- Mantener la supremacía militar absoluta en el mundo.
- Interferir comunicaciones.
- Intentar controlar el mayor número posible de fuentes petroleras.
- Dar trabajo e ingresos al complejo industrial militar.
- Asegurar que los militares y sus familias vivan con comodidad.
Bajo su “Programa de Transformación de Defensa”,
EE.UU. ha convertido el noreste asiático en una gran plataforma para
sus operaciones militares globales y regionales, y en la actualidad
tiene la mayor concentración militar en el Golfo Pérsico y en el área
andina en América Latina.
La militarización de América Latina
Richard Burton, estratega del Comando Conjunto de Estados Unidos, señalaba en los años 90 que existían 16 áreas de “real trouble” (verdaderos problemas) en el mundo, y comenzaba su lista por aquel entonces con Haití, Colombia y Brasil-Argentina.
Quizás
por eso, EE.UU. mantiene una compleja red de instalaciones militares y
de operaciones en América Latina y el Caribe, denominada por el Comando
Sur estadounidense, como su “arquitectura del teatro”. Desde
allí desarrolla la lucha antinarcóticos, no enfrentándolo como un
problema de salud pública, sino como un ataque a la oferta. Desde
mediados de los 80, se comenzó a transformar la lucha antinarcóticos en
la región andina en un asunto de orden militar. Para ello se utilizan
los Forward Operanting Locations (FOL, Centro Operativos de Avanzada),
antes considerados simplemente bases militares.
En el norte de América Latina y en el Caribe las instalaciones militares estadounidenses son oficialmente reconocidas:
- 17 sitios con instalaciones de radar (principalmente Colombia y Perú).
- 4 bases miliares FOL, situados en Ecuador, El Salvador, Aruba y Curazao.
- La base de “Tres Esquinas” en Colombia juega un papel fundamental en la implementación del Plan Colombia.
- La base Puerto Buchanan en Puerto Rico.
- 2 bases militares: Guantánamo en Cuba y Toso Cano/Palmerola en Honduras.
La
estrategia militar estadounidense hacia América Latina y el Caribe se
controla desde el Comando Sur con base en Key West, Florida. Este
Comando Sur tiene más empleados trabajando sobre América Latina que la
suma de los Departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Tesoro y
Defensa.
La presencia militar directa en la región se ha
incrementado desde el cierre en 1999 de la Base Howard (Panamá) que
utilizaba el ejército de los EEUU para las operaciones anti-drogas.
EEUU instaló 4 FOL, hoy redefinidas bajo el eufemismo de Puestos de
Seguridad Cooperativa (CSL), entre las cuales se incluye Manta. A esto
se suma la Base de Guantánamo (sin fecha de expiración), Cuba, como
base logística para operaciones antinarcóticos, y hoy universalmente
conocida como uno de los espacios donde se han cometido mayor número de
violaciones de los Derechos Humanos en el planeta (2).
Pero los FOL/CSLs tienen objetivos más allá de la lucha contra las drogas, e incluyen la migración, el “terrorismo”
y una estrategia de control sobre la zona. En efecto, en las FOL/CLSs
funcionan la DEA (Departamento Anti-narcóticos), la Guardia Costera y
la Aduana de EEUU.
Base de Manta (Ecuador).
Ecuador
ha sido un lugar estratégico para el control del Pacífico desde hace
dos siglos. En 1812, EEUU estableció en las Islas Galápagos una primera
base naval para atacar a barcos ingleses en el Océano Pacífico. Luego
quiso comprar o arrendar las islas, y, en la Segunda Guerra mundial,
levantó allí una nueva base militar, que abandonó en 1946.
[2]
Manta
es el segundo puerto más grande de Ecuador, con una población de
200.000 habitantes, ubicada en la provincia de Manabí, se encuentra a
solo 20 minutos en avión de la frontera colombiana, país en el cual se
implementa el Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico y la
insurgencia.
Como decía anteriormente, Manta forma parte de un
estructura militar estratégica de interrelación entre Centros
Operativos de Avanzada (FOL/CSL), junto a Comalapa, en El Salvador;
Reina Beatriz en Aruba; y Hato Rey en Curazao. Así, según el
Departamento de Defensa de Estados Unidos, “los cuatro sitios juntos cubren un área geográfica más grande que la Base Aérea Howard… y ofrecen una cobertura más profunda”.
Manta
forma parte de las estrategias de control desarrolladas por el gobierno
de los Estados Unidos con el objetivo de proteger sus intereses e
inversiones militares y comerciales a nivel mundial.
La mayor
inversión entre las cuatro FOL/CSL antes mencionadas, se realizó en
Manta, con un montante de 80 millones de dólares, habiéndose convertido
el aeropuerto de la base aérea en uno de los mejores equipados de
América Latina.
En la región andina, el Plan Colombia es el que
define las operaciones militares, como se evidencia en la interrelación
entre la Base de Manta y la frontera ecuato-colombiana. Desde 1999, la
Base de Manta se constituyó en un enclave ilegítimo de militares
estadounidenses, que gozan de inmunidad y cuyas acciones vulneran la
soberanía nacional. Desde 2002, se crearon 16 nuevos puestos militares
ecuatorianos en la frontera con Colombia, para la vigilancia
fronteriza, los cuales aún se mantienen. En el gobierno de Lucio
Gutiérrez, en 2003, se unificaron las operaciones aeronavales que
establecían a Manta como un “nuevo eje de seguridad de la frontera norte”.
EE.UU. aprobó fondos en ese mismo año para la adquisición de 18
helicópteros, 150 vehículos y la construcción de una base antidrogas en
Manta, en un lateral de la pista de la FOL/CSL.
“La Base de Manta es muy importante dentro del Plan Colombia. Estamos muy bien ubicados para operar en esta área”,
declaró el teniente coronel Javier Delucca, Comandante del Puesto de
Avanzada de Operaciones de EEUU en la Base Aérea Ecuatoriana de Manta
(17 de agosto de 2006).
Afirmaciones como la del coronel Jorge Brito reafirman esta cuestión: “la
Base de Manta es como los ojos y los oídos del Plan Colombia. Con el
sofisticado sistema integrado de inteligencia electrónica, la base
proporciona los datos de inteligencia en tiempo real sobre los
movimientos de la guerrilla de las FARC para que sean utilizados por
los tres batallones contrainsurgentes que está entrenando EE.UU. y que
estarían integrados por 1000 hombres cada uno”.
Implicación de la Base de Manta en el asesinato de Raúl Reyes.
Los
últimos sucesos acaecidos en el pasado primero de marzo, en el que
fueron asesinados casi una treintena de guerrilleros mientras dormían,
entre ellos el número 2 de las FARC, el comandante Raúl Reyes, y el
comportamiento posterior del mandatario colombiano vienen a determinar
que EE.UU. se mantiene firme en sus objetivos de internacionalizar el
conflicto interno de Colombia.
La continua provocación del
presidente Uribe a su homólogo ecuatoriano, viene a indicar que EE.UU.
pretende un mayor involucramiento del Ecuador en el conflicto
colombiano y para ello intentará desplegar todos los medios posibles.
Aunque
el director de prensa de la embajada estadounidense, Michael Geernnald,
decía que la base de Manta nada tenía que ver con el operativo militar
colombiano, fue el comandante de la FOL/CSL –Base de Manta-, el coronel
Bud Leonard, quien aseguró que una avión C 130 de la Base de Manta se
encontraba en el aire en el momento de la operación colombiana. El
comandante Leonard dijo que efectivamente el FOL/CSL proporciona
información a los estamentos militares y reconoció que esa información
es recabada por un “centro de inteligencia en Dey West, Florida,
donde tienen acceso diferentes departamentos del gobierno
estadounidense y se la entrega en caso de ser requerida a 14 países
latinoamericanos”.
Existen muchas posibilidades que las
labores de información y localización del campamento clandestino de la
FARC en territorio ecuatoriano hayan sido facilitadas por ese C 130 que
se encontraba en vuelo. Lamentablemente este tipo de operaciones de
información no dejan rastro, lo que excluye la posibilidad de poder
demostrar tal actuación, lo que significaría la implicación del Ecuador
en el conflicto. Si se diera este caso, la soberana Asamblea Nacional
Constituyente actualmente en vigor en el Ecuador, tendría la
posibilidad de determinar la salida inmediata de las fuerzas militares
estadounidenses de Manta.
Antecedentes históricos del acuerdo para la utilización estadounidense de la Base de Manta.
El
año 1999 fue clave para el norte de Sudamérica, pues en este año, los
Estados Unidos inician una arremetida político-militar para consolidar
su hegemonía en la región; éste es el año de la implementación del Plan
Colombia, con el afán de desarticular a los movimientos subversivos
colombianos; paralelamente, en el plano comercial, se intenta
consolidar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); también se
inician conversaciones en Centroamérica para la implementación del
denominado Plan Puebla Panamá, como una extensión del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte, que vinculaba a México, Estados Unidos y
Canadá.
A pesar de la ofensiva de EE.UU. en el plano comercial,
perdía terreno en el geopolítico (consolidación del régimen de Chávez y
emergencia del PT en Brasil). También pasaba a ser indispensable buscar
una compensación a la pérdida de la Base Howard (pese a los esfuerzos
de última hora, los norteamericanos se vieron obligados a abandonar
esta referencial base militar) para mantener su presencia militar en la
zona.
Tras una serie de visitas y evaluaciones, donde
especialistas militares norteamericanos consideraron las posibilidades
de ubicar la base militar diferentes puntos estratégicos, se miró al
Ecuador, dominado entonces por el conservador partido Democracia
Popular, y con Jamil Mahuad en la presidencia de la República. Además
de Manta, se consideró la posibilidad de ubicar la base en el puerto de
Guayaquil y la base de Salinas. En enero de 1999 se inician
conversaciones entre miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados
Unidos y algunos oficiales ecuatorianos. Este primer sondeo resultó
positivo para los estadounidenses y, en febrero, ya el cabildeo
involucró a la Cancillería ecuatoriana, el Ministro de Defensa y la
Embajada de los Estados Unidos. El 19 de febrero estaba listo un
borrador de acuerdo que fue avalado por el embajador estadounidense
Richard Brown, Negociador Especial de Asuntos del Hemisferio Occidental.
[3]El
primer acuerdo de acceso estadounidense a la Base de Manta se firmó el
1 de abril de 1999. Hasta entonces, todo el proceso se había mantenido
en secreto, tan solo con notas diplomáticas en las que la Cancillería y
la Embajada de Estados Unidos acordaban firmar un primer documento, que
tendría vigencia por seis meses y en el que se concedía el acceso y uso
de las instalaciones de la Base Aérea Eloy Alfaro, de Manta, a
militares y personal civil estadounidense, con el fin de realizar una
serie de operaciones incluyendo la operación de aeronaves para
controlar el narcotráfico.
El acuerdo que logró Estados Unidos
con Ecuador y Holanda para acceder a las bases de Manta, Aruba y
Curazao se diseñó con el fin de reemplazar a la Base Howard y mantener
sus operaciones militares en la región. En los acuerdos se hablaba de
Puestos de Operaciones de Avanzada (FOL – Forward Operating Location),
y no de una base militar; esto se hizo con el fin de evitar que dichos
convenios pasasen a revisión de los Congresos de los países implicados,
tal y como lo establecían los principios constitucionales.
Así,
el 12 de noviembre de 1999 se firmó el convenio entre ambos países que
otorgaba al ejército estadounidense el acceso a la Base de Manta por
diez años, renovables. Dicho acuerdo se estableció con suma rapidez,
con el fin de sortear las voces disidentes de varios oficiales del
ejército ecuatoriano, algunos miembros de la Junta Consultiva de
Relaciones Exteriores, Congreso Nacional, Tribunal Constitucional y de
las principales organizaciones de la sociedad civil, incluyendo
partidos políticos de la izquierda.
Para estas fechas, Ecuador
entraba en una profunda espiral inflacionaria, la economía liberal
presentaba su verdadero rostro profundizando la pobreza; las
instituciones del Estado empezaban a desgajarse y el gobierno se veía
fuertemente deslegitimado.
En diciembre de 1999, el país es
conminado a aceptar una serie de decisiones económicas que permiten el
saqueo de los dineros depositados en la banca nacional. Un total de
ocho mil millones de dólares (3) se licuaron en las arcas de banqueros
que habían llevado a la quiebra al sistema financiero nacional, lo que
provocó una grave crisis entre la población, dado que todos los
usuarios de la banca nacional vieron esfumarse sus ahorros.
Las
movilizaciones populares inmediatas que se dieron encaminadas a
derrocar al gobierno de Mahuad enfocaron sus argumentos en la economía,
convirtiendo el tema de la Base de Manta en un punto secundario y poco
relevante ante la situación nacional que se vivía. La sublevación
popular de enero del 2000 que derrocó a Mahuad, fue manipulada por la
derecha, que logró mantenerse en el poder, manteniendo la dolarización,
sin sentar en los banquillos a los responsables del fraude bancario y
consolidando a los estadounidenses en la Base de Manta.
La Base de Manta desde el ámbito local.
Para
convencer a la población de Manta de la aceptación de la presencia
militar estadounidense en la Base y por ende en la ciudad, las élites
mantenses esgrimieron argumentos tales como:
- La presencia de
los militares estadounidenses en Manta, es una oportunidad para romper
la dependencia de Guayaquil y constituirse en un polo autónomo de
desarrollo.
- Los sectores oligárquicos de la ciudad, esperaban
acceder a los beneficios de la construcción del puerto de transferencia
y aeropuerto internacional. También pretendían que la presencia de la
Base, permitiera el financiamiento del plan maestro de agua potable y
alcantarillado de Portoviejo y Manta. Se habló de modernización de la
ciudad al conjunto de los mantenses.
- Con respecto al empleo, se
dijo que la Base de Manta generaría cientos de empleos. Incluso
periódicos de corte conservador como El Mercurio indicaban que se
trabajaría en Ecuador, pero se ganaría como en Estados Unidos.
-
También se esgrimió el argumento de que la presencia estadounidense
significaría mayor seguridad frente a la delincuencia y la lucha contra
el narcotráfico.
- Se desarrolló la tesis de que la base militar
dinamizaría el comercio, se incrementaría el turismo (vendrían
familiares y amigos de los militares) y la inversión.
- E incluso se
llegó a enunciar, que con el matrimonio entre estadounidenses y
ecuatorianas, se llegaría a alcanzar un mejoramiento de la raza.
La
realidad se ha convertido en una dura decepción. Las promesas
realizadas por las élites matenses no se cumplió, ni para la población
de escasos recursos, ni para la clase media; éstos últimos habían
invertido mucho dinero para mejorar sus negocios a la espera de los
nuevos consumidores, los cuales nunca llegaron.
Con respecto al
empleo, tampoco se creó apenas nada, siendo la única excepción de
importancia el tiempo que duró la reconstrucción de la pista del
aeropuerto y fue la empresa ABB Susa la que subcontrató a empresas
locales esta tarea.
Tampoco los norteamericanos han participado
en los planes de seguridad de la ciudad, ni han evitado el
narcotráfico. Es más, en ese sentido es de destacar la presencia en
Manta de la empresa de seguridad norteamericana Dyn Corp (4),
relacionada con el tráfico de personas y drogas en otros países, así
como por la contratación de mercenarios ecuatorianos y colombianos para
Irak.
La Base de Manta ha desarrollado un papel importante en el
control del flujo migratorio a los Estados Unidos, interceptando y
hundiendo barcos de inmigrantes en altamar, a pesar de presentarse ante
la opinión pública como “salvadores de inmigrantes” de “barcos
averiados, a la deriva, a punto de hundirse…” (5). En el mar, también
los pescadores artesanales han denunciado en innumerables ocasiones los
abusos cometidos por los soldados gringos en contra de sus
embarcaciones (el caso más emblemático fue el hundimiento del pesquero
Jorge IV y la desaparición de su tripulación) (6).
Por último,
la página web de la Embajada de los Estados Unidos, indica que la
FOL/CSL aporta a la economía de Manta 6,5 millones de dólares, cifra
que hay que relativizar porque en estos rubros se encuentran los gastos
operacionales de la base, sobre todo combustible, mantenimiento y
atención de los militares. La base sólo ha contratado de manera directa
a 167 personas encargadas de la limpieza y de los servicios con sueldos
promedio de 300 dólares mensuales (aproximadamente 200 euros). El
propio alcalde de la ciudad, Jorge Zambrano, ha relativizado la
incidencia económica de la Base en Manta. Según él, el cambio de la
ciudad se debe a las inversiones en el sector pesquero, las
indemnizaciones por la caída del avión de Million Air (7) y las remesas
de los inmigrantes.
La Base de Manta en el contexto de la política exterior ecuatoriana.
Si
bien la Base de Manta se presentó como necesaria para el control del
narcotráfico y la migración, enseguida quedó desvelado que sus
instalaciones servían para la intervención militar estadounidense en
cualquier parte de la región, pues el aeropuerto está en capacidad de
recibir aeronaves que pueden transportar tropas y pertrechos militares,
incluidos tanques y helicópteros (material poco apropiado para la lucha
antinarcóticos o para el control de flujos migratorios). El
conocimiento público en el año 2003 del denominado “Convenio Operativo”
desveló la certeza de que la Base de Manta se había convertido en una
base militar operativa con capacidad para recibir contingentes y
material de guerra aerotransportado.
El incumplimiento de las
ofertas de desarrollo y nuevos ingresos, empezó a molestar a Manta, al
punto que su alcalde, Jorge Zambrano, en repetidas ocasiones afirmó que
Manta no le debe nada al FOL/CSL; pero el descontento se agudizó por
las acciones que realizaban los militares estadounidenses (8), y
también por lo que no hacían.
Una muestra de que la seguridad de
Manta no estaba en manos de los militares estadounidenses fue el
incendio del 21 de julio del 2005, el cual consumió casi una manzana de
edificaciones históricas de Manta, en el que la FOL/CSL, a pesar de sus
equipos avanzados tecnológicamente, no prestó la ayuda oportuna para
controlar el incendio.
El derrocamiento de Lucio Gutiérrez, en
abril del 2005, puso en el escenario político a Alfredo Palacio, y con
él, a un nuevo canciller: Antonio Parra Gil. Las declaraciones del
nuevo canciller ecuatoriano desataron una serie de críticas en los
círculos políticos estadounidenses y colombianos, enfriando las
relaciones diplomáticas. Colombia y Ecuador retiraron sus embajadores
titulares por largos periodos y de manera intermitente.
Antonio
Parra, siguiendo las directrices de Palacio, definió la política que
guiaría la gestión diplomática: soberanía nacional y no intervención en
asuntos internos de otros Estados.
Estas directrices, que han
sido postulados tradicionales del Ecuador, han permitido al Ecuador
mantenerse al margen de los conflictos de los países vecinos. Dichos
posición fue violentada por Mahuad, al ceder la Base de Manta a las
Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y, paralelamente votar en el seno
de las Naciones Unidas a favor de una resolución contra Cuba
contrariando incluso a los mismos funcionarios de carrera de la
diplomacia ecuatoriana. De igual manera actuó Lucio Gutiérrez, al
comprometer al país con una estrategia militar ajena y convertirse,
tras el presidente colombiano, en el principal portavoz latinoamericano
de los estadounidenses y de los intereses del gobierno colombiano.
La nueva realidad política del Ecuador.
La
elección de Rafael Correa como Presidente de la República, puso en
apuros a la embajadora de Estados Unidos en Ecuador, e inmediatamente
inició una agresiva campaña de relaciones públicas con las élites
mantenses para evitar el anunciado cierre de la Base de Manta. Este
proceso de lobby le llevó a reunirse con las cámaras de producción de
Manta, ofrecer ayuda para obras, los soldados estadounidenses salieron
a la ciudad para jugar beisbol con algunos jóvenes ciudadanos
aficionados; además pintaron escuelas y regalaron equipos nuevos a los
bomberos locales, a los mismos que no ayudaron durante el incendio en
el centro histórico de Manta.
[4]
El
más agresivo plan de lobby político de los estadounidenses se
desarrolló fuera de territorio ecuatoriano, generando dudas sobre la
palabra del Presidente Correa. El jefe del Comando Sur de los EE.UU.,
realizó declaraciones en Perú y Colombia, asegurando que se estaba
negociando la renovación del convenio con Ecuador. La entonces
canciller, María Fernanda Espinoza, tuvo que aclarar que el Ecuador no
renovará el Convenio.
Para generar una opinión pública
favorable, la Embajada invitó a periodistas a visitar sus instalaciones
en la Base de Manta, incluso los hizo subir a sus aviones, y se llevó a
algunos de ellos a las oficinas centrales del Comando Sur, en Florida.
El
proceso de lobby político de los EE.UU. se extendió a sectores de
fuerte incidencia en la población, como lo es la Iglesia Católica,
especialmente, las parroquias. Así, los curas párrocos de Manta también
fueron invitados a la base. Con excepción de aquellos vinculados a las
bases sociales, la mayoría de los párrocos quedaron convencidos que en
la base no hay nada que huela a militarización, al contrario, son
varios los beneficios sociales de la base y lo que en adelante puede
aportar.
Pero el proceso de transformación social en el Ecuador
ha dejado definitivamente cerrado el camino a cualquier posible
renovación al convenio de la FOL/CSL.
El pasado 1 de abril, la
Asamblea Nacional Constituyente aprobaba los 5 primeros artículos que
tendrá la nueva Carta Magna ecuatoriana. En esta nueva redacción, el
artículo 5 de la nueva Constitución dirá: “El Ecuador es un
territorio de paz. No se permite el establecimiento de bases militares
extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares.
No se puede ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de
seguridad extranjeras”.
El Movimiento PAIS, organización
que llevó a Correa a la presidencia, se impuso con 89 votos a favor
sobre el total de 130. Además de los asambleístas de PAIS, también
votaron a favor de dicha redacción los dos asambleístas presentes de la
RED (Luís Hernández y Martha Roldós). Tanto el partido de Lucio
Gutiérrez, Partido Sociedad Patriótica, como el Partido Social
Cristiano y Futuro Ya, fueron incapaces de impedir que en noviembre de
2009, las fuerzas militares estadounidenses se vean obligadas a
abandonar el país.
Notas:
(1) Chalmer Johnson es
autor de libros como “Blowbak: The Costs and Consequuences of American
Empire” o “The Sorrows of Empire: Militarism, Secrecy, and teh End of
the Republic”, entre otros.
(2) Estas bases albergan o pueden albergar el siguiente personal militar:
- Guantánamo, Cuba 8100
- Soto Cano, Honduras 550
- Manta, Ecuador 475
- Puerto Buchanan, Puerto Rico 118
- Comalapa, El Salvador 100
- Aruba y Curazao 450
A
esto se suman las bases que pertenecen a ejércitos latinoamericanos,
construidas o utilizadas por militares de EE.UU., como el Centro de
Capacitación conjunto Riverino de Perú en Iquitos y el ingreso de
militares estadounidenses para entrenamientos y las denominadas
acciones cívicas.
(3) Datos de la Comisión Especial de Investigación del Feriado Bancario.
(4)
La empresa Dyn Corp mantiene una plantilla entorno a 134 empleados en
Manta, desde marzo de 2002. Esta empresa estadounidense que mantiene un
contrato con el Comando Sur de EE.UU., ha sido cuestionada en muchos
países por sus actividades de paramilitarismo, trata de blancas,
narcotráfico, secuestro y explotación infantil. La Dyn Corp presta
“servicios de apoyo” en los FOL/CSL de Ecuador, Aruba y Curazao. Y
aunque el contrato con Dyn Corp se limitaría a tareas relacionadas con
infraestructura, mantenimiento y apoyo técnico, sin incluir actividades
operativas, en Colombia esta misma empresa realiza las aspersiones con
glifosato en Putumayo y la frontera colombo-ecuatoriana, con lo cual no
solo destruye los cultivos ilícitos, sino la vida misma. También
entrena pilotos y, “maneja sitios operativos de avanzada en varias
bases aéreas de la policía y del ejército colombianos”. Según el
Acuerdo de la Base de Manta, EE.UU. puede contratar cualquier compañía
nacional o extranjera cuando así lo estime conveniente a sus intereses,
sin que el gobierno ecuatoriano pueda opinar. Más aún, el personal de
Dyn Corp goza de inmunidad diplomática.
(5) Pese a que el Convenio
de la Base de Manta establece que las acciones de interdicción marítima
sólo serán realizadas por la Armada del Ecuador, buques militares
estadounidenses han desarrollado del orden de 45 abordajes ilegales a
barcos que llevaban migrantes o estaban en faenas de pesca, hundiendo o
causando destrozos al menos a ocho embarcaciones ecuatorianas desde el
2001 hasta junio del 2005.
(6) EE.UU. aborda barcos pesqueros donde
no encuentran ni drogas ni migrantes y hunden los barcos que consideran
peligrosos para el tráfico marítimo. Uno de estos casos fue el Buque
Pesquero “Santa María” que fue hundido el 3 de marzo de 2004 en faenas
de pesca en aguas ecuatorianas. Otro caso referente, fue el barco “Don
Ignacio”, el 2 de diciembre de 2002, según testimonio de los marineros:
“los marinos gringos nos hicieron bajar del barco y luego hundieron la
nave de nueve cañonazos” (la nave ecuatoriana no llevaba droga, según
el expediente judicial en el Tribunal Sexto de lo Penal de Manabí. Los
casos de los barcos “Guayaipe”, “Tiwintza”, “Santa Martha”, “Santa
María” y “Challenger”, también pasaron por situaciones similares. El
“Santa María” fue interceptado y hundido por torpedos lanzados desde
una fragata estadounidense. El maltrato a los pescadores durante las
interdicciones es permanente.
(7) El 22 de octubre de 1996, el avión
cayó en el barrio de La Dolorosa, las indemnizaciones a los moradores
del barrio, a los familiares de las víctimas, así como a la Alcaldía y
a la Curia manabita, fueron millonarias y permitieron en
embellecimiento de la ciudad de Manta.
(8) Desde la instalación de
la Base de Manta, se han devenido algunos conflictos que afectan a la
población local, entre ellos: la afectación a la población de
Chorrillos por la explotación de canteras para aprovisionar el material
necesario para la construcción de la pista del aeropuerto, el acelerado
crecimiento de los registros de trabajadoras sexuales, y el desalojo
desde hace 30 años a más de 800 familias campesinas para consolidar el
actual territorio de la Base Naval de Jaramijó (también involucrada en
el convenio de la Base de Manta).