Por G. Buster
La intención del PSOE de llegar a un acuerdo sobre el Proyecto de Constitución Europea supone, desgraciadamente, la aceptación por parte de este partido de los presupuestos neoliberales sobre los que se asienta dicho Proyecto.
La primera decisión del nuevo gobierno del PSOE ha sido la convocatoria de las elecciones al Parlamento Europeo, asegurando que llegará un acuerdo sobre el proyecto de Constitución de la Convención y que ha llegado el momento de “reunificar” a la Unión Europea, tras la división introducida por la guerra de Irak.
El PSOE participó en los trabajos de la Convención e hizo suyas desde el primer momento sus conclusiones en la misma medida que el PP, manteniendo una ambigüedad calculada sobre la cuestión del número de votos para cada estado miembro del tratado de Niza, hasta que Aznar bloqueó con Polonia la adopción del proyecto de la Convención. Un bloqueo que el PSOE ha considerado producto del “egoísmo nacional” y de la subordinación a la política pro-norteamericana de Aznar.
La Europa del programa del PSOE
Pero cuando se busca en positivo en su programa electoral cual es la UE que el PSOE quiere resulta que es la Europa neoliberal de la estrategia de Lisboa, la Europa fortaleza de Tempere y una construcción federal de la Europa potencia, con un desarrollo de su peso diplomático y militar internacional. En este sentido, el PSOE se alinea completamente con el proyecto socio-liberal de la social-democracia europea y con una visión de la UE como elemento “moderador” de la hegemonía unilateral de EE UU: un neoliberalismo global regulado multilateralmente en el que se lograse un equilibrio de los distintos intereses y contradicciones imperialistas.
La victoria del movimiento contra la guerra y la retirada de las tropas de Irak no deben ocultar que las reivindicaciones del movimiento contra la presidencia española de la UE hace dos años iban por un camino muy distinto. Que otra Europa es posible, la de los trabajadores y los pueblos.
La “vuelta a la unidad de la UE” que propone el PSOE se plasmará muy rápidamente en ataques contra el gasto social, nuevas reformas del mercado laboral para flexibilizarlo y una reforma fiscal regresiva. No en vano, Zapatero ha prometido a los “mercados” que respetará su autonomía y no intervendrá en ellos.
La Estrategia de Lisboa hecha Ley
En los dos últimos años, la aplicación de las medidas de la Estrategia de Lisboa de la UE ha provocado una creciente resistencia social. La Confederación Sindical Europea ha convocado varias jornadas de acción, la última el 3 de abril, ha habido manifestaciones masivas e importantes huelgas en casi todos los países de la UE. Pero el proyecto de Constitución neoliberal que quiere aprobar el PSOE hace ley precisamente esa Estrategia de Lisboa y esas políticas económicas que afectan directamente a los trabajadores.
Tras las reformas de Chirac, de Schroder, de Berlusconi, de Blair, independientemente del carácter ideológico de su gobierno, se encuentra la misma orientación neoliberal. A ello hay que sumar, que el proyecto de Constitución de la Convención no solo no resuelve el carácter antidemocrático del actual funcionamiento interno de la UE -en la que el Parlamento Europeo juega muy escaso papel- sino que además cierra las perspectivas de resolver la situación de los “pueblos sin estado” y establece el marco para la creación de un ejercito y una industria militar europeas.
En estas elecciones europeas, la cuestión de que Europa queremos tiene que ir más allá de la cuestión del número de votos del Tratado de Niza. La verdadera cuestión es si se quiere una Europa neoliberal o una Europa de los trabajadores y los pueblos.


















