Agencias
La manifestación recorrió las calles del centro en contra de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior. Los colectivos estudiantiles que promovieron la marcha no quieren que el denominado plan Bolonia, que trata de homologar las titulaciones universitarias en toda Europa, suponga un aumento del dinero que tienen que pagar por sus matrículas y piden más información antes de que quede definitivamente implantado en 2010. En los comedores universitarios, a las seis y media de la tarde, se vivía un ambiente festivo.
Los grupos de estudiantes que habían convocado la manifestación veían satisfechos cómo iba llegando la gente. Desde allí, se dirigieron todos al Hospital Real atravesando el centro por Rector López Argüeta, San Jerónimo y Gran Vía de Colón. Aún en los comedores iban coreando los primeros gritos. La bandera republicana se veía más que otras por su tamaño. También estaba por allí la de la CNT y muchas pancartas que se iban uniendo en referencia al plan de Bolonia que ven muy negativo. “Este plan lo vamos a parar...”, se fueron animando.
Creen que la homologación de todas las titulaciones en el ámbito europeo se está haciendo a costa de rebajar los contenidos de estudios que no entran dentro de la dinámica económica que marcan las grandes empresas. Las perjudicadas van a ser las titulaciones de letras, mantienen. “Aunque soy de ciencias, me preocupa que peligren las carreras de letras”, sostenía ayer Esther Busto, estudiante de Ciencias Ambientales que decía estar allí “principalmente para que no privaticen el derecho a la educación y no limiten el número de carreras” a las “económicamente fiables”.
Como lo que se acordó por los ministros de Educación europeos en Bolonia en 1999, deriva en un proceso burocrático muy complejo para la igualación de estudios, los estudiantes piden información no sólo para los alumnos sino también el personal administrativo y los profesores. Si fuentes de la organización dijeron que la participación alcanzó las mil personas, la Policía Local dio por la noche la cifra de cuatrocientos cincuenta.
Guiados por unos organizadores muy activos. Miembros de la Coordinadora Sindical Estudiantil llevaban desde mediodía repartiendo información en un pequeño stand en los propios comedores desde los que más tarde partiría la manifestación. En el escrito que repartían entre los participantes se podía leer que se trata de “adaptar la Universidad a las exigencias del mundo empresarial implantando la selección social y la elitización de la educación superior”.
Esta forma de “exclusión social”, prosigue el escrito, se está dando “con el aumento de los gastos de matrícula” y citan el caso de Alemania donde “la matrícula ha pasado de la gratuidad a mil quinientos euros”. “Bolonia nos habla de movilidad, pero la beca Erasmus sólo asciende a cien euros al mes”, se podía leer en la hojilla que repartían desde Espacio Revolucionario Andaluz- Espacio Alternativo, que proseguía: “Bolonia nos habla de mejorar las capacidades de los estudiantes y el ECTS (los nuevos créditos universitarios) sólo supone una carga de prácticas y trabajos absurdos, dificultando nuestra formación”.
Había preocupación por el futuro de la educación y mucha política. Donde más se enardecían los ánimos era con el lema “Lo llaman democracia y no lo es”. También con “no hipotecas, queremos becas”. Aunque la Universidad insiste en que seguirá siendo pública, ellos piensan que se camina hacia la privatización encubierta de la misma. “Bolonia va a entrar nos guste o no”, decía Vicente Carter, que veía pasar la manifestación antes de entrar en una clase de Ciencias del Trabajo. No podía unirse pero apoyaba el acto pues “algo habrá que hacer”.