Algunos aspectos de la situación internacional
La situación internacional confirma la extensión y
profundización de la globalización capitalista. Esta marcada por la
continuación de la ofensiva de las clases gobernantes contra las
condiciones de vida de cientos de millones de seres humanos, de
trabajadores, a través de la sistematización de las contrarreformas
liberales, el espacio creciente ocupado por la "financiarización" de la
economía mundial, por la crisis ecológica que pone en entredicho los
equilibrios vitales del planeta.
1.a) La globalización esta diseñando una nueva
configuración del mercado mundial en que la competencia se esta
agudizando entre el imperialismo estadounidense, todavía dominante
aunque debilitado, los poderes europeos y los nuevos poderes emergentes
de China e India, cuya participación en el PIB mundial crece
regularmente. Si Estados Unidos y Europa exhiben tasas de crecimiento
del 2 y 3 %, China e India presentan tasas de crecimiento de 8 y 10%, y
otros países productores de materias primas (petróleo en particular)
como Rusia o Venezuela, entre 6 y 8 %. Estos cambios socio-económicos
auguran nuevas relaciones de fuerzas y nuevas tensiones internacionales.
1.b) Esto tiene consecuencias en el campo de la
política internacional, donde los intereses de una burguesía
estadounidense debilitada y los de poderes europeos que desean mantener
su rango en esta nueva competencia internacional, les lleva a confluir
en un sistema de alianzas, en particular con respecto a China y Rusia.
Esto no excluye, muy lejos de ello, la búsqueda agresiva de nuevas
tajadas del mercado mundial por cada burguesía, pero los vínculos entre
Estados Unidos y la Unión Europea tienden a fortalecerse. Las nuevas
relaciones entre la Francia de Sarkozy y los Estados Unidos de Bush son
un buen ejemplo de este viraje o cambio. Chirac estaba contra la guerra
de Irak. Sarkozy la apoya. Esta incluso en la primera línea de la
confrontación con Irán. Más generalmente, el vislumbrado regreso de
Francia a la OTAN y la integración de la fuerza militar Europa dentro
de la Alianza indican el tipo de reorganización que esta en curso.
1.c) La acentuación de la competencia internacional,
combinada con la creciente tendencia a la creación de un mercado
mundial de fuerza de trabajo, esta conduciendo a los gobiernos y las
clases patronales a crear condiciones políticas y socio-económicas para
el incremento de las tasas de ganancia, la prolongación de la jornada
de trabajo y el tiempo de explotación, y el congelamiento o la mayor
limitación de la tajada de los salarios en la producción de riqueza.
1.d) Estas políticas tienen, en particular, una serie
de consecuencias para la Europa capitalista, donde las principales
burguesías europeas, con tal de asegurar su lugar en la competencia
mundial, están atacando frontalmente el "modelos social europeo",
atacando, de hecho, los sistemas de seguridad social, los derechos
sociales de los trabajadores, los servicios públicos. Esta política se
concentra en el nuevo "tratado europeo" que retoma las líneas generales
del proyecto de constitución europea que fue rechazado en 2005 por los
electorados de Francia y Holanda. Está reforzado por la integración a
Europa de los países de Europa del Este. Una integración que esta
llevando al desmantelamiento de una serie de conquistas sociales y que,
por tanto, ejercen una presión hacia la reducción de las condiciones de
vida y trabajo de la clases populares en estos países.
1.e) Los Estados Unidos están en vísperas de nuevas
elecciones (2008), que pueden llevar a virajes o modificaciones en la
política norteamericana. Sin embargo, durante un largo periodo
reciente, el imperialismo norteamericano ha insistido en su política de
re-despliegue político-militar. Se trata —en una situación en que la
economía norteamericana depende cada vez más del crédito mundial, de
acciones y bonos del tesoro en manos de poderes como China y Japón— de
compensar su relativo debilitamiento con una política militar agresiva,
de ocupación en Irak y Afganistán, de confrontación con Irán, y en
menor grado con Rusia y China. Esta política también incluye una
política de "recolonización" de ciertos países, con el objetivo de
mantener o ampliar su control sobre recursos naturales o materias
primas estratégicas como el petróleo.
Y algunas contradicciones...
El sistema capitalista en lo fundamental domina toda la
actividad económica y social en el planeta. El costo de esta dominación
aumenta constantemente, tanto el nivel social como ecológico. De manera
permanente nutre las contradicciones internas del sistema que conducen
a luchas de clases en sentido amplio, que expresan el rechazo de las
clases populares hacia el orden neo-liberal y capitalista. Hay una
serie de ejemplos de las contradicciones del sistema:
2.a) La crisis del sistema financiero y bancario de
Estados Unidos, incluyendo la crisis de las "subprimes" (préstamos con
tasas variables de intereses que están arruinando a millones de
norteamericanos y llevando a la bancarrota a miles de bancos y
organizaciones financieras dedicadas a los préstamos) confirma la
fragilidad de la expansión económica en curso. Esto demuestra la
"ultra-sensitividad" del capitalismo norteamericano a la
"financiarización" de la economía mundial. La crisis del sistema
financiero internacional profundiza las debilidades estructurales del
desarrollo capitalista actual, en particular las debilidades de las
inversiones productivas, al hacer más caras y endurecer las tasas y las
condiciones de los préstamos. Esta crisis de la inversión tiene sus
repercusiones en las tasas de productividad, y en último análisis en
las tasas de crecimiento de los dos bastiones de la economía mundial:
Estados Unidos y Europa. La presente crisis financiera está teniendo
ahora sus efectos directos en la desaceleración de la actividad
económica en los Estados Unidos y en el peligro de que la crisis de
transforme en una recesión. Todos estos factores pesan sobre el espacio
de maniobra que las clases gobernantes y los gobiernos en estos países
tienen para manejar las relaciones sociales y económicas y pueden
llevar a crisis sistémicas.
2.b) Durante los últimos años la crisis ecológica ha
cobrado nuevas dimensiones. Las consecuencias del calentamiento global
están empezando y es probable que causen a largo plazo nuevas
catástrofes – ecológicas, sociales, humanas. A pesar de todos los
esfuerzos políticos y mediáticos de hacer compatibles el funcionamiento
del sistema capitalista, la búsqueda cada vez más frenética de
ganancias, y la ecología, una nueva conciencia está surgiendo de que
"las vidas valen mas que las ganancias" y de que el costo del
funcionamiento del sistema esta cada vez más poniendo en entredicho los
equilibrios vitales del planeta. Los revolucionarios deben asumir esta
cuestión, que será decisiva por muchos anos, para demostrar el carácter
destructivo del capitalismo sobre la ecología, y para enfatizar la
importancia de una economía controlada y planificada de acuerdo a las
necesidades sociales y no la ganancia capitalista.
2.c) Estas contradicciones se expresan de forma aguda
en el fracaso de los Estados Unidos en Irak. El término "nuevo Vietnam"
es adoptado frecuentemente por los medios al hablar de la situación del
ejército norteamericano en la región. La administración Bush esta
verdaderamente empantanada allí, tanto desde el punto de vista político
como militar. Toda su propaganda sobre la estabilización y
democratización de la zona está en ruinas. Es una clásica operación de
agresión y recolonización de un país de la región. El rechazo de la
ocupación combinada con la resistencia del pueblo palestino a la
política de agresión y colonización israelí constituye uno de los
mayores factores de desestabilización del sistema imperialista
internacional.
2.d) Las consecuencias socio-económicas de la
globalización capitalista y su dimensión militar causan nuevas
tensiones y confrontaciones sociales, políticas y militares. Bajo la
presión de las demandas de los mercados financieros, y la presión del
imperialismo, en particular el imperialismo norteamericano, y en
condiciones de ausencia, retirada o incluso crisis estructural del
movimiento obrero tradicional y del nacionalismo burgués, las
reacciones sociales pueden tomar la forma de organizaciones,
corrientes, clanes o grupos étnicos o religiosos o cuya orientación es
en términos generales reaccionaria. Esto es lo que se está
desarrollando en torno a las situaciones en Pakistán y Afganistán. Es
igualmente el caso en la tendencia al rompimiento de algunos estados en
África.
2.e) El hecho de que los Estados Unidos estén
empantanados en el Medio Oriente tiene consecuencias internacionales,
en particular en Latino América. No es cuestión de subestimar la
presión que "el imperio" siempre ejerce en un continente que sigue
considerando su patrio trasero. Pero es necesario subrayar el
debilitamiento de su capacidad de intervención en el continente. A
nivel militar, se le hace difícil intervenir en Irak, Afganistán y
preparar intervenciones en América Latina. El Plan Colombia sigue ahí.
También las bases militares en Paraguay. El apoyo a la derecha golpista
o liberal-autoritaria siempre está presente. El ALCA ha fracasado pero
se han concertado acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y una serie
de países de Sur América. En pocas palabras, los Estados Unidos no
ignoran a Sur América, pero indudablemente existe una nueva correlación
de fuerzas entre el imperialismo norteamericano y una serie de países
en América Latina incluyendo los más importantes, en particular dos
grupos de países. El primer grupo consiste de Brasil, Argentina,
Uruguay y Paraguay. Aprovechándose de la fase de desarrollo económico y
de la habilidad de los gobiernos en el poder –Lula en Brasil, Kirchner
en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay – para canalizar, controlar,
integrar los movimientos de masas o, más precisamente, sectores enteros
de las direcciones de esos movimientos de masas, en particular el
liderato de Partido de los Trabajadores y de la CUT en Brasil y del
peronismo político y sindical en Argentina (aún su Lula se sitúa a la
derecha de Kirchner), las clases gobernantes de estos países han
conquistado nuevos márgenes de maniobra para negociar e imponer ciertos
objetivos económicos al imperialismo norteamericano. Están
desarrollando, por su cuenta y a su manera, políticas neo-liberales,
acompañándolas con una dimensión de "ayuda social", y con su inserción
en el mercado mundial, en particular a través de sus políticas
agro-exportadoras y sus relaciones específicas con el sistema
financiero internacional.
El segundo grupo de países, que en la actualidad está
desarrollando una nueva experiencia de ruptura con el imperialismo
norteamericano, esta encabezado por Venezuela, seguida de Bolivia y
Ecuador, todos con el apoyo de Cuba. Todos estos países, cada uno con
su especificidad, esta tratando en la actualidad de aligerar el
estrangulamiento de la deuda, de retomar la propiedad y el control de
sus recursos naturales, de asegurar sus programas sociales de
alimentación, salud y educación, de restaurar su soberanía ante las
presiones norteamericanas y Europeas (especialmente españolas).
3. Ofensiva y contra ofensiva en Venezuela y Bolivia
La victoria del "no" en el referéndum de diciembre 2,
2007, representa un viraje en la situación política de Venezuela. Pocas
personas anticipaban una victoria del "no". Es una derrota para Chávez,
aunque el proceso bolivariano continúa. Y es una derrota para las
fuerzas progresistas en Venezuela y América Latina. No nos engañemos al
respecto, ¡no es —como algunas corrientes sectarias lo ponen "una
derrota para Chávez … pero una victoria para las fuerzas populares"! La
victoria del "no" ayuda directamente a la derecha, la "golpista" y la
moderada. Les permite recuperarse, reorganizarse y prepararse para las
futuras batallas en mejores condiciones. La victoria del "no" debilita
a Chávez en su relación con el imperialismo e incluso con los gobiernos
en el poder en Argentina y Brasil. La presión a que "modere" sobre
Chávez, empujándolo a una política de acuerdos peligrosos se hará más
fuerte … Esa es la razón por la cual, sin reservas ni vacilaciones,
apoyamos el "si" en el referéndum, por encima de cualquier apreciación
que pudiéramos tener sobre uno u otro artículo de la Constitución.
Pero tenemos que repasar las razones que llevaron a la
victoria del "no". En términos generales compartimos las razones
ofrecidas por los camaradas de "Marea clasista y socialista (1). ¿Como
podía Chávez perder tres millones de votos –que no es poca
cosa—comparado con la pasada consulta electoral? Está, sin duda, la
erupción de los medios contra el gobierno, la campaña de mentiras,
calumnias, en pocas palabras, todas las armas de la derecha venezolana,
pero el liderato chavista tiene también su parte de responsabilidad.
Este fracaso tiene causas más profundas que el simple episodio de la
constitución. Hoy es necesario tener un amplio debate sobre las causas
del "no", un debate que ayudará a definir la orientación en las
próximas semanas y meses. Habíamos indicado que algunas de las
modalidades y ciertos artículos de la constitución reforzarían la
"dimensión bonapartista" del régimen de Chávez y que la nueva
constitución no conduciría al socialismo sin enfrentar los problemas de
la redistribución de la riqueza y la propiedad …
Pero, de hecho, otros fenómenos más sustanciales
explican cierto distanciamiento entre el pueblo bolivariano y su
presidente. En primer lugar, problemas relacionados con las necesidades
vitales del pueblo: comida, poder adquisitivo, empleos, condiciones de
trabajo… Los problemas del aprovisionamiento de alimentos básicos
pesaron grandemente en el resultado.
Más generalmente, si los problemas de alimentación,
salud y educación han vivido grandes progresos, dado que su
financiamiento está asegurado por el ingreso petrolero –y esto para
mérito del régimen bolivariano—las estructuras económicas y sociales
del país no experimentaron un cambio fundamental. Las desigualdades
continúan. Los ingresos financieros han crecido por más del 40%. La
estructura de la propiedad no ha experimentado un cambio fundamental.
Mejorar la condición de vida de la mayoría de la población
–trabajadores, el sector informal, campesinos, empleados públicos – es
la tarea prioritaria para profundizar el proceso. Y si esto exige
incursiones del estado en la vida económica, las corporaciones, en los
circuitos comerciales y de abastecimiento, en el control del sistema de
la banca al servicio de los trabajadores, en la propiedad y la
distribución de la tierra, no debe haber vacilación, aún si implica una
confrontación con la burguesía y sectores del aparato de estado,
incluso sectores pro-gobierno.
La segunda razón fundamental para el distanciamiento de
parte de la población es la realidad –señalada por diversos
observadores— de un proceso de burocratización de un sector
gubernamental que usa el poder para sus propios fines en lugar de
servir al gobierno. Así, aquí y allá, fenómenos de corrupción han sido
denunciados. De igual forma, vimos el desarrollo de una política de
enfrentamiento con los movimientos sociales y los sindicatos, en
particular de parte del Ministerio del Trabajo.
Todo esto enajenó del gobierno a ciertos sectores que,
sin embargo, no han roto con el proceso bolivariano. Hoy es necesario
renovar el contacto con estos sectores, removilizarlos para profundizar
el proceso. Así que la segunda tarea es profundizar la movilización y
la democratización del proceso bolivariano. Más poder para el pueblo,
más poder para los organismos de la revolución, las asambleas populares
en los barrios, los representantes sindicales de base electos en los
centros de trabajo, las comunidades. Es necesario ampliar el proceso de
cogestión en las empresas, asegurar un congreso unitario y democrático
del movimiento sindical, de la UNT. El contenido social y democrático
de la revolución es tanto más importante en la medida que, si bien
siempre tendrá que enfrentar un "sector golpista", siempre será también
atacado por maniobras más políticas. Será necesario responder "al
látigo de la contrarrevolución que hace a la revolución avanzar" –una
famosa sentencia de Trotsky que Chávez cita a menudo—sino también las
"incitaciones" y las "propuestas indecentes" que intentaran restarle
vitalidad al proceso revolucionario, marginalizándolo para al final
destruirlo. Por tanto, es probable que la situación se vuleva mas
complicada.
Chávez está en una encrucijada: o cede las presiones
para moderar el proceso … y perdería el apoyo de importantes sectores
de su base política y social, o avanza, se junta una vez más con los
sectores más combativos, satisface las demandas populares fundamentales
y el proceso bolivariano se profundiza. Y esto tendría repercusiones en
toda América Latina.
La crisis también se esta acelerando en Bolivia, donde
el voto en apoyo a la nueva constitución defendida por Evo Morales y la
gran mayoría de la población, trabajadores, campesinos, indígenas, no
es reconocida por la derecha ni por las "clases blancas ricas"
concentrada en Santa Cruz y las provincias occidentales, donde cuatro
regiones acaban de proclamar su autonomía. Los revolucionarios están
con el MAS de Evo Morales por la aplicación de la constitución y la
satisfacción de las necesidades vitales de la población más pobre en
Bolivia.
Pero el país clave es Venezuela. Si se diese una
derrota del proceso bolivariano, esto tendría inmediatas consecuencias
en Bolivia y Ecuador, para no hablar de Cuba. Un deterioro global de
las relaciones de fuerza favorecería en Cuna a los partidarios de un
"camino chino"—una combinación de continuación del poder del Partido
Comunista de Cuba con el desarrollo del capitalismo. Pero todavía
estamos lejos de esto, la etapa decisiva es el relanzamiento del
proceso bolivariano combinado con la profundización de las experiencias
bolivianas y ecuatorianas.
4. Y Europa...
La situación europea está en el centro de la
aceleración de las políticas neoliberales. Uno de los objetivos clave
de las clases gobernantes a escala internacional y en Europa –en el
momento que la presiones del mercado mundial están empujando cada vez
mas hacia la unificación del mercado de fuerza de trabajo, halando los
salarios hacia abajo, empujando hacia un desmantelamiento gradual de
los sistemas de seguridad social y una liquidación de los servicios
públicos—es acabar con el "modelo social europeo".
La aplanadora de las políticas neoliberales avance sin
cesar. Pero también provoca resistencia sin cesar. La clase
trabajadora, y mas allá de está, la mayoría de la población de Europa
esta profundamente apegada a una serie de derechos sociales. En Francia
los ideólogos del gobierno de Sarkozy lo han declarado abiertamente: es
necesario destruir el programa del Consejo Nacional de Resistencia
(CNR) de 1945 y todas las conquistas sociales que se han logrado desde
entonces. Sarkozy declara que "el quiere reformar más que Margaret
Thatcher"... ha logrado algunos puntos, en particular en la aplicación
de la contra reforma de las pensiones y de los sistemas especiales de
pensiones (para trabajadores del ferrocarril, empleados de la industria
eléctrica y gas…) pero todavía no ha derrotado al movimiento de los
trabajadores. El sentimiento de los trabajadores, en particular luego
de las huelgas ferrocarrileras, no es de derrota. No se ha dado una
gran derrota del movimiento de los trabajadores en Europa como la
sufrida por los mineros británicos en la década del ochenta,
importantes luchas y enfrentamientos mayores nos esperan … pero tres
comentarios se imponen.
5. ¡Dos alternativas en la izquierda!
Frente la globalización capitalista, en la actual
coyuntura internacional, la izquierda, el movimiento obrero y los
movimientos sociales se confrontan con dos orientaciones principales:
una que se adapta al capitalismo liberal, y otra línea –la nuestra- de
resistencia, lucha y combate anti-capitalista. Tenemos, en Francia, un
dicho para hablar de esta situación: “Hay dos izquierdas”, decimos. En
la realidad hay, por supuesto, variedades de “izquierdas”, pero
sencillamente nos encontramos frente dos alternativas fundamentales:
¡aceptar o rechazar esta globalización capitalista!
5.a) La gran mayoría de los liderazgos tradicionales
del movimiento obrero –democracia social, ex- o pos-estalinismos, los
verdes –o en ciertos países en vías de desarrollo, el nacionalismo
burgués, han escogido el camino de adaptación. Esto es el proceso
entero de integración dentro de las instituciones del Estado y el
sistema capitalista. Pero este proceso de integración, en el periodo
actual de la globalización capitalista se dirige hacia cambios
cualitativos, hacia cambios estructurales de todas estas formaciones
políticas. Las exigencias de la globalización capitalista son tal que
el espacio de maniobra para construir compromisos entre las clases
dominantes y los movimientos reformistas ha sido reducido
considerablemente. Los conglomerados económicos, los mercados
financieros y los altos niveles del Estado están convocando al
liderazgo reformista para aceptar el marco dictado por la búsqueda de
ganancias máximas, por una financiarización de la economía mundial.
Como resultado, la socialdemocracia se transforma en un
social-liberalismo. De una socialdemocracia cual, enfrentada con la
lucha de clase, intercambio su apoyo del orden capitalista contra las
reformas sociales, pasamos a partidos sociales que volvieron ser
“partidos reformistas sin reformas” que han llegado convertirse en
“partidos liberales de contra-reformas”. En Europa, la Unión Europea
provee el marco de colaboración entre cristiano democracia y
socialdemocracia, con el propósito de implementar las contra-reformas
sobre las pensiones y jubilación, y la liquidación de sistemas de
seguro social y servicios públicos. Esto no excluye la combinación
astuta de programas de asistencia a las capas pobres –un sistema de
ingresos mínimos, el programa Bolsa Familia en Brasil, y las
contra-reformas que ataca la cepa de derechos adquiridos y conquistas
sociales.
No obstante, es más bien a un nivel político en que se
manifiesta estas alternativas: la evolución de la socialdemocracia
hacia una “tercera vía” entre la Derecha y la Izquierda, en la llamada
–ahora en Italia y en Francia- a convertir a los históricos partidos
socialistas en partidos democráticos de modelo (norteamericano). Esto
es lo que vimos también en Brasil, donde el PT en sólo quince años
imitó la evolución histórica de más de un siglo de la socialdemocracia:
de un partido de clase, el PT fue transformado en un partido
social-liberal. De nuevo, esta evolución no excluye las políticas de
asistencia social que proveen una base social de estos partidos dentro
de ciertos sectores de la población. Esto es el caso de Lula, en
Brasil, que sigue siendo popular con su programa “Bolsa Familia”.
Esta evolución social-liberal representa una tendencia
general. En una serie de países el proceso no ha sido completado. Las
clases dominantes necesitan, en un sistema de gobiernos de alternancia,
“la posibilidad de escoger entre la Derecha y la Izquierda”. Así que,
estas formaciones social-liberales no son partidos burgueses como los
otros. Quedan diferencias entre la Derecha y la Izquierda,
especialmente en la manera que son percibidos por los sectores
populares; sobre todo la socialdemocracia y sus aliados están, por
todas partes, pasando por este proceso de integración a la
globalización capitalista y moviéndose “hacia la derecha”.
5.b) Al otro lado del polo izquierdo, tenemos las
fuerzas que rechazan la globalización capitalista, que resisten, y
defienden la orientación anti-capitalista. Entonces hay, por supuesto,
las fuerzas que refutan el ultra-liberalismo, rechazando los aspectos
más excesivos, esperando un capitalismo con una cara humana. Hay
también, en América Latina, un retorno a los proyectos
“neo-desarrollistas”, proyectos de la burguesía nacionalista que
aspiran a autonomizarse de la dominación imperialista. Pero por lo
general, lo que hace falta en estas fuerzas, es la habilidad y voluntad
de romper enteramente con la lógica neo-liberal –una lógica que es
inextricable de la lógica del sistema capitalista, y particularmente la
determinación de confrontar las clases dominantes como respuesta a las
aspiraciones populares. Generalmente, esto termina en formaciones
políticas –como el PT o peronismo, cada uno en su propia manera- que en
su oposición se identifica como anti-liberal, pero se adaptan al
capitalismo liberal al momento que llegan al poder. He aquí la mayor
diferencia entre, por un lado, Lula Kichner, Tabaré Vázquez y por otro
Chávez, Morales y Correa: Los primeros han adaptado a la lógica
neoliberal, acompañándola con “programas sociales” para las capas más
pobres. Son compañeros leales a los mercados financieros. El grupo de
los últimos tres, contrarios al primero, no han tenido dificultad con
confrontar las clases dominantes y el imperialismo norteamericana para
aplicar sus programas de reformas, aun si las reformas siguen siendo
parciales. Pero para romper consecuentemente con el liberalismo, es
necesario romper con el capitalismo.
6. Por nuevos partidos anti-capitalistas...
Esto es el programa de partidos y formaciones políticas
que queremos construir. Una acción anti-capitalista o programa de
transición que defiende inmediatamente las exigencias (salarios,
empleo, servicios, distribución de tierras, control sobre los recursos
naturales) demandas democráticas (problemas de soberanía popular y
nacional en países dominados por el imperialismo) y exigencias
transaccionales que se dirige hacia otro tipo de distribución de
riquezas, cuestionando la dominación capitalista de la economía.
Para implementar estos programas, se requiere de
gobiernos al servicio de la clase trabajadora, a tener su base en la
movilización y autogestión de las clases populares. Esta batalla –y hoy
día es una batalla central, implica el rechazo de cualquier
participación en- o apoyo a- los gobiernos socio-liberales que manejan
la empresa del Estado y la economía capitalista. Habéis pagado un
precio grande con la participación de Democracia Socialista en el
gobierno de Lula, basta decir que vuestra dolorosa experiencia fue útil
para nosotros y aprendimos todas las lecciones de la experiencia
brasileña para rechazar en Francia, Italia, Portugal y en España
cualquier apoyo o participación en los gobiernos socio-liberales.
Así que, la cuestión de participar o no en este tipo de
gobierno ha sido de nuevo una pregunta de suma importancia sobre la
estrategia del poder en Europa y en los grandes países de América
Latina.
Estas son las referencias que constituyen la base de
partidos anti-capitalistas que se están construyendo, como Bloco
Ezquerda en Portugal, que vosotros habéis conocido por varios años- o
los que serán construidos durante los próximos meses y años en Europa,
precisamente en Francia e Italia, cada una con su propias
particularidades. De cierta manera, son los equivalentes de vuestra
PSOL.
6.a) En Francia, sabéis que la LCR obtuvo Buenos
resultados durante las ultimas elecciones presidenciales con casi 1.5
millones de votos. Pero la LCR tiene sobre todo un portavoz, Olivier
Besancenot, quien es un trabajador joven de correos, y quien
regularmente apoya los obreros envueltos en luchas y huelgas,
particularmente la reciente huelga del ferrocarril. Esto lo ha
comprado, por varios meses, gran popularidad. El especio político
ocupado por Olivier, la ola de simpatía que él ha conmovido, excede por
mucho a la misma LCR.
Esto sigue una cadena de eventos que por los últimos
doce años ha visto resistencia social, experiencias políticas contra
las contra-reformas liberales, debates sobre alternativas políticas,
todo lo que ha creado las condiciones para construir un partido nuevo.
Este partido será un partido anti-capitalista,
feminista, ecologista e internacionalista. Ubicará su combate en la
tradición revolucionaria del movimiento obrero. Al centro del proyecto,
se encuentra referencias políticas claves: lucha de clase, unidad de
acción de los trabajadores y sus organizaciones, independencia con
respecto a las instituciones centrales del Estado capitalista,
socialdemocracia. Entonces, aunque este partido tiene un programa
anti-capitalista y delimitaciones estratégicas en una perspectiva de
conquista del poder por los obreros, dejará abierta una serie de
preguntas sobre el tipo de revolución del Siglo XXI, su forma y su
contenido. Pero será anclado en la lucha de clase, subordinará sus
posiciones electorales e institucionales al desarrollo de la
movilización social y la autogestión del movimiento de masa. El
objetivo de este nuevo partido es unir militantes y corrientes de
distintos trasfondos –comunistas, socialistas, sindicalistas,
libertarios, revolucionarios- sobre la base de un programa que será el
“entendimiento común de hechos y tareas” y no sobre la base de
referencias ideológicas o históricas. Tampoco es nuestro objetivo unir
solamente a los revolucionarios, pero se trata de construir una nueva
representación de trabajadores y jóvenes, aunque sea solo parcial y
representa solamente un primer paso en la reorganización general del
movimiento obrero. Así que, mientras guardamos los enlaces de la LCR
con la Cuarta Internacional, este partido no será un partido
“trotskista”. Tratará de amalgamar, como decimos arriba, lo mejor de
todas las tradiciones revolucionarias.
En Italia, comenzando desde diferentes historias y
experiencias, un sector entero de Refundación Comunista acaba de romper
con el partido con el propósito de lanzar la construcción de un nuevo
partido anti-capitalista. Después de un periodo entero en que el
liderazgo de Refundación Comunista ha aplicado una política de rechazo
contra el neoliberalismo, y de participar en y dirigir hacia adelante
el movimiento de justicia global –una orientación que nosotros
apoyamos-, este partido hoy apoya y participa en el gobierno de Prodi
(ex-presidente de la muy liberal Unión Europea). Por participar en el
gobierno de Prodi, Refundación Comunista ha apoyado a todos los
programas de austeridad neoliberal, la reforma de pensiones, y
especialmente el envío de tropas italianas al lado de soldados
estadounidenses en Afganistán. Bajo estas condiciones, los camaradas de
la Cuarta Internacional, pero también de otras corrientes,
sindicalistas de izquierda, organizadores de centros sociales y el
movimiento anti-guerra, decidieron abrir un proceso de constituir un
nuevo partido anti-capitalista. Pues es sobre la base de lucha contra
la derecha y los patronos italianos, pero también el romper con el
social-liberalismo que ha tomado al Refundación Comunista en Italia de
Italia, que estamos tomando participando en la construcción de un nuevo
partido representado hoy día por el movimiento Sinistra Critica.
Para concluir: comenzamos la discusión sobre nuevos
partidos anti-capitalistas al comienzo de los noventa, tomando en
cuenta el fin de una periodo histórico entero –el siglo corto que
comenzó con la guerra de 1914-1918 y terminó con el colapso de la URSS
en 1991- y el comienzo de un nuevo periodo histórico marcado por la
globalización capitalista la evolución social-liberal del movimiento
obrero, la caída final del estalinismo, y por nuevas ondas de
resistencias sociales.
Hoy, sobre la base de resistencia social y experiencias
políticas, particularmente de los gobiernos social-liberales en el
poder, los marcos de nuevas formaciones anti-capitalistas están a punto
de ser confirmados.
El PSOL, Bloco Esquerda, Sinistra Critica, el nuevo
partido anti-capitalista en Francia que está en el horizonte de los
meses y años que vienen. Es un reto mayor para los revolucionarios.
Necesitamos mucha audacia y flexibilidad táctica para
construir amplios partidos anti-capitalistas, basados sobre la
combatividad trabajadora y joven, sobre las lecciones políticas
aprendidas de experiencias recientes donde varias orientaciones –desde
social-liberalismo hasta anti-capitalismo han sido confrontadas. Pero
también es necesario saber los límites dentro los cuales construiremos
los partidos. Pues hay un gran desequilibrado entre el espacio político
que ocupamos y la realidad político-organizacional de nuestras fuerzas.
Sea en Francia (entre la popularidad de Olivier Besancenot y la
realidad de la LCR) o en Brasil (entre la popularidad de Heloísa Helea
y la realidad del PSOL), hay diferencias reales entre la popularidad de
nuestros portavoces y nuestras organizaciones.
Por supuesto, Heloísa y Olivier se fundan sobre
fenómenos reales – de combatividad y conciencia- en la sociedad, pero
si ellos ocupan el espacio político es igual sino más el resultado del
“movimiento hacia la derecha” de la izquierda tradicional (PS o PT) que
deja abiertos grandes espacios en la izquierda, que la expresión de un
movimiento que crece orgánicamente con la lucha de clase. Ellos ocupan
un espacio vacante creado por el “movimiento hacia la derecha” de los
aparatos reformistas.
Además, este espacio no está ocupado automáticamente
por fuerzas anti-capitalistas. Entonces en Alemania, es un partido
reformista de izquierda –Die Linke- el producto de la fusión de
ex-estalinistas del PDS y el ala izquierdo de la socialdemocracia de
Oscar Lafontaine, que ocupa este espacio y que planifica participar en
la coalición del gobierno social-liberal con el SPD y los Verdes;
porque no estamos confrontado con un alto nivel de lucha, un incremento
de sindicalización, un crecimiento en la membresía de partidos de
izquierda o la aparición de corrientes sindicalistas o políticas de
lucha de clase.
Queremos construir partidos anti-capitalistas pero
cientos de simpatizantes y militantes vienen hacia nosotros solamente
porque somos la izquierda que lucha, que no abandona lo que
verdaderamente es de izquierda. No vienen adonde nosotros sobre la base
de posiciones que son anti-capitalistas y mucho menos revolucionarios.
Se trata de una nueva situación y es necesario, por supuesto, entender
este fenómeno como algo positivo. Pero en un contexto donde el nivel de
actividad de las masas no ha llegado a su cumbre, las presiones
electorales, las presiones de los medio, y en ciertas instancias las
presiones institucionales pueden ser muy poderosas. Esto nos tiene que
empujar a subrayar lo que debe ser el centro de gravedad de los
partidos que queremos construir, eso es la lucha de clase y su carácter
anti-capitalista y revolucionario: por medio de participación en las
luchas continuas, a través de los enlaces con los movimientos sociales,
por encontrar un balance entre nuestro trabajo electoral y el sitio
decisivo de nuestra intervención social, por el control sobre nuestros
representes electos, por la educación política de nuestros miembros.
Otra vez, es un tremendo desafío para los revolucionarios, pero es la mejor respuesta al marco histórico en cual vivimos....
* François Sabado, miembro dirigente de la Liga
Comunista Revolucionaria (LCR, sección francesa de la Cuarta
Internacional), es miembro del Bureau Ejecutivo de la Cuarta
Internacional.
Notas
1. Marea Clasista y Socialista es un re-agrupamiento de
militantes de la izquierda revolucionaria, incluyendo líderes
sindicalistas de la UNT y militantes que, haber comenzado con la
construcción el Partido de Revolución y Socialismo, decidieron unirse
al Partido Socialista Unido lanzado por iniciativa de Chávez.
2. Democracia Socialista (DS), una tendencia formando
parte del PT en Brasil, recogiendo los militantes que se identificaron
con la Cuarta Internacional tomó la decisión de apoyar la participación
de uno de sus líderes, Miguel Rosseto en el gobierno de Lula en la
capacidad de Ministro de Reforma Agraria. La política seguida por el
gobierno de Lula rápidamente se enfrentó con la izquierda de PT y en
particular DS, cuyo líder, la senadora Heloísa Helena, fue expulsada
del PT por el liderazgo por haber opuesto las contra-reformas del
gobierno. Heloísa Helena, junta con los miembros del parlamento
expulsados del PT y sectores de la izquierda de PT (incluyendo una
minoría de DS), decidieron entonces crear un nuevo partido: Partido de
Socialismo y Libertad. El corriente “Enlace” recoge dentro del PSOL,
entre otros, los militantes de la Cuarta Internacional que rompió con
el DS, que sigue siendo pro-gobierno.