Olivier Besancenot en Cuba
internacional

El portavoz de la LCR francesa, Olivier Besancenot, ha estado en Cuba. Comparte con nosotros su estancia.

¿Has ido a Cuba en viaje oficial o de vacaciones?

Olivier Besancenot
– Ni una cosa ni otra, he ido para ver amigos. He aprovechado la ocasión para hacer numerosos “encuentros” militantes. Fue la ocasión para conocer algunos de los numerosos centros culturales, los cuales, más allá de sus actividades propias, reflexionan y debaten mucho sobre el pasado y el futuro de Cuba. Tantos lugares vivos que cristalizan las preocupaciones de la sociedad cubana. Cuba gira progresivamente la página del “periodo especial”, puesto en funcionamiento después de la caída del bloque del Este. Después de 15 años de privaciones y de dificultades económicas, la situación económica y social mejora. A pesar del bloqueo económico permanente, impuesto por los EEUU desde 1962, que intenta asfixiar la revolución, la sociedad cubana ha atravesado con coraje este periodo, siguiendo muy ligado a sus conquistas y resistiendo a los asaltos repetidos de la economía de mercado vehiculada por la mundialización capitalista. Y, a diferencia de las predicciones de sus enemigos, Cuba no se ha hundido después de la caída de la URSS, ni después del anuncio de la retirada a la presidencia de Fidel Castro. Esto demuestra que el pueblo Cubano sigue manteniendo relaciones estrechas con su Revolución. Hoy, observo que los prejuicios son tenaces en las sociedades europeas, incluso en los entornos de la izquierda: la sociedad cubana no está paralizada, es un continuo cuestionamiento sobre su provenir y busca las vías para perfeccionar su modelo social y económico. A diferencia de lo que se suele decir, tanto las autoridades cubanas como las anónimas con las que he podido hablar están en búsqueda de discusión política con las diferentes corrientes progresistas, más allá de sus historias. Por poco que éstos no evoquen solamente a Cuba para desacreditarla.

¿Qué es lo que más te ha marcado de todos tus encuentros allí en Cuba?

O. Besancenot – El pueblo cubano, ante todo. Es abierto, fraternal, culto y muy politizado. El internacionalismo ha marcado la historia de esta Revolución. Incluso durante las peores dificultades, Cuba ha seguido formando a millares de médicos del terecer mundo, así como a numerosos instructores que luchan contra el analfabetismo en todos los lugares del mundo. Ese internacionalismo es consubstancial a la Revolución cubana : del combate del Che en Bolivia hasta los miles de soldados que fueron a luchar en Angola para resistir a los asaltos del apartheid, sin olvidar a los miles de niños de Tchernobyl acogidos y cuidados en el centro médico de Tarara sin interrupción desde 1986.

¿Olivier Besancenot recibido por el Partido Comunista Cubano (PCC) es un poco como “Tintín en el País de los Soviets »?

O. Besancenot – No, el clima es mucho más tropical. Bromas a parte, nuestra corriente internacional ha mantenido siempre relaciones con la Revolución cubana: durante los debates públicos sobre la planificación socialista en Cuba iniciados por el Che, Ernest Mandel aportó una contribución importante. A partir de 1968 y el inicio de la « sovietización » y la burocratización de la Revolución cubana, las relaciones se han distendido. Por ejemplo a propósito de la Primavera de Praga, de la invasión de la URSS en Afganistán o también de la condena a muerte del general Ochoa. Pero, hoy como ayer, un debate debe tener lugar. Es en ese espíritu que he intercambiado con el PCC opiniones sobre cuestiones estratégicas planteadas por el movimiento altermundialista: temas económicos, la apropiación social, el medioambiente, la cuestión del poder, la democracia socialista, incluyendo el multipartidismo y la libertad de prensa. En el mundo post guerra fría, todas las divergencias no han desaparecido. Pero una nueva página se abre para aquellos y aquellas que quieren reflexionar juntos sobre la refundación de un socialismo para el siglo XXI. No existe modelo, ni en Cuba ni en ningún sitio. Cada país tiene su historia, sus tradiciones y su recorrido. Es interesante, con un espíritu crítico, encontrarse con interlocutores de todo el mundo para intercambiar con esa perspectiva, en base a discusiones y a confrontaciones prácticas, a partir de las movilizaciones sociales. En ese sentido, ¿quién puede ignorar en Cuba y más ampliamente todo lo que pasa en el espacio caribeño y latino americano: Venezuela, Ecuador, Chiapas…?

¿Que enseñanzas centrales sacas de este viaje?

O. Besancenot – En primer lugar, nos pertenece a nosotros dar a conocer las realizaciones de la Revolución cubana, las cuales demuestran que incluso con pocos medios, se puede empezar a cambiar el mundo, siempre que se quiera. En ese espíritu, mirando nuestra independencia, tenemos un deber de solidaridad con Cuba: contra el embargo económico, por la liberación de los cinco cubanos encarcelados en los EEUU. En segundo lugar, debemos explicar, en Cuba, en Francia, y en el resto del mundo que la revolución necesita para existir de un movimiento internacional e internacionalista. Ningún país podrá construir un socialismo democrático en el siglo XXI omitiendo esa gran lección de la historia: el socialismo en un solo país es imposible. Por fin, con los cubanos como con el resto de los pueblos del planeta, nos pertenece a nosotros mantener las puertas abiertas al diálogo para permitirnos, cada uno con nuestras propias realidades, construir el gran movimiento emancipador que la humanidad reclama.