Mariano / Irrintzia
Me han pedido un@s buen@s amig@s que escriba sobre la crisis de I.U. Y
no puedo, no puedo hacer un análisis político al uso. Sólo me salen
sentimientos, sensaciones, recuerdos de un sueño, de lo que pudo haber
sido y no fue. Así que me siento ante el papel y empiezo a vomitar
palabras.
La verdad es que ando algo desconcertado. No hago más
que oir hablar de la crisis en la que ha entrado I.U tras los últimos
resultados electorales… ¿Crisis?. ¿Que crisis?.
Si hablamos,
sin más, como de cualquier otro aparato-partido-producto electoral…
pues sí, esta crisis agudiza aún más, si cabe, la de resultados de hace
cuatro años, donde Izquierda Unida se situó ya en el mínimo aceptable
para poder seguir vendiendo su producto y poder mantener su aparato
burocrático.
Los actuales resultados ni siquieran garantizan
eso. Su existencia como aparato electoral, por el que de forma tan
entusiasta apostaron la gran mayoría de la actual dirección, tanto de
I.U como del PCE, esta efectivamente en peligro…
Pero de verdad
pensamos que ahora se produce la crisis… de verdad pensamos que empezó
hace cuatro años…No, ni siquiera empezó cuando destrozaron a Anguita,
sino que aquel acto no fue más que la culminación de todo un proceso
que fue segándole la hierba bajo los pies, alejando a I.U de sus
orígenes teóricos, antes incluso de que llegasen a ser reales y
prácticos, alejando, arrinconando, o expulsando a los sectores más
alternativos que se habían ilusionado con un proyecto que, aunque
dificil y complicado, parecía querer hacer realidad aquello de “otro
mundo es posible, otra izquierda y otra forma de construirlo también”.
Porque
I.U nace, sí, como consecuencia de la crisis total en la que se
encuentra el PCE, a punto de desaparecer con cuatro únicos diputados
(¿quién los tuviera hoy? Pensaran algunos), aprovechando la movida
ANTI-OTAN; en un principio con aires más bien tácticistas y de puro
marketing y maquillaje electoral, intentando hacer alianzas fantasmas
con siglas más propias de la realidad virtual de nuestros tiempos. Pero
que a fuerza de hablar de la necesidad de la convergencia de las
diferentes fuerzas de izquierda, de romper muros que nos han ido
dividiendo, de establecer puentes, de romper la división, ya sin
sentido, entre socialistas, comunistas, anarquistas, … A fuerza de
tanto repetir el mensaje, el mismo va calando en algunos sectores de la
incipiente coalición y, sobre todo, fuera de ella. Su fuerza se va
ensanchando, sus reflexiones ampliando, y su proyecto innovador, yo
diría revolucionario, de intentar construir un nuevo tipo de
organización se va extendiendo.
Y es a los pocos años de nacer
cuando se empieza a vislumbrar la posibilidad de crear algo nuevo, de
superar la forma de coalición electoral, de superar la forma de partido
cerrado y tradicional, de intentar construir aquello que llamábamos un
movimiento político y social; cuando se intentan recuperar discursos
sepultados por el pacto de la transición, se empiezan a introducir en
serio elementos de los nuevos movimientos sociales, se empieza a
elaborar y debatir sobre un nuevo tipo de organización que vaya
haciendo en su interior realidad las formas de gobierno que queremos
para el conjunto de la sociedad, de recuperar la importancia de la
lucha ideológica por ideas y valores diferentes a los dominantes, la
lucha por buscar la hegemonía social….
Pero no nos engañemos, el
grueso del aparato nunca se creyó el proyecto, dejó hacer mientras le
duró la cagalera por el vértigo al precipicio de la desaparición, y el
crecimiento era pequeño. Pero, en cuanto I.U cogió fuerza, recuperó un
mínimo de incidencia social y, sobre todo, electoral…. Todo se acabó….
Todo tenía que estar atado y bien atado, olvidemonos de infantiles
sueños (decían para sus adentros) de organización de nuevo tipo, de
nuevas formas de hacer política, de rotaciones en los cargos, de
estrecha relación entre fines a conseguir y medios utilizados para
ello, y demás sinsorgas…Ahora que esto empieza a ser serio (seguían
pensando para sí) es el momento de que los que de verdad sabemos de
esto de hacer política nos volvamos a poner al frente sin complejos…(y
hasta se pegaban entre ellos para ver quien era más efIciente
destruyendo el incipiente proyecto)
Porque ¿que queda, o que
quedaba, de aquella imagen de la primera y segunda asamblea, llena de
asamblearismo, de ilusión, de espíritu constructivo, de respeto y apoyo
a la diversidad, a la diferencia, de discusiones abiertas e
interminables no sólo en su fase previa, sino incluso en la propia
Asamblea Constituyente?
¿Qué queda, que quedaba, de aquella imagen de renovación de personas, de estilos, de discursos, de formas?
¿Qué
queda, que quedaba, de aquella imagen de reivindicación de la rebeldía,
de recuperación del discurso transformador de la izquierda, dilapidado
en la tan aplaudida (por la derecha) transición?
¿Qué queda, que
quedaba, de aquel intento de construir la ALTERNATIVA (que no la
alternancia) a los modelos de estado,de gobiernos, y de sociedad?
¿Qué
queda, que quedaba, de aquel compromiso por construir una organización
de nuevo tipo con paredes de cristal, transparente, abierta, impregnada
de y en las reivindicaciones populares, en los movimientos sociales,
involucrada en la movida antimilitarista, ecologista, feminista,
pacifista, internacionalista, a la vez que en el movimiento obrero
tradicional?
¿Qué queda, que quedaba, de aquella organización
que debía priorizar la lucha por la hegemonía social, por la defensa de
valores, por construir sociedad?
¿Qué queda, que quedaba, de
aquella organización que decía que, si bien era necesaria la presencia
institucional, el trabajo en ese ámbito, no debía ser nunca el único y
principal?, ¿que decía creer en la construcción de una nueva sociedad
desde la conquista de espacios en el día a día, empezando por nuestra
propias formas de hacer y de actuar, sin esperar a la toma del poder?
¿Qué
queda, que quedaba, de aquella organización que decía querer estar
permanentemente inacabada, abierta a nuevas incorporaciones, a nuevas
sensibilidades, a nuevas realidades, en permanente construcción?
¿Qué
queda, que quedaba, de aquella organización que debía apostar por las
rotaciones tanto en los cargos públicos como internos, por la no
burocratización, por la elaboración colectiva como forma de construir
programa y opinión, por la creación de areas de elaboración abiertas y
en permanente contacto con la sociedad?
¿Que queda, que quedaba,
de aquella organización que debiera ser como un arrecife de coral que
va creciendo e interrelacionándose con su entorno, que se hace más
grande cuanta más vida hay a su alrededor y cuanto más puro y
respirable es el el agua y el aire que le rodea?
¿Qué queda, que quedaba, de aquel proyecto que fue pionero, valiente, e innovador en la izquierda, no sólo, europea?
¿Qué
queda, que quedaba, de…. Aquel proyecto que posiblemente no llegaron ni
siquiera a dejar empezar a construir, aunque si que lo pudimos INTUIR
y, casi, estuvimos a punto de tocarlo con la punta de los dedos de las
manos?.
Se decía, se escribía, se teorizaba sobre lo inevitable
y lógico que era el debate, la confrontación, las contradicciones
generadas entre lo viejo que no terminaba de morir y lo nuevo que no
terminaba de nacer… Pero lo VIEJO, la peor de sus partes, la de la
burocracia, el despotismo, la del control total, decidió matar a lo
NUEVO antes de que terminará de nacer…. El drama, su drama, y, por
desgracia, el de tod@s l@s que soñamos con un mundo mejor… era y es que
eliminando a la criatura, se condenaban asímismos a una muerte segura,
a una lenta agonía que está en sus últimos estertores.
Es
verdad que factores externos también influyen, que en las elecciones
anteriores la imagen del P.P más neofascista, la guerra de IRAK, su
relación con los atentados del 11-M, hizo que se diera un voto útil.
Que muchos hombres y mujeres de la izquierda transformadora salieran de
sus casas a votar al PSOE, para desplazar al P.P… Que en las actuales
elecciones gracias a cuatro gestos, importantes sin duda, hayan vuelto
a decidir que merece la pena votar, aunque sólo sea para para al P.P…
La pena es que ese sector de izquierda transformadora en condiciones
normales se hubiere quedado en casa, no se siente atraido por nada, y
vota sin ilusión.
Es posible que aquella Izquierda Unida con la
que soñamos, alternativa y transformadora, interrelacionada con y en la
sociedad, en el peor de los casos también se hubiera visto afectada en
estas condiciones, pero seguro que no en la proporción de pasar de
aquel 12% al 4% raspado (no sufren las crisis igual un simple aparato
electoral que una organización viva y dinámica). Pero también es
posible, en el mejor de los casos, que de haber seguido viva al PSOE le
hubiera costado más salir de su crisis, que al PP le hubiera costado
más virar a la extrema derecha y tomar la calle un día sí y otro
también con propuestas y valores retrógrados, que cada día más hombres
y mujeres se hubiesen ido acercando a ese proyecto. Y entre una y otra
posibilidad, la más probable, que estaría consolidada una fuerza
alternativa y transformadora con un 10, 11, 12% (que más da) de
incidencia electoral, pero, sobre todo, con una importante influencia
social, dispuesta a hacer frente en el plano de la ideas a la ofensiva
ultraconservadora.
¿Es todavía posible construir una
organización de NUEVO tipo, alternativa y transformadora?. A saber…,
pero lo que sí que es, es NECESARIO que exista. Y sólo desde la llamada
a una nueva convergencia de todos los sectores alternativos y
transformadores, de dentro y de fuera de Izquierda Unida, es deseable
hacerlo.
Porque OTRO MUNDO sólo ES POSIBLE SI OTRA IZQUIERDA y OTRA FORMA DE CONSTRUIRLO, también ES POSIBLE

















