
Contra la privatización de los servicios públicos (Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Agua, Televisión, Correos, Polideportivos, etc …)
Día 3 de diciembre, a las 18 horas. Desde la Plaza de la Villa a Sol
Redacción Corrienta Alterna - Sevilla
Cerca de 25 personas se dieron cita en el Aula Magna de la Facultad de Geografía e Historia situada en el Rectorado de la Universidad de Sevilla el 8 de Mayo para asistir al acto convocado por el Espacio Revolucionario Andaluz - Espacio Alternativo sobre los acontecimientos de Mayo del ’68. Incluido en la campaña que el Espacio Alternativo promueve a lo largo de todo el Estado con el nombre de Mayo 1968-2008: Continuamos el Combate en conmemoración del 40º aniversario del Mayo del ‘68.
Este acto se realiza con el ánimo de poder debatir-transmitir la continuidad de un combate que se inició por estos años, no sólo en Francia, y que llega hasta nuestros días en modo de herencia político-cultural, aunque algunos quisieran verlo ya enterrado. No es por tanto la evocación nostálgica de una efeméride, sino la constatación de que el mundo pudo cambiar de base en aquel momento y no fue una utopía, sino algo posible. Hoy existen las mismas o más razones para salir a las calles y revolucionar un sistema que nos somete a distintas injusticias laborales, sociales, políticas, de género, sexuales, vitales al fin al y al cabo.
La charla estaba dividida en dos actos: el primero era una exposición del compañero Joaquín Caro sobre los sucesos más relevantes de aquel Mayo francés de 1968 realizado al paso de fotografías proyectadas. Fue un ameno despliegue de conocimiento y discernimiento trabajado, selección de las mejores fotografías, para poder resaltar los hechos más significativos que forman las partes de un “todo” comprensible de lo que allí ocurrió y que nos transportaron al clima de esos días. Así pudimos enterarnos de cómo comenzó la revuelta estudiantil, de las barricadas en el barrio latino, de curiosas anécdotas, de cómo se unieron ala huelga más de 10.000.000 de trabajadores, de los grupos políticos y protagonistas del acontecimiento, de los tres días centrales del Mayo en que el mundo pudo haber cambiado, de las Asambleas de Trabajadores y estudiantes hasta altas horas de la madrugada y de cómo, por unos días, el pueblo francés pidió lo imposible, porque eran realistas. La pena fue el escaso tiempo del que dispuso el compañero, 30 minutos, debido a lo apretado de la jornada.
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Tras esta breve exposición, comenzó el acto central con la primera intervención de Pepe Gutiérrez militante de Revolta Global, una persona sencilla y campechana, pero de gran erudición porque su escuela ha sido la lucha, la calle y la lectura apasionada de una historia mil veces interrumpida y cooptada. Su charla no consistió en un repaso de los hechos, ni se centró en el Mayo francés exclusivamente, sino que trató de dar una visión global sobre los sucesos que ese año recorrieron el mundo y que golpearon como un rayo las conciencias de millones de personas. Desde México a Praga, de Francia a Vietnam, de Australia a Italia o de EE.UU. a Polonia, hubo un levantamiento general contra el imperialismo, la guerra, el racismo, el Estado, el estalinismo, el capitalismo que hizo temblar el poder establecido y que reunió en una las diferentes ofensivas que se daban en tres mundos diferentes: el primer mundo aburrido por su desarrollo, el 2º mundo con la lucha de los países del bloque comunista por salir del ahogo que representaba el estalinismo y el tercer mundo y sus guerras de liberación nacional. Desde su experiencia de haber participado en el Mayo francés, trató de situarse ante los factores sociales y políticos que desencadenaron esta revuelta a escala planetaria, en un momento que teóricos como Daniel Bell o Karl Popper decían que estábamos ante el fin de las ideologías. El retorno del descontento radical de las masas sociales desmintieron estas aseveraciones. También ahondó Pepe Gutiérrez en la idea romántica que se quedó instalada en su generación de aquellos sucesos pero de la que muchos participantes del Mayo acomodados hoy en el sistema se desmarcan como es el caso de Daniel Cohn-Bendit que ha escrito recientemente un libro con el título significativo de “Olvidar el 68”. Aún así, la huella dejada por el Mayo del 68 es de una impresión indeleble en la sociedad actual.
La segunda intervención estuvo a cargo de Gäel Quitantes, hijo de emigrantes españoles en Francia, sindicalista afanado, miembro de la Ligue Comuniste Revolutionaire y perteneciente a una nueva generación en lucha, que hizo un descripción de los factores que influyeron en el ánimo de los jóvenes estudiantes y en la de los obreros para que se pudiera desencadenar una revuelta que estuvo apunto de convertirse en una revolución y que significó la mayor huelga general de trabajadores, 10.000.000 de trabajadores en las calles y miles de fábricas paralizadas, en la historia moderna de Occidente. La influencia de cuestiones internacionales como la guerra de Vietnam, o las revueltas negras en EE.UU. contra el racismo, la salvaje represión a los argelinos residentes en Francia en protesta por la guerra contra su país realizada años atrás, la sensación de opresión cultural y sexual a la juventud, la máquina oxidada de la IV República con De Gaulle al frente, las contradicciones acumuladas en el seno de la sociedad francesa tras la 2º Guerra Mundial, la continuidad de una lucha del movimiento obrero no concluidas por el desarrollismo francés de una época, la existencia de una joven vanguardia obrera … fueron factores que se acumularon en forma de descontento en millones de personas y que supusieron un revulsivo de politización social que radicalizó las revueltas. Gäel indicó que, aunque la revuelta tuvo mucho de espontaneidad, no fue espontáneo su comienzo. Desde hacía unos años atrás, la juventud francesa, obrera y estudiante, daba síntomas de intranquilidad con la paz social impuesta representada en miles de manifestaciones y situaciones que sirvieron como un camino ascendente de politización y radicalización hasta llegar a Mayo del 68. También ahondó en la importancia de una juventud organizada que canalizaba la frustración y la rabia en el conflicto social. La propia LCR, de la que él forma parte, creció y nació al calor de estas movilizaciones. Dos fueron aspectos substanciales de aquellos años: la demostración de la capacidad de autoorganización de las masas en los momentos de lucha y la centralidad de la lucha de clases ya que lo que hizo cardinal esta revuelta fue la incorporación de 10.000.000 de trabajadores a lucha haciendo una huelga general que paralizó el país durante semanas y que permitió poder cambiar la correlación de fuerzas del pueblo francés frente a los poderosos y gobernantes. La impronta dejada por Mayo 68 sobre la sociedad francesa es enorme, llega hasta hoy en forma de onda expansiva de las luchas, y por ello, este debate en Francia es de vital trascendencia en un momento en que existe la posibilidad seria de recomposición de las fuerzas anticapitalistas y revolucionarias donde miles jóvenes pueden dar el salto político a organizarse para afrontar mejor el embate contra el Gobierno y el capitalismo.
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Intervino en último lugar Ricardo Martín, miembro del Espacio Revolucionario Andaluz. Comenzó diciendo que durante el franquismo el poeta León Felipe, asumiendo la terrible derrota sufrida por el pueblo trabajador tras la guerra civil, escribía aquello de “Nos queda la palabra”. Pero hoy en día, no sólo nos queda la palabra, sino poder salir a la calle para reivindicar el descontento que genera en nosotros este sistema. En estos tiempos de derrota y frustración, en el que la mayoría social está imbuida por al ideología dominante de que nada se puede hacer ni cambiar, la conmemoración de Mayo debería significar poder infundirnos de la rabia y el coraje con el que miles de jóvenes y trabajadores en todo el mundo salió a la calle para poder sacudirnos el estupor y el sopor de la conciencia en el que se encuentra la mayoría social en el Estado español. Las razones para luchar son, hoy en día, de más peso que entonces: eran tiempos del boom económico, del “milagro” del desarrollismo técnico, de expansión de los servicios públicos, de extensión del Estado del Bienestar, de unas cifras de no más de 400.000 parados, de una emigración controlada, de un efervescente consumo. Por el contrario hoy la cifra de parados se sitúa ya en más de 2.200.000, el poder adquisitivo de las familias decrece y crece el endeudamiento particular, los precios al consumo se disparan un 42% en los últimos 6 años, mientras que los salarios en el mismo período no crecieron más del 7%, el precio de una vivienda hace prohibitiva la emancipación de la juventud y cada vez más gente no puede pagar su hipoteca, en un momento en que el mercado financiero nunca estuvo tan alejado de la economía real con las consecuencias de una crisis económica galopante… Toda una larga lista de agentes que precarizan y estrechan nuestra vida. Existe una brutal ofensiva de la burguesía a escala planetaria por mantener sus ganancias Por ello, hoy existen más razones para salir a la calle y revolver un sistema que no genera múltiples contradicciones, sociales o ecológicas de destrucción del planeta, que hacen que el mundo no sólo sea posible cambiarlo, sino que sea más necesario que nunca. Ese día mismo, tal como Ricardo explicó, en el periódico El Mundo anunciaba la noticia de que la banca había pedido al gobierno detraer parte del fondo de las pensiones para sufragar la crisis inmobiliaria. Es decir, absorber parte del dinero de los pensionistas, un derecho social ganado en las luchas, para que los ricos puedan seguir manteniendo sus beneficios, como si no hubieran ganado ya suficiente con la especulación inmobiliaria.
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Por eso debemos imbuirnos por las fuerzas de emancipación que liberaron Mayo ’68, como las reivindicaciones laborales, las luchas antiimperialistas, antiburocráticas, las luchas por derechos democráticos, antirracistas, feministas, de liberación sexual… en un momento de gran desorganización social al nivel sindical u organizativo. Tenemos una tarea histórica que nos une con Mayo del 68: la tarea de la emancipación de la humanidad por encontrar una sociedad más justa en el orden social. Por ello es imprescindible que cuando los poderosos tratan de hundirnos en el fango de la desesperación que significa la globalización capitalista, nos concentremos en pensar qué luchas y reivindicaciones nos pongan en una mejor situación de recomposición de la izquierda revolucionaria y anticapitalista.
Terminó el acto con intervenciones desde el público reflexionando acerca de falta de respuesta social y la necesidad de luchar. Así concluyó la charla debate sobre Mayo del 68 con la sensación de que necesitamos cambiar el mundo para cambiar la vida.



















