Afganistán sino porque es un pasoestratégico fundamental a los países de esa región? ¿Por qué machacó Husein a Irak sino porque se lo mandaron los yanquis, los mismos que luego lo demonizaron y mataron por medio de sus colaboradores iraquíes? Preguntas como esas forman parte del discurso de este veterano observador con experiencia personal, en la Argentina dictatorial de su juventud, de un régimen alentado por la CIA.
–Aquel principio moderno de la nación en armas nacido en la Revolución Francesa, por el que se establecía un servicio militar obligatorio, ya quedó en la historia...
–Eso está prácticamente desaparecido y sustituido por soldados voluntarios profesionales, mitad nación en armas porque son hijos de la patria que los contrata pero mitad mercenarios por eso, porque lo hacen por un sueldo.
–Habrá que distinguirlos de los verdaderos mercenarios...
–Por supuesto porque es el ejército del Estado, fiel a una sola bandera y no a una y otra sucesivamente según más paguen. Pero lo cierto es que el Estado está delegando su monopolio de la violencia: el ejército depende del gerente que te contrata, la policía cuenta con refuerzos de empresas de seguridad... Hay un deslizamiento hacia la privatización.
–Y el ejército del Estado tiene que acudir a extranjeros nacionalizados para cubrir sus plazas...
–De los cuerpos que España tiene en el extranjero, el 30 por ciento de la Legión y otro tanto de la Brigada Paracaidista son extranjeros, en su mayoría ecuatorianos y colombianos.
–Será porque en los países más desarrollados la gente no está para tan incómodas servidumbres, se hace más blanda...
–Digamos que cuando hay hambre no hay tanto miramiento. Pero piense también que la sociedad está requiriendo a los jóvenes para servicios de armas en muchos ámbitos al mismo tiempo, y no solo en el ejército: Policía Nacional, Guardia Civil, autonómicas... Hasta hace no muchos años no se concebía en los Estados modernizados más guerra que la declarada entre los Estados de derecho, ateniéndose por tanto a los uso de la guerra. En el último medio siglo, la proliferación de muchos conflictos responde a actores no estatales, o clandestinos, o que se mueven por sorpresa. Pereyra responde a esto sin un segundo de duda. “Claro, y eso cambia y dificulta las cosas de modo que hay otra forma de hacer las guerras. Las hay asimétricas, entre un Estado y una banda armada, las hay no declaradas...”
–Y está esa Guerra Global Permanente que declaró Bush...
–¿Quién iba a imaginarla hace sólo unos cuantos años? La potencia militar más grande del planeta le declara la guerra a un montón de desarrapados y se arroga el derecho de atacar, invadir o destruir países, regiones, tribus, familias...
–Hasta hace unos cuantos años había al menos un cierto pudor para hablar de torturas, asesinatos de Estado...
–Es que yo creo que hubo un retroceso de toda esa conciencia social nacida tras lo horribles crímenes de la II Guerra Mundial. En los últimos años, nuevamente, los estados comenzaron a dar validez y la gente a consentir cosas que si antes se hacían era sin reconocerlo, desde crímenes a secuestros, torturas, ataques a poblaciones civiles o eliminación de derechos a prisioneros.
–Y para eso nada mejor que los mercenarios; sin embargo eso de los ejércitos privados es muy antiguo. Por ejemplo durante la España imperial...
–Y antes, desde los persas había gente por soldada. Pero en el presente lo que aparece es una especialización de soldados al servicio de las grandes potencias para combatir donde sea.
–¿Y cuál es la culminación de ese proceso?
–Pues está ahí mismo, en Afganistán o Irak, cuando Estados Unidos precisa para mantener su poder centenares de miles de hombres que no tiene. Allí donde hay demanda, en la sociedad capitalista, surge una oferta, como las centenares de corporaciones militares privadas que se dedican a reclutar, entrenar, especializar y suministrar a pedido mercenarios. Blackwater sólo tiene miles, para los más diversos puestos de combate, atrás o adelante. Y, como en todo mercado, hay mercenarios de primera y de segunda, que trabajan por 14.000 dólares al mes o por 900.
* Nota de FARO DE VIGO: "Daniel Pereyra lleva ya muchos años asentado en España, una vida, desde que llegara al final de los 70 de su Argentina natal. Profundo conocedor de la lucha armada en América Latina, ahora su atención se centra en el negocio de la privatización de la guerra. Daniel Pereyra intervino esta semana en el Club FARO. / FARO DE VIGO • Sábado, 8 de marzo de 2008 • NÚMERO 553".
** Daniel Pereyra es militante de Espacio Alternativo
















