Universidad: la lucha contra la mercantilización de la universidad se concreta en encierros, asambleas y huelgas
Carlos Sevilla (de Espacio Alternativo) / Periódico Diagonal
Está muy clara la orientación del nuevo Gobierno de Rodríguez Zapatero en materia de universidades e investigación. Segregar la educación superior del Ministerio de Educación para otorgar la competencia al recién creado Ministerio de Ciencia e Innovación constituye todo un despropósito.
Entregárselo a la patronal de las empresas biotecnológicas constituye una declaración de guerra contra la universidad y la investigación pública, que se materializa en el nombramiento de Cristina Garmendia como ministra, ex presidenta de la Fundación Inbiomed y de la Asociación Española de Bioempresas, así como miembro de la Junta Directiva de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y presidenta de la empresa biotecnológica Genetrix.
ENCIERRO EN FILOSOFÍA. Desde el 14 de abril, cientos de estudiantes se encerraron en la Facultad de Filosofía de la Complutense. / José Alfonso-
¡Que tiemblen los barones de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ! ¡El capital financiero amenaza con arrebatarles el poder de disposición sobre sus dominios ! Ha llegado el momento definitivo de la materialización efectiva de la universidad-empresa : financiación competitiva, “gobernanza” corporativa, aplicación definitiva del contestado proceso de Bolonia y transferencia de los resultados de la investigación a las empresas. Toda una estrategia made in UE de reconversión industrial de las universidades y de la investigación para poner en marcha “la economía del conocimiento”.
Con lo que no se contaba era con la reactivación parcial del movimiento estudiantil contra esta convergencia europea en educación superior. En efecto, tras las protestas en Barcelona y la gran dinámica de autoorganización estudiantil surgida también en la Universidad de Sevilla a través de los grupos de trabajo No a Bolonia, la Asamblea Permanente de Estudiantes de Filosofía y Filología de la Universidad Complutense ha sido la penúltima en tomar el relevo de lo que parece una difusión acelerada de la contestación.
En el punto de mira de los estudiantes se encuentran cuestiones fundamentales, que están estrenando a un ritmo diferente : la subordinación de la nueva estructura de titulaciones (grado) a las condiciones del mercado de trabajo precario realmente existente, la alarmante subida de las tasas en los programas de posgrado, el neotaylorismo de los créditos ECTS, las nuevas hipotecas (becas-préstamo) que sustituyen las ayudas a fondo perdido (becas) por el compromiso de pago en el futuro (préstamo) o el nuevo máster del profesorado que sustituirá al certificado de aptitud pedagógica (CAP), a estrenar en el próximo curso.
La convocatoria de jornadas centrales de movilización, la profundización en la autoorganización y coordinación del propio movimiento, así como la capacidad para tejer alianzas con otros sectores de la universidad y de la sociedad serán, sin duda, los indicadores de la dimensión de esta nueva oleada de protestas. Tiempo de lucha, por tanto, contra la universidad-empresa. Tiempo de aniversarios también. No estamos hablando de conmemoraciones burocráticas confiscadas desde arriba, sino más bien de hacer saltar el continuum de la historia. En efecto, una relectura crítica de 1968, el año en el que “el mundo pudo cambiar de base”, puede constituir para el movimiento estudiantil ese astrolabio que permite al viajante abrirse camino con las estrellas.
* Publicado en Periódico Diagonal




















