Calma tensa en Euskal Herria
Euskadi

Por Vicente Silva

Tras el verano Euskal Herria está viviendo unos momentos de calma tensa, calma tensa si tenemos en cuenta que éste ha sido el verano que sigue a un curso político en el que se ha ilegalizado una formación política en Euskal Herria, un curso en el que se ha vuelto a cerrar un periódico y donde además de los derechos a libertad de expresión, a la libertad ideológica y del derecho a la libertad política se han atacado de una manera descarada la libertad de manifestación y el euskera. Toda esta situación en Euskal Herria hay que completarla con lo que ha ocurrido en Galiza, con lo que sigue ocurriendo en Irak o con la podredumbre democrática de un estado español cuyos motores políticos son, hoy día, un PP autoritario y ultranacionalista español; y un PsoE al que el PP tiene agarrado por donde más duele, pero que, además, está sumido en un colapso democrático y ético en su seno.

Con el Plan Ibarretxe encima de la mesa todo puede ocurrir en los próximos meses. Está claro que la apuesta del PNV por el plan Ibarretxe tiene una importancia política profunda.Tal vez lo que menos importe sea el contenido concreto de este plan, porque lo que verdaderamente irrita al Estado "democrático" del PP es que la sociedad vasca mayoritariamente haya decidido de una forma rotunda que además de no compartir el marco constitucional actual quiere superarlo. Lo importante, es por tanto, que se ha abierto el debate, se podría decir que estamos en el inicio o en el prólogo de lo que puede ser la continuación de una transición política inacabada.

El debate que se abre de manera explícita en estos tiempos tiene una importancia clara desde el punto de vista de los derechos colectivos de los pueblos, pero tiene aún mayor importancia e interés político desde la perspectiva de la democracia con mayúsculas. En el parlamento vasco y en la sociedad vasca se va a hablar de los derechos del pueblo vasco, pero por encima de esto, se va a hablar de la autodeterminación, esto es, del poder de la voluntad popular. De eso mismo que consagra la carta de Naciones Unidas o que aparece en varias Constituciones de países "democráticos". Un debate que la izquierda como ideología tiene resuelto desde hace mucho tiempo, aunque por la actitud de algunos agentes políticos de la izquierda parece olvidado. La autodeterminación siempre ha sido asumida por la izquierda ideológica, incluso ha sido asumida por distintos partidos de la izquierda a lo largo de la historia (caso del PSOE que hoy la rechaza). La izquierda, y mucho más la izquierda vasca, no puede caer jamás en identificar autodeterminación con nacionalismo, y me atrevo a afirmar que la autodeterminación de los pueblos es un paso indispensable en la sociedad mundial actual para llegar a un verdadero internacionalismo. De la misma manera que los árboles crecen desde la raíz, el internacionalismo debe crecer desde la voluntad de los pueblos. Se ha demostrado históricamente que ninguna unión pueblos- naciones basada en la imposición (URSS, Yugoslavia...) ha conducido a una relación estable de los pueblos que integraban o integran esos estados. Las fronteras pueden ser ficticias, como en países de África o de oriente, pero los pueblos o las culturas siempre han sido más tozudas. El verdadero internacionalismo se construye desde la interrelación voluntaria de los pueblos, y desde la perspectiva de la izquierda, desde una interrrelación voluntaria basada en la solidaridad y en la igualdad de todos los seres humanos.

Así, el problema político de Euskal Herria jamás podrá resolverse desde las armas y la violencia como ha pretendido ETA en las últimas décadas, pero tampoco se va a resolver desde la imposición de una nación española que, en realidad no es más que un Estado formado por distintos pueblos y culturas que como tales, debieran tener como mínimo el derecho a decidir sobre sus relaciones con el resto de pueblos.

La mayoría de las personas que componemos esta sociedad estamos cansadas de condenar atentados, estamos hartas de muertes y estamos hartas de ver que hasta hoy no se ha abordado el problema desde su raíz. Con el debate que abre el plan Ibarretxe la Izquierda Vasca tiene La Oportunidad (con mayúscula) de los últimos tiempos. La Izquierda por encima de adjetivos (abertzale, soberanista, vasquista...) tiene que abordar la resolución del conflicto vasco desde la base democrática. A la izquierda vasca no le debe bastar con que se resuelvan las relaciones del pueblo vasco con el resto de pueblos que le rodean desde una perspectiva puramente orgánica o jurídica. La autodeterminación de los pueblos debe ir mucho más allá de la configuración de una autonomía más o menos profunda, más allá de una independencia o un estado federal. La sociedad debe tener derecho a decidir también sobre su funcionamiento interno, funcionamiento siempre en clave democrática y de participación ciudadana, y es aquí, en la defensa de los valores de participación y solidaridad donde entramos todos los componentes de la izquierda vasca (los abertzales, los vasquistas, los internacionalistas...)

La Izquierda Vasca debe zanjar sus diferencias y empezar a crecer y actuar de una manera conjunta, aún marchando separados debiéramos actuar juntos. Soy junto a muchos compañeros, de los que creen en la posibilidad e incluso en la necesidad de una izquierda vasca fuerte. No podemos dilapidar la amplia implantación del pensamiento de izquierda en Euskal Herria. Un pueblo donde la llamada Izquierda Abertzale cuenta con un respaldo de alrededor del 15 %, donde existe una izquierda vasca identificada con una Ezker Batua fuerte, ilusionante y en pleno crecimiento, y donde además existe una Aralar que acaba de nacer, un Zutik que refleja a una parte de esta sociedad y una serie de movimientos sociales (plataformas medioambientales, antiglobalizadoras, de mujeres...) que se pueden encajar de una manera clara en el amplio espectro que conforma la Izquierda Vasca. Aún sabiendo que es difícil e improbable el surgimiento de una izquierda vasca y soberanista a corto plazo, esto no lo es tanto a largo plazo, más cuando cada vez más son las voces de los distintos ámbitos de la Izquierda Vasca que reclaman un sentido más unitario en las actuaciones de los que somos de Izquierda y Demócratas.

Autodeterminación, solidaridad, igualdad, justicia social, defensa de los derechos humanos de todas las personas, participación ciudadana, pluralismo, democracia, libertad de expresión, libertad política... Todo esto debe ser la base de una una Izquierda Vasca fuerte y enraizada en Euskal Herria.