Nuria Álvarez*
Crónica número 5. Viernes 21 de marzo
Algún día seré una hablante de hassanía, seguro, pero por el momento con gestos me entiendo mejor. Paso la mañana esperando a que llegue mi familia, porque se me olvidó darles mi dirección y parece que el mensaje que les he enviado no ha llegado. Me pregunto cómo harán para encontrarme en una wilaya tan grande como Smara. Como tenemos la mañana libre, aprovechamos para comprar regalos. En el mercado, Paco comienza a tocar la guitarra y varias personas se echan a bailar, el frutero que estudió en Cuba también, y se organiza una pequeña fiesta. Después de la comida nos reunimos en el Protocolo esperando a los autobuses que nos llevarán a las dunas, y allí me encuentran Nguía y Aisha tras toda la mañana buscándome. Vienen cargadas de regalos que han comprado para mí, para mi familia y para los amigos con los que estuve en su jaima hace seis años.
Nos dirigimos en camión y autobús hacia las dunas, que se encuentran a más de una hora. Recuerdo vagamente una fiesta cubana que organizaron allí en mi viaje anterior, hombres con turbante bailando salsa bajo un cielo estrellado. Pero al llegar casi está atardeciendo y sopla un fuerte viento lleno de arena. La gente sube por la cresta de las dunas y se deja caer, pero la arena no es resbaladiza como la nieve. Llenos de arena hasta el fondo y con nuestros aparatos en las últimas, hacemos fotos en todas direcciones; el desierto se extiende como un océano. Encuentro entonces a Javier, del Observatorio de Recursos Naturales del Sáhara (http://www.wsrw.org/). Esta organización está formada por activistas de distintos países que hacen un seguimiento de los negocios que se llevan a cabo con recursos del Sáhara Occidental, sobre todo con la pesca y los fosfatos, además de la arena. El observatorio denuncia estos negocios que en el caso español implican sobre todo a empresas como Calvo o Rianxeira. En los últimos tiempos, el “pragmatismo” del gobierno español ha fomentado el interés de los empresarios españoles por los territorios ocupados, y en especial la relación económica entre Canarias y Marruecos. Para denunciar el expolio de otro recurso natural saharaui, los fosfatos, se ha convocado una manifestación que tendrá lugar el 19 de abril en Huelva. La manifestación saldrá de la Avenida de las Palmeras a las 12h y terminará delante de la empresa francesa FMC FORET que se enriquece a costa de los fosfatos saharauis.
Tras la visita a las dunas nos llevan de vuelta, pero al campamento 27 de febrero para asistir a una gala que han preparado con música de varios grupos saharauis y españoles que se encuentran presentes. En el camión vamos cantando para despistar al frío; delante de mí sujeto una tela con la que se cubre a modo de tienda de campaña un grupo apretado de cuatro españoles y un niño saharaui que vino con nosotros. Cuando volvemos a nuestro campamento estoy exhausta y me voy a dormir. Mañana haremos una cadena humana frente al muro electrificado y minado de Marruecos, que corta como un cuchillo el terrritorio saharaui. Mañana es la razón de que estemos aquí. Mañana...
Aquí van algunas frases en hassanía, que me enseña Leila:
- Salam aalekum (se dice al entrar en un lugar)
- Aalekum Salam (se contesta para dar la bienvenida)
- Schhaelkum (¿qué tal estás?)
- Labass / Ia kel jer / Jer (bien)
- Ma ismuk (¿Cómo te llamas?)
- Ana ismi... (me llamo...)
- Kem aenduki/aenduka min sena (¿cuántos años tienes? –a un hombre / a una mujer-)
- Eendi taletha washruna xena (tengo 23)
*Redacción - Presentamos en diferido las crónicas de una de las participantes en la Columna de los 1000, una columna humana de solidaridad con el pueblo saharaui, que denunció en los pasados días el muro que mantiene dividido a este pueblo.
Ver reportaje "in extenso" publicado en: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=4898&lg=es


















