De Irak a Palestina: El terror de Bush en Medio Oriente
antiguerra | Estados Unidos

Por Socialist Worker, EE.UU. *

George W. Bush juró "transformar Medio Oriente". Ahora desató el terrorismo de estado para imponer la voluntad de Washington de un confín de la región a otro. Desde la matanza de centenares de civiles a manos de las fuerzas norteamericanas en el sitio de la ciudad iraquí de Falluja hasta el apoyo a los planes israelíes de anexarse formalmente territorio palestino, la política de Medio Oriente de Washington queda expuesta como nunca antes como un arrebato de poder imperial.

La semana pasada, Bush bendijo el plan del primer ministro israelí Ariel Sharon de abandonar las negociaciones y retirarse unilateralmente de Gaza, anexarse los asentamientos israelíes en Cisjordania y negarles permanentemente a los palestinos el derecho al retorno a sus hogares dentro de las fronteras israelíes.

De repente, el "proceso de paz" israelí-palestino que comenzó con los Acuerdos de Oslo de 1993 se volvieron letra muerta. Y menos de tres días después Israel lanzó un bombardeo para asesinar al líder del Hamas Abdel Aziz Rantisi --apenas semanas después de que un ataque idéntico matara a su predecesor, el Jeque Ahmed Yassin.

La colaboración táctica de Washington con Israel se puede ver en sus métodos en Falluja. Las fuerzas norteamericanas bloqueron la ciudad, ocuparon hogares y utilizaron tanques y misiles en áreas residenciales densamente pobladas. "Las imágenes de soldados norteamericanos combatiendo contra los luchadores iraquíes la semana pasada proliferaron por todo Medio Oriente y los alimentaron enfurecidas comparaciones entre la ocupación militar norteamericana de Irak y el control israelí sbre Cisjordania y la Franja de Gaza," escribió Margaret Coker del Atlanta Journal-Constitution.

EE.UU. anunció una tregua en Falluja --pero esto podría ser una pausa antes de un ataque aún mayor. Con Washington aprobando la guerra a tierra arrasada de Israel contra los palestinos, esto provocaría el peligro de una guerra más amplia --una que podría devastar la mayor parte de Medio Oriente.

Paul Bremer, cabeza de la Autoridad Provisional de la Coalición liderada por EE.UU. declaró la semana pasada que de los seguidores del clérigo militante Moktada al-Sadr "hay que encargarse, y nos encargaremos de ellos," agregando que las fuerzas de Sadr "quiere forzar su llegada al poder". ¡Y todo esto proviene del hombre instalado como gobernante de Irak sobre los hombros del poder armado de la única súperpotencia mundial!

Y aún así esta línea dura no ha hecho más que intensificar la crisis de EE.UU. en Irak. Las tácticas norteamericanas más agresivas han generalizado la resistencia, llevando a una unidad mayor entre los musulmanes sunnitas y chiítas contra la ocupación. Mientras las líneas de suministros están siendo atacadas por los combatientes de la guerrilla, el ejército norteamericano ordenó el cierre de las carreteras al tráfico civil.

Mientras la resistencia se vuelve más feroz, el promedio de bajas norteamericanas ha crecido, profundizando la extendida desmoralización entre los soldados de EE.UU. Esto se reflejó de forma muy evidente con el descontento creciente entre las familias de los militares que reaccionaron con bronca frente al anuncio de que se desplegarán miles de soldados más --y que se enviarán pronto 20.000 tropas adicionales a Irak.

Los medios de comunicación oficiales estaban llenos de informes sobre familiares de los soldados que apoyaban la guerra, pero que se estaban volviendo en contra mientras les llegaban las noticias de los nuevos despliegues --de la intensificación de la lucha. Todos esto viene en medio de crecientes revelaciones de que la administración Bush tenía a Irak entre miras desde el momento en que capturó la Casa Blanca --y luego de que la principal justificación para la guerra, las supuestas armas de destrucción masiva de Irak, quedó expuesta como una mentira.

Internacionalmente, EE.UU. se encontró con que su "coalición de los dispuestos" se descosía mientras el nuevo gobierno en España anunciaba que retiraría sus tropas de la ocupación inmediatamente. El Partido Socialista hablaba sobre la partido de España del terreno iraquí durante la campaña electoral, pero ha estado bajo una gran presión de Washington desde que llegó al gobierno. La retirada de España pondría aún más dificultades políticas para que cualquier gobierno europeo envíe tropas a Irak, ya sea bajo el paraguas de la OTAN o de las Naciones Unidas (ONU).

Para sumarle más problemas a Washington, tenemos el fracaso abyecto del Cosejo de Gobierno iraquí puesto a dedo por EE.UU. Muchos de sus miembros se sintieron obligados a criticar el sitio norteamericano de Falluja. Más seria aún fue la negativa de la mayoría de las fuerzas armadas y policiales iraquíes para unirse al ataque de los norteamericanos contra la resistencia.

Y entonces queda la pregunta de a quién le entregará la "soberanía" EE.UU. se volverá en la fecha tope del 30 de junio. "Lo averiguaremos pronto," escupió Bush al hablar en su vaga conferencia de prensa del 13 de abril.

Después de hacerla a un lado antes de la guerra, EE.UU. espera ahora que la ONU le brinde cobertura en Irak, aunque la Autoridad Provisional de la Coalición --rebautizada como "Embajada de EE.UU" a partir del 30 de junio-- continuará manejando los hilos. Pero con la magnitud de la resistencia, incluso este "Plan B" está empezando a parecer algo inofensivo.

Tenemos que organizarnos para exigir que pare ya la matanza --y construir un movimiento que pueda desafiar la dominación imperialista del gobierno norteamericano en Medio Oriente.

La última ocupación de Irak

El historiador británico Niall Ferguson tiene algunos consejos para los gobernantes norteamericanos en Irak. Si usted es una potencia imperialista, entonces actúe como tal --ahogando la resistencia en sangre.

Ferguson escribió en el New York Times que EE.UU. debería aprender las lecciones de la revuelta iraquí de 1920, que empezó cuando los iraquíes se dieron cuenta que los colonizadores británicos --que decían que habían "liberado" a Irak del Imperio turco otomano-- permanecerían como una potencia de ocupación. "En 1920, los británicos terminaron acabando con la rebelión mediante una combinación de bombardeo aéreo y expediciones punitivas a tierra arrasada," escribió.

"No fue nada bonito. Incluso Winston Churchill, entonces el ministro responsable de la fuerza aérea, se sintió chocado por las acciones de algunos pilotos de gatillo fácil y de las vengativas tropas terrestres". La verdad es que Churchill apoyó el uso de gas venenoso contra los kurdos, declarando, "no entiendo los remilgos sobre el uso del gas. Estoy absolutamente a favor de la utilización del gas venenoso contra las tribus salvajes."

Según el historiador Geoff Simons, las fuerzas británicas mataron o hirieron entre 8.000 y 9.000 iraquíes durante seis meses. Ahora, dice Ferguson, es tiempo de ser igual de "crueles."

Dijo que el cese del fuego en Falluja podría ser un "grave error," argumentando que "sólamente sofocando el desorden con firmemeza e inmediatamente América logrará su objetivo de un traspaso ordenado de soberanía."

* Traducción de Guillermo Crux, especial para Panorama Internacional / Remitido por Correspondencia de Prensa