Miguel Urbán
El
pasado martes 7 de octubre se realizaron diversas concentraciones y
movilizaciones en todo el estado español con motivo del día mundial del
trabajo digno, aunque la motivación principal de las mismas se centró
en mostrar la repulsa de los/las trabajadoras contra la directiva
europea de las 65 horas. De esta forma las movilizaciones entroncaban
con las convocadas por la CES (Confederación Europea de Sindicatos, de
la que forman parte CCOO y UGT) en toda Europa, que pretendía
aprovechar el simbolismo del día del trabajo digno para realizar una
movilización, a todas luces insuficientes, ante el ataque emprendido
desde la patronal y la UE, contra los derechos de los trabajadores. Una
agresión de esta envergadura no se puede parar haciendo presión
diplomática a eurodiputados y gobiernos y limitando la movilización de
los trabajadores europeos a una protesta testimonial el día 7 de octubre.
En
Madrid ni siquiera se convoco una manifestación, sino que se realizo
una concentración en la Plaza Mayor, organizada por CCOO y UGT, lo que
evidencia el talante desmovilizador de los principales sindicatos
madrileños ante este ataque sin precedentes que pretende que
retrocedamos más de un siglo de luchas y conquistas obreras. Además la
baja participación en la misma no puede achacarse al mal tiempo que
azoto a la capital madrileña, sino a la falta de interés de los
principales sindicatos por construir un amplio movimiento en contra de
la directiva europea de las 65 horas.
Desde
diferentes organizaciones sindicales, sociales y políticas madrileñas
se decidió apoyar la concentración con el ánimo de caminar
unitariamente hacia la consecución de una respuesta acorde al ataque
realizado, aunque será necesario emprender una necesaria reflexión
sobre nuestra capacidad de movilización, que esta vez no consiguió
superar la apatía manifiesta de los principales sindicatos. En estos
momentos de crisis y reestructuración capitalista no podemos permitir
que sus consecuencias la paguen los de siempre, los y las trabajadoras,
es inadmisible ver como cada día los gobiernos europeos no cesan de
malgastar nuestro dinero, el publico, en salvar el sistema financiero y
a los bancos que se han enriquecido a costa expropiar nuestros
beneficios. Mientras los trabajadores y trabajadoras tenemos que seguir
soportando nuestras hipotecas, la carestía de la vida, el paro y, ahora
también, nuevos recortes de nuestros derechos laborales. La crisis que
la paguen los ricos, los que la han construido día a día con su codicia
neoliberal.
Para espacio alternativo es imprescindible levantar una verdadera movilización y un programa de emergencia social que anteponga nuestras vidas a sus beneficios, que prepare una HUELGA GENERAL EUROPEA DE 24 HORAS, con grandes manifestaciones, para exigir el día que la directiva sea debatida en el Parlamento europeo, en nombre de la clase trabajadora del continente, la inmediata retirada de la modificación de la Directiva.



















