Algunos aspectos de la situación internacional
La situación internacional confirma la extensión y profundización de la globalización capitalista. Esta marcada por la continuación de la ofensiva de las clases gobernantes contra las condiciones de vida de cientos de millones de seres humanos, de trabajadores, a través de la sistematización de las contrarreformas liberales, el espacio creciente ocupado por la "financiarización" de la economía mundial, por la crisis ecológica que pone en entredicho los equilibrios vitales del planeta.
1.a) La globalización esta diseñando una nueva configuración del mercado mundial en que la competencia se esta agudizando entre el imperialismo estadounidense, todavía dominante aunque debilitado, los poderes europeos y los nuevos poderes emergentes de China e India, cuya participación en el PIB mundial crece regularmente. Si Estados Unidos y Europa exhiben tasas de crecimiento del 2 y 3 %, China e India presentan tasas de crecimiento de 8 y 10%, y otros países productores de materias primas (petróleo en particular) como Rusia o Venezuela, entre 6 y 8 %. Estos cambios socio-económicos auguran nuevas relaciones de fuerzas y nuevas tensiones internacionales.
1.b) Esto tiene consecuencias en el campo de la política internacional, donde los intereses de una burguesía estadounidense debilitada y los de poderes europeos que desean mantener su rango en esta nueva competencia internacional, les lleva a confluir en un sistema de alianzas, en particular con respecto a China y Rusia. Esto no excluye, muy lejos de ello, la búsqueda agresiva de nuevas tajadas del mercado mundial por cada burguesía, pero los vínculos entre Estados Unidos y la Unión Europea tienden a fortalecerse. Las nuevas relaciones entre la Francia de Sarkozy y los Estados Unidos de Bush son un buen ejemplo de este viraje o cambio. Chirac estaba contra la guerra de Irak. Sarkozy la apoya. Esta incluso en la primera línea de la confrontación con Irán. Más generalmente, el vislumbrado regreso de Francia a la OTAN y la integración de la fuerza militar Europa dentro de la Alianza indican el tipo de reorganización que esta en curso.
1.c) La acentuación de la competencia internacional, combinada con la creciente tendencia a la creación de un mercado mundial de fuerza de trabajo, esta conduciendo a los gobiernos y las clases patronales a crear condiciones políticas y socio-económicas para el incremento de las tasas de ganancia, la prolongación de la jornada de trabajo y el tiempo de explotación, y el congelamiento o la mayor limitación de la tajada de los salarios en la producción de riqueza.
1.d) Estas políticas tienen, en particular, una serie de consecuencias para la Europa capitalista, donde las principales burguesías europeas, con tal de asegurar su lugar en la competencia mundial, están atacando frontalmente el "modelos social europeo", atacando, de hecho, los sistemas de seguridad social, los derechos sociales de los trabajadores, los servicios públicos. Esta política se concentra en el nuevo "tratado europeo" que retoma las líneas generales del proyecto de constitución europea que fue rechazado en 2005 por los electorados de Francia y Holanda. Está reforzado por la integración a Europa de los países de Europa del Este. Una integración que esta llevando al desmantelamiento de una serie de conquistas sociales y que, por tanto, ejercen una presión hacia la reducción de las condiciones de vida y trabajo de la clases populares en estos países.
1.e) Los Estados Unidos están en vísperas de nuevas elecciones (2008), que pueden llevar a virajes o modificaciones en la política norteamericana. Sin embargo, durante un largo periodo reciente, el imperialismo norteamericano ha insistido en su política de re-despliegue político-militar. Se trata —en una situación en que la economía norteamericana depende cada vez más del crédito mundial, de acciones y bonos del tesoro en manos de poderes como China y Japón— de compensar su relativo debilitamiento con una política militar agresiva, de ocupación en Irak y Afganistán, de confrontación con Irán, y en menor grado con Rusia y China. Esta política también incluye una política de "recolonización" de ciertos países, con el objetivo de mantener o ampliar su control sobre recursos naturales o materias primas estratégicas como el petróleo.
Y algunas contradicciones...
El sistema capitalista en lo fundamental domina toda la actividad económica y social en el planeta. El costo de esta dominación aumenta constantemente, tanto el nivel social como ecológico. De manera permanente nutre las contradicciones internas del sistema que conducen a luchas de clases en sentido amplio, que expresan el rechazo de las clases populares hacia el orden neo-liberal y capitalista. Hay una serie de ejemplos de las contradicciones del sistema:
2.a) La crisis del sistema financiero y bancario de Estados Unidos, incluyendo la crisis de las "subprimes" (préstamos con tasas variables de intereses que están arruinando a millones de norteamericanos y llevando a la bancarrota a miles de bancos y organizaciones financieras dedicadas a los préstamos) confirma la fragilidad de la expansión económica en curso. Esto demuestra la "ultra-sensitividad" del capitalismo norteamericano a la "financiarización" de la economía mundial. La crisis del sistema financiero internacional profundiza las debilidades estructurales del desarrollo capitalista actual, en particular las debilidades de las inversiones productivas, al hacer más caras y endurecer las tasas y las condiciones de los préstamos. Esta crisis de la inversión tiene sus repercusiones en las tasas de productividad, y en último análisis en las tasas de crecimiento de los dos bastiones de la economía mundial: Estados Unidos y Europa. La presente crisis financiera está teniendo ahora sus efectos directos en la desaceleración de la actividad económica en los Estados Unidos y en el peligro de que la crisis de transforme en una recesión. Todos estos factores pesan sobre el espacio de maniobra que las clases gobernantes y los gobiernos en estos países tienen para manejar las relaciones sociales y económicas y pueden llevar a crisis sistémicas.
2.b) Durante los últimos años la crisis ecológica ha cobrado nuevas dimensiones. Las consecuencias del calentamiento global están empezando y es probable que causen a largo plazo nuevas catástrofes – ecológicas, sociales, humanas. A pesar de todos los esfuerzos políticos y mediáticos de hacer compatibles el funcionamiento del sistema capitalista, la búsqueda cada vez más frenética de ganancias, y la ecología, una nueva conciencia está surgiendo de que "las vidas valen mas que las ganancias" y de que el costo del funcionamiento del sistema esta cada vez más poniendo en entredicho los equilibrios vitales del planeta. Los revolucionarios deben asumir esta cuestión, que será decisiva por muchos anos, para demostrar el carácter destructivo del capitalismo sobre la ecología, y para enfatizar la importancia de una economía controlada y planificada de acuerdo a las necesidades sociales y no la ganancia capitalista.
2.c) Estas contradicciones se expresan de forma aguda en el fracaso de los Estados Unidos en Irak. El término "nuevo Vietnam" es adoptado frecuentemente por los medios al hablar de la situación del ejército norteamericano en la región. La administración Bush esta verdaderamente empantanada allí, tanto desde el punto de vista político como militar. Toda su propaganda sobre la estabilización y democratización de la zona está en ruinas. Es una clásica operación de agresión y recolonización de un país de la región. El rechazo de la ocupación combinada con la resistencia del pueblo palestino a la política de agresión y colonización israelí constituye uno de los mayores factores de desestabilización del sistema imperialista internacional.
2.d) Las consecuencias socio-económicas de la globalización capitalista y su dimensión militar causan nuevas tensiones y confrontaciones sociales, políticas y militares. Bajo la presión de las demandas de los mercados financieros, y la presión del imperialismo, en particular el imperialismo norteamericano, y en condiciones de ausencia, retirada o incluso crisis estructural del movimiento obrero tradicional y del nacionalismo burgués, las reacciones sociales pueden tomar la forma de organizaciones, corrientes, clanes o grupos étnicos o religiosos o cuya orientación es en términos generales reaccionaria. Esto es lo que se está desarrollando en torno a las situaciones en Pakistán y Afganistán. Es igualmente el caso en la tendencia al rompimiento de algunos estados en África.
2.e) El hecho de que los Estados Unidos estén empantanados en el Medio Oriente tiene consecuencias internacionales, en particular en Latino América. No es cuestión de subestimar la presión que "el imperio" siempre ejerce en un continente que sigue considerando su patrio trasero. Pero es necesario subrayar el debilitamiento de su capacidad de intervención en el continente. A nivel militar, se le hace difícil intervenir en Irak, Afganistán y preparar intervenciones en América Latina. El Plan Colombia sigue ahí. También las bases militares en Paraguay. El apoyo a la derecha golpista o liberal-autoritaria siempre está presente. El ALCA ha fracasado pero se han concertado acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y una serie de países de Sur América. En pocas palabras, los Estados Unidos no ignoran a Sur América, pero indudablemente existe una nueva correlación de fuerzas entre el imperialismo norteamericano y una serie de países en América Latina incluyendo los más importantes, en particular dos grupos de países. El primer grupo consiste de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Aprovechándose de la fase de desarrollo económico y de la habilidad de los gobiernos en el poder –Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay – para canalizar, controlar, integrar los movimientos de masas o, más precisamente, sectores enteros de las direcciones de esos movimientos de masas, en particular el liderato de Partido de los Trabajadores y de la CUT en Brasil y del peronismo político y sindical en Argentina (aún su Lula se sitúa a la derecha de Kirchner), las clases gobernantes de estos países han conquistado nuevos márgenes de maniobra para negociar e imponer ciertos objetivos económicos al imperialismo norteamericano. Están desarrollando, por su cuenta y a su manera, políticas neo-liberales, acompañándolas con una dimensión de "ayuda social", y con su inserción en el mercado mundial, en particular a través de sus políticas agro-exportadoras y sus relaciones específicas con el sistema financiero internacional.
El segundo grupo de países, que en la actualidad está desarrollando una nueva experiencia de ruptura con el imperialismo norteamericano, esta encabezado por Venezuela, seguida de Bolivia y Ecuador, todos con el apoyo de Cuba. Todos estos países, cada uno con su especificidad, esta tratando en la actualidad de aligerar el estrangulamiento de la deuda, de retomar la propiedad y el control de sus recursos naturales, de asegurar sus programas sociales de alimentación, salud y educación, de restaurar su soberanía ante las presiones norteamericanas y Europeas (especialmente españolas).
3. Ofensiva y contra ofensiva en Venezuela y Bolivia
La victoria del "no" en el referéndum de diciembre 2, 2007, representa un viraje en la situación política de Venezuela. Pocas personas anticipaban una victoria del "no". Es una derrota para Chávez, aunque el proceso bolivariano continúa. Y es una derrota para las fuerzas progresistas en Venezuela y América Latina. No nos engañemos al respecto, ¡no es —como algunas corrientes sectarias lo ponen "una derrota para Chávez … pero una victoria para las fuerzas populares"! La victoria del "no" ayuda directamente a la derecha, la "golpista" y la moderada. Les permite recuperarse, reorganizarse y prepararse para las futuras batallas en mejores condiciones. La victoria del "no" debilita a Chávez en su relación con el imperialismo e incluso con los gobiernos en el poder en Argentina y Brasil. La presión a que "modere" sobre Chávez, empujándolo a una política de acuerdos peligrosos se hará más fuerte … Esa es la razón por la cual, sin reservas ni vacilaciones, apoyamos el "si" en el referéndum, por encima de cualquier apreciación que pudiéramos tener sobre uno u otro artículo de la Constitución.
Pero tenemos que repasar las razones que llevaron a la victoria del "no". En términos generales compartimos las razones ofrecidas por los camaradas de "Marea clasista y socialista (1). ¿Como podía Chávez perder tres millones de votos –que no es poca cosa—comparado con la pasada consulta electoral? Está, sin duda, la erupción de los medios contra el gobierno, la campaña de mentiras, calumnias, en pocas palabras, todas las armas de la derecha venezolana, pero el liderato chavista tiene también su parte de responsabilidad. Este fracaso tiene causas más profundas que el simple episodio de la constitución. Hoy es necesario tener un amplio debate sobre las causas del "no", un debate que ayudará a definir la orientación en las próximas semanas y meses. Habíamos indicado que algunas de las modalidades y ciertos artículos de la constitución reforzarían la "dimensión bonapartista" del régimen de Chávez y que la nueva constitución no conduciría al socialismo sin enfrentar los problemas de la redistribución de la riqueza y la propiedad …
Pero, de hecho, otros fenómenos más sustanciales explican cierto distanciamiento entre el pueblo bolivariano y su presidente. En primer lugar, problemas relacionados con las necesidades vitales del pueblo: comida, poder adquisitivo, empleos, condiciones de trabajo… Los problemas del aprovisionamiento de alimentos básicos pesaron grandemente en el resultado.
Más generalmente, si los problemas de alimentación, salud y educación han vivido grandes progresos, dado que su financiamiento está asegurado por el ingreso petrolero –y esto para mérito del régimen bolivariano—las estructuras económicas y sociales del país no experimentaron un cambio fundamental. Las desigualdades continúan. Los ingresos financieros han crecido por más del 40%. La estructura de la propiedad no ha experimentado un cambio fundamental. Mejorar la condición de vida de la mayoría de la población –trabajadores, el sector informal, campesinos, empleados públicos – es la tarea prioritaria para profundizar el proceso. Y si esto exige incursiones del estado en la vida económica, las corporaciones, en los circuitos comerciales y de abastecimiento, en el control del sistema de la banca al servicio de los trabajadores, en la propiedad y la distribución de la tierra, no debe haber vacilación, aún si implica una confrontación con la burguesía y sectores del aparato de estado, incluso sectores pro-gobierno.
La segunda razón fundamental para el distanciamiento de parte de la población es la realidad –señalada por diversos observadores— de un proceso de burocratización de un sector gubernamental que usa el poder para sus propios fines en lugar de servir al gobierno. Así, aquí y allá, fenómenos de corrupción han sido denunciados. De igual forma, vimos el desarrollo de una política de enfrentamiento con los movimientos sociales y los sindicatos, en particular de parte del Ministerio del Trabajo.
Todo esto enajenó del gobierno a ciertos sectores que, sin embargo, no han roto con el proceso bolivariano. Hoy es necesario renovar el contacto con estos sectores, removilizarlos para profundizar el proceso. Así que la segunda tarea es profundizar la movilización y la democratización del proceso bolivariano. Más poder para el pueblo, más poder para los organismos de la revolución, las asambleas populares en los barrios, los representantes sindicales de base electos en los centros de trabajo, las comunidades. Es necesario ampliar el proceso de cogestión en las empresas, asegurar un congreso unitario y democrático del movimiento sindical, de la UNT. El contenido social y democrático de la revolución es tanto más importante en la medida que, si bien siempre tendrá que enfrentar un "sector golpista", siempre será también atacado por maniobras más políticas. Será necesario responder "al látigo de la contrarrevolución que hace a la revolución avanzar" –una famosa sentencia de Trotsky que Chávez cita a menudo—sino también las "incitaciones" y las "propuestas indecentes" que intentaran restarle vitalidad al proceso revolucionario, marginalizándolo para al final destruirlo. Por tanto, es probable que la situación se vuleva mas complicada.
Chávez está en una encrucijada: o cede las presiones para moderar el proceso … y perdería el apoyo de importantes sectores de su base política y social, o avanza, se junta una vez más con los sectores más combativos, satisface las demandas populares fundamentales y el proceso bolivariano se profundiza. Y esto tendría repercusiones en toda América Latina.
La crisis también se esta acelerando en Bolivia, donde el voto en apoyo a la nueva constitución defendida por Evo Morales y la gran mayoría de la población, trabajadores, campesinos, indígenas, no es reconocida por la derecha ni por las "clases blancas ricas" concentrada en Santa Cruz y las provincias occidentales, donde cuatro regiones acaban de proclamar su autonomía. Los revolucionarios están con el MAS de Evo Morales por la aplicación de la constitución y la satisfacción de las necesidades vitales de la población más pobre en Bolivia.
Pero el país clave es Venezuela. Si se diese una derrota del proceso bolivariano, esto tendría inmediatas consecuencias en Bolivia y Ecuador, para no hablar de Cuba. Un deterioro global de las relaciones de fuerza favorecería en Cuna a los partidarios de un "camino chino"—una combinación de continuación del poder del Partido Comunista de Cuba con el desarrollo del capitalismo. Pero todavía estamos lejos de esto, la etapa decisiva es el relanzamiento del proceso bolivariano combinado con la profundización de las experiencias bolivianas y ecuatorianas.
4. Y Europa...
La situación europea está en el centro de la aceleración de las políticas neoliberales. Uno de los objetivos clave de las clases gobernantes a escala internacional y en Europa –en el momento que la presiones del mercado mundial están empujando cada vez mas hacia la unificación del mercado de fuerza de trabajo, halando los salarios hacia abajo, empujando hacia un desmantelamiento gradual de los sistemas de seguridad social y una liquidación de los servicios públicos—es acabar con el "modelo social europeo".
La aplanadora de las políticas neoliberales avance sin cesar. Pero también provoca resistencia sin cesar. La clase trabajadora, y mas allá de está, la mayoría de la población de Europa esta profundamente apegada a una serie de derechos sociales. En Francia los ideólogos del gobierno de Sarkozy lo han declarado abiertamente: es necesario destruir el programa del Consejo Nacional de Resistencia (CNR) de 1945 y todas las conquistas sociales que se han logrado desde entonces. Sarkozy declara que "el quiere reformar más que Margaret Thatcher"... ha logrado algunos puntos, en particular en la aplicación de la contra reforma de las pensiones y de los sistemas especiales de pensiones (para trabajadores del ferrocarril, empleados de la industria eléctrica y gas…) pero todavía no ha derrotado al movimiento de los trabajadores. El sentimiento de los trabajadores, en particular luego de las huelgas ferrocarrileras, no es de derrota. No se ha dado una gran derrota del movimiento de los trabajadores en Europa como la sufrida por los mineros británicos en la década del ochenta, importantes luchas y enfrentamientos mayores nos esperan … pero tres comentarios se imponen.
5. ¡Dos alternativas en la izquierda!
Frente la globalización capitalista, en la actual coyuntura internacional, la izquierda, el movimiento obrero y los movimientos sociales se confrontan con dos orientaciones principales: una que se adapta al capitalismo liberal, y otra línea –la nuestra- de resistencia, lucha y combate anti-capitalista. Tenemos, en Francia, un dicho para hablar de esta situación: “Hay dos izquierdas”, decimos. En la realidad hay, por supuesto, variedades de “izquierdas”, pero sencillamente nos encontramos frente dos alternativas fundamentales: ¡aceptar o rechazar esta globalización capitalista!
5.a) La gran mayoría de los liderazgos tradicionales del movimiento obrero –democracia social, ex- o pos-estalinismos, los verdes –o en ciertos países en vías de desarrollo, el nacionalismo burgués, han escogido el camino de adaptación. Esto es el proceso entero de integración dentro de las instituciones del Estado y el sistema capitalista. Pero este proceso de integración, en el periodo actual de la globalización capitalista se dirige hacia cambios cualitativos, hacia cambios estructurales de todas estas formaciones políticas. Las exigencias de la globalización capitalista son tal que el espacio de maniobra para construir compromisos entre las clases dominantes y los movimientos reformistas ha sido reducido considerablemente. Los conglomerados económicos, los mercados financieros y los altos niveles del Estado están convocando al liderazgo reformista para aceptar el marco dictado por la búsqueda de ganancias máximas, por una financiarización de la economía mundial. Como resultado, la socialdemocracia se transforma en un social-liberalismo. De una socialdemocracia cual, enfrentada con la lucha de clase, intercambio su apoyo del orden capitalista contra las reformas sociales, pasamos a partidos sociales que volvieron ser “partidos reformistas sin reformas” que han llegado convertirse en “partidos liberales de contra-reformas”. En Europa, la Unión Europea provee el marco de colaboración entre cristiano democracia y socialdemocracia, con el propósito de implementar las contra-reformas sobre las pensiones y jubilación, y la liquidación de sistemas de seguro social y servicios públicos. Esto no excluye la combinación astuta de programas de asistencia a las capas pobres –un sistema de ingresos mínimos, el programa Bolsa Familia en Brasil, y las contra-reformas que ataca la cepa de derechos adquiridos y conquistas sociales.
No obstante, es más bien a un nivel político en que se manifiesta estas alternativas: la evolución de la socialdemocracia hacia una “tercera vía” entre la Derecha y la Izquierda, en la llamada –ahora en Italia y en Francia- a convertir a los históricos partidos socialistas en partidos democráticos de modelo (norteamericano). Esto es lo que vimos también en Brasil, donde el PT en sólo quince años imitó la evolución histórica de más de un siglo de la socialdemocracia: de un partido de clase, el PT fue transformado en un partido social-liberal. De nuevo, esta evolución no excluye las políticas de asistencia social que proveen una base social de estos partidos dentro de ciertos sectores de la población. Esto es el caso de Lula, en Brasil, que sigue siendo popular con su programa “Bolsa Familia”.
Esta evolución social-liberal representa una tendencia general. En una serie de países el proceso no ha sido completado. Las clases dominantes necesitan, en un sistema de gobiernos de alternancia, “la posibilidad de escoger entre la Derecha y la Izquierda”. Así que, estas formaciones social-liberales no son partidos burgueses como los otros. Quedan diferencias entre la Derecha y la Izquierda, especialmente en la manera que son percibidos por los sectores populares; sobre todo la socialdemocracia y sus aliados están, por todas partes, pasando por este proceso de integración a la globalización capitalista y moviéndose “hacia la derecha”.
5.b) Al otro lado del polo izquierdo, tenemos las fuerzas que rechazan la globalización capitalista, que resisten, y defienden la orientación anti-capitalista. Entonces hay, por supuesto, las fuerzas que refutan el ultra-liberalismo, rechazando los aspectos más excesivos, esperando un capitalismo con una cara humana. Hay también, en América Latina, un retorno a los proyectos “neo-desarrollistas”, proyectos de la burguesía nacionalista que aspiran a autonomizarse de la dominación imperialista. Pero por lo general, lo que hace falta en estas fuerzas, es la habilidad y voluntad de romper enteramente con la lógica neo-liberal –una lógica que es inextricable de la lógica del sistema capitalista, y particularmente la determinación de confrontar las clases dominantes como respuesta a las aspiraciones populares. Generalmente, esto termina en formaciones políticas –como el PT o peronismo, cada uno en su propia manera- que en su oposición se identifica como anti-liberal, pero se adaptan al capitalismo liberal al momento que llegan al poder. He aquí la mayor diferencia entre, por un lado, Lula Kichner, Tabaré Vázquez y por otro Chávez, Morales y Correa: Los primeros han adaptado a la lógica neoliberal, acompañándola con “programas sociales” para las capas más pobres. Son compañeros leales a los mercados financieros. El grupo de los últimos tres, contrarios al primero, no han tenido dificultad con confrontar las clases dominantes y el imperialismo norteamericana para aplicar sus programas de reformas, aun si las reformas siguen siendo parciales. Pero para romper consecuentemente con el liberalismo, es necesario romper con el capitalismo.
6. Por nuevos partidos anti-capitalistas...
Esto es el programa de partidos y formaciones políticas que queremos construir. Una acción anti-capitalista o programa de transición que defiende inmediatamente las exigencias (salarios, empleo, servicios, distribución de tierras, control sobre los recursos naturales) demandas democráticas (problemas de soberanía popular y nacional en países dominados por el imperialismo) y exigencias transaccionales que se dirige hacia otro tipo de distribución de riquezas, cuestionando la dominación capitalista de la economía.
Para implementar estos programas, se requiere de gobiernos al servicio de la clase trabajadora, a tener su base en la movilización y autogestión de las clases populares. Esta batalla –y hoy día es una batalla central, implica el rechazo de cualquier participación en- o apoyo a- los gobiernos socio-liberales que manejan la empresa del Estado y la economía capitalista. Habéis pagado un precio grande con la participación de Democracia Socialista en el gobierno de Lula, basta decir que vuestra dolorosa experiencia fue útil para nosotros y aprendimos todas las lecciones de la experiencia brasileña para rechazar en Francia, Italia, Portugal y en España cualquier apoyo o participación en los gobiernos socio-liberales.
Así que, la cuestión de participar o no en este tipo de gobierno ha sido de nuevo una pregunta de suma importancia sobre la estrategia del poder en Europa y en los grandes países de América Latina.
Estas son las referencias que constituyen la base de partidos anti-capitalistas que se están construyendo, como Bloco Ezquerda en Portugal, que vosotros habéis conocido por varios años- o los que serán construidos durante los próximos meses y años en Europa, precisamente en Francia e Italia, cada una con su propias particularidades. De cierta manera, son los equivalentes de vuestra PSOL.
6.a) En Francia, sabéis que la LCR obtuvo Buenos resultados durante las ultimas elecciones presidenciales con casi 1.5 millones de votos. Pero la LCR tiene sobre todo un portavoz, Olivier Besancenot, quien es un trabajador joven de correos, y quien regularmente apoya los obreros envueltos en luchas y huelgas, particularmente la reciente huelga del ferrocarril. Esto lo ha comprado, por varios meses, gran popularidad. El especio político ocupado por Olivier, la ola de simpatía que él ha conmovido, excede por mucho a la misma LCR.
Esto sigue una cadena de eventos que por los últimos doce años ha visto resistencia social, experiencias políticas contra las contra-reformas liberales, debates sobre alternativas políticas, todo lo que ha creado las condiciones para construir un partido nuevo.
Este partido será un partido anti-capitalista, feminista, ecologista e internacionalista. Ubicará su combate en la tradición revolucionaria del movimiento obrero. Al centro del proyecto, se encuentra referencias políticas claves: lucha de clase, unidad de acción de los trabajadores y sus organizaciones, independencia con respecto a las instituciones centrales del Estado capitalista, socialdemocracia. Entonces, aunque este partido tiene un programa anti-capitalista y delimitaciones estratégicas en una perspectiva de conquista del poder por los obreros, dejará abierta una serie de preguntas sobre el tipo de revolución del Siglo XXI, su forma y su contenido. Pero será anclado en la lucha de clase, subordinará sus posiciones electorales e institucionales al desarrollo de la movilización social y la autogestión del movimiento de masa. El objetivo de este nuevo partido es unir militantes y corrientes de distintos trasfondos –comunistas, socialistas, sindicalistas, libertarios, revolucionarios- sobre la base de un programa que será el “entendimiento común de hechos y tareas” y no sobre la base de referencias ideológicas o históricas. Tampoco es nuestro objetivo unir solamente a los revolucionarios, pero se trata de construir una nueva representación de trabajadores y jóvenes, aunque sea solo parcial y representa solamente un primer paso en la reorganización general del movimiento obrero. Así que, mientras guardamos los enlaces de la LCR con la Cuarta Internacional, este partido no será un partido “trotskista”. Tratará de amalgamar, como decimos arriba, lo mejor de todas las tradiciones revolucionarias.
En Italia, comenzando desde diferentes historias y experiencias, un sector entero de Refundación Comunista acaba de romper con el partido con el propósito de lanzar la construcción de un nuevo partido anti-capitalista. Después de un periodo entero en que el liderazgo de Refundación Comunista ha aplicado una política de rechazo contra el neoliberalismo, y de participar en y dirigir hacia adelante el movimiento de justicia global –una orientación que nosotros apoyamos-, este partido hoy apoya y participa en el gobierno de Prodi (ex-presidente de la muy liberal Unión Europea). Por participar en el gobierno de Prodi, Refundación Comunista ha apoyado a todos los programas de austeridad neoliberal, la reforma de pensiones, y especialmente el envío de tropas italianas al lado de soldados estadounidenses en Afganistán. Bajo estas condiciones, los camaradas de la Cuarta Internacional, pero también de otras corrientes, sindicalistas de izquierda, organizadores de centros sociales y el movimiento anti-guerra, decidieron abrir un proceso de constituir un nuevo partido anti-capitalista. Pues es sobre la base de lucha contra la derecha y los patronos italianos, pero también el romper con el social-liberalismo que ha tomado al Refundación Comunista en Italia de Italia, que estamos tomando participando en la construcción de un nuevo partido representado hoy día por el movimiento Sinistra Critica.
Para concluir: comenzamos la discusión sobre nuevos partidos anti-capitalistas al comienzo de los noventa, tomando en cuenta el fin de una periodo histórico entero –el siglo corto que comenzó con la guerra de 1914-1918 y terminó con el colapso de la URSS en 1991- y el comienzo de un nuevo periodo histórico marcado por la globalización capitalista la evolución social-liberal del movimiento obrero, la caída final del estalinismo, y por nuevas ondas de resistencias sociales.
Hoy, sobre la base de resistencia social y experiencias políticas, particularmente de los gobiernos social-liberales en el poder, los marcos de nuevas formaciones anti-capitalistas están a punto de ser confirmados.
El PSOL, Bloco Esquerda, Sinistra Critica, el nuevo partido anti-capitalista en Francia que está en el horizonte de los meses y años que vienen. Es un reto mayor para los revolucionarios.
Necesitamos mucha audacia y flexibilidad táctica para construir amplios partidos anti-capitalistas, basados sobre la combatividad trabajadora y joven, sobre las lecciones políticas aprendidas de experiencias recientes donde varias orientaciones –desde social-liberalismo hasta anti-capitalismo han sido confrontadas. Pero también es necesario saber los límites dentro los cuales construiremos los partidos. Pues hay un gran desequilibrado entre el espacio político que ocupamos y la realidad político-organizacional de nuestras fuerzas. Sea en Francia (entre la popularidad de Olivier Besancenot y la realidad de la LCR) o en Brasil (entre la popularidad de Heloísa Helea y la realidad del PSOL), hay diferencias reales entre la popularidad de nuestros portavoces y nuestras organizaciones.
Por supuesto, Heloísa y Olivier se fundan sobre fenómenos reales – de combatividad y conciencia- en la sociedad, pero si ellos ocupan el espacio político es igual sino más el resultado del “movimiento hacia la derecha” de la izquierda tradicional (PS o PT) que deja abiertos grandes espacios en la izquierda, que la expresión de un movimiento que crece orgánicamente con la lucha de clase. Ellos ocupan un espacio vacante creado por el “movimiento hacia la derecha” de los aparatos reformistas.
Además, este espacio no está ocupado automáticamente por fuerzas anti-capitalistas. Entonces en Alemania, es un partido reformista de izquierda –Die Linke- el producto de la fusión de ex-estalinistas del PDS y el ala izquierdo de la socialdemocracia de Oscar Lafontaine, que ocupa este espacio y que planifica participar en la coalición del gobierno social-liberal con el SPD y los Verdes; porque no estamos confrontado con un alto nivel de lucha, un incremento de sindicalización, un crecimiento en la membresía de partidos de izquierda o la aparición de corrientes sindicalistas o políticas de lucha de clase.
Queremos construir partidos anti-capitalistas pero cientos de simpatizantes y militantes vienen hacia nosotros solamente porque somos la izquierda que lucha, que no abandona lo que verdaderamente es de izquierda. No vienen adonde nosotros sobre la base de posiciones que son anti-capitalistas y mucho menos revolucionarios. Se trata de una nueva situación y es necesario, por supuesto, entender este fenómeno como algo positivo. Pero en un contexto donde el nivel de actividad de las masas no ha llegado a su cumbre, las presiones electorales, las presiones de los medio, y en ciertas instancias las presiones institucionales pueden ser muy poderosas. Esto nos tiene que empujar a subrayar lo que debe ser el centro de gravedad de los partidos que queremos construir, eso es la lucha de clase y su carácter anti-capitalista y revolucionario: por medio de participación en las luchas continuas, a través de los enlaces con los movimientos sociales, por encontrar un balance entre nuestro trabajo electoral y el sitio decisivo de nuestra intervención social, por el control sobre nuestros representes electos, por la educación política de nuestros miembros.
Otra vez, es un tremendo desafío para los revolucionarios, pero es la mejor respuesta al marco histórico en cual vivimos....
* François Sabado, miembro dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR, sección francesa de la Cuarta Internacional), es miembro del Bureau Ejecutivo de la Cuarta Internacional.
Notas
1. Marea Clasista y Socialista es un re-agrupamiento de militantes de la izquierda revolucionaria, incluyendo líderes sindicalistas de la UNT y militantes que, haber comenzado con la construcción el Partido de Revolución y Socialismo, decidieron unirse al Partido Socialista Unido lanzado por iniciativa de Chávez.
2. Democracia Socialista (DS), una tendencia formando parte del PT en Brasil, recogiendo los militantes que se identificaron con la Cuarta Internacional tomó la decisión de apoyar la participación de uno de sus líderes, Miguel Rosseto en el gobierno de Lula en la capacidad de Ministro de Reforma Agraria. La política seguida por el gobierno de Lula rápidamente se enfrentó con la izquierda de PT y en particular DS, cuyo líder, la senadora Heloísa Helena, fue expulsada del PT por el liderazgo por haber opuesto las contra-reformas del gobierno. Heloísa Helena, junta con los miembros del parlamento expulsados del PT y sectores de la izquierda de PT (incluyendo una minoría de DS), decidieron entonces crear un nuevo partido: Partido de Socialismo y Libertad. El corriente “Enlace” recoge dentro del PSOL, entre otros, los militantes de la Cuarta Internacional que rompió con el DS, que sigue siendo pro-gobierno.
François Sabado /