La tragedia del 14 de Agosto en Puertollano
Castilla-La Mancha | sindical | social

Por Florentino López Montero

Eran las ocho y cuarto de la mañana cuando una seca explosión despertó a muchos ciudadanos de Puertollano, cuando todavía no habían puesto los pies en el suelo desde la cama. En un primer momento, desde la sorpresa del ruido que ha movido las persianas, desconocemos el origen de la explosión. Pasado estos primeros minutos de desconcierto, muchos miran hacia el este, allí está el Complejo Industrial, lugar donde nacen casi todos los ruidos que nos sobresaltan. Una inmensa columna de humo negro, con una amplia base de color naranja, confirma que la explosión se ha producido allí.

Ha explotado un tanque repleto de gasolina en un cubeto (lugar separado por taludes de arena) que contiene otros seis. Se desconocen las causas que producen la explosión, aunque algunos expertos aventuran la presencia de gas, procedente del tanque, que en contacto con un punto caliente, puede ser la primera causa que la produce. A lo largo del día, el fuego se va propagando al resto de los tanques que están en el cubeto.

Desde el primer momento, los medios propios de Repsol son insuficientes para enfrentarse con éxito al fuego, una aventura que se convierte en un objetivo compartido por bomberos que proceden de muchos puntos de España: Cartagena, La Coruña, Madrid..., que unen su esfuerzo a los medios propios de la empresa, el municipio y el Consorcio de Emergencia provincial. Más de 48 horas emplearán en sofocar el incendio y evitar su propagación por el resto de las instalaciones, evitando así una tragedia de mayores proporciones. A menos de 300 m. del cubeto, se encuentran algunas esferas que contienen gas butano y propano, sus estallidos hubieran supuesto la desaparición de todas las instalaciones del Complejo y unas consecuencias letales para la población.

La primera consecuencia directa de la tragedia, son siete trabajadores muertos, tres heridos graves y varios heridos leves, que se añaden a los once muertos que se han producido en el Complejo Industrial en los últimos once años. Demasiados muertos que tienen el mismo punto de origen como consecuencia de un accidente laboral o industrial, instalándose así, en la conciencia de todos la certeza de la escasa eficacia de las medidas de seguridad y prevención, que como consecuencia de otras tragedias se propusieron.

Esta tragedia ha tenido una componente nueva, si es que es posible la comparación de los actos trágicos, por primera vez los ciudadanos han sido conscientes, a pesar de los mensajes de tranquilidad que han balbuceado las autoridades, de los momentos de máximo riesgo que han pasado. El miedo, la intranquilidad y la preocupación han traspasado los estrictos límites del Complejo Industrial y se han instalado entre los ciudadanos de la comarca, a pesar de que las autoridades han procurado no crear alarma social renunciando a una política informativa clara, coordinada y suficiente.

En estos momentos están trabajando las Comisiones de Investigación para determinar las causas técnicas de la tragedia. Pero haciendo una distinción entre estas causas técnicas y otras causas que influyen en estos accidentes trágicos, no es exagerado aventurar que la política laboral de la empresa principal, Repsol, orientada a minimizar exageradamente los gastos para maximizar los beneficios, que se concreta en la subcontración excesiva y en un mantenimiento insuficiente y escaso de unas instalaciones que han cumplido ya cincuenta años, deben influir de manera negativa en las medidas de seguridad. La procedencia laboral de los muertos y heridos, de éstos y de los que desgraciadamente le han precedido, demuestran las negras consecuencias de esta espiral que se inicia con la precariedad laboral más absoluta, continúa con la subcontratación excesiva y finaliza con el ahorro exagerado en el mantenimiento y la inversión que las instalaciones necesitan. Los programas anuales de reparación de instalaciones están cada vez más orientados a los elementos esenciales de la producción, obviando otras necesidades que tienen las propias instalaciones. Las Comisiones de Investigación podrán determinar las causas técnicas de la tragedia, las otras son inherentes a un sistema productivo y económico, que subordina la seguridad, el empleo fijo y la inversión, a los beneficios privados de la empresa. La factoría de Repsol en Puertollano es una de las más rentables del grupo empresarial, es también donde más muertos se han producido en los últimos años. Una vez más la tragedia unida a los beneficios económicos exagerados.

Puertollano, y muchos pueblos de la comarca, tienen una dependencia económica y social innegable de la multinacional. Repsol es el principal generador de empleo directo e indirecto en la comarca. Ya pagamos un peaje por esta dependencia soportando algunos episodios de contaminación atmosférica que cada vez se repiten con más frecuencia, pero el precio actual de muerte, miedo y preocupación es excesivo.

Una de las consecuencias sociales más específicas que ha destapado la tragedia del 14 de Agosto, ha sido la distancia casi infinita que separa a los trabajadores de las empresas contratistas, de los trabajadores de la empresa principal (Repsol). Algo que no es novedoso, la división de la clase trabajadora, era una posibilidad real con el nacimiento de las clases, y es una certeza en la actual realidad laboral. Pero en esta ocasión, a la certeza real de la división se ha añadido la puesta en cuestión de los propios sindicatos de clase, que habían conseguido, hasta el día 14 de Agosto con éxito, que la división de la clase no pusiera en cuestión su eficacia de representación entre las dos partes. Ahora se ha quebrado la confianza en los sindicatos mayoritarios de una de las partes, la más cercana al sistema productivo, por un política laboral determinada.

Esta situación actual de desconfianza, que puede ser coyuntural, ofrece a los sindicatos una oportunidad única para la reflexión, cercana a una autocrítica rigurosa. La pérdida de influencia sobre unos trabajadores que hoy son esenciales en el proceso productivo, puede poner en cuestión la capacidad de negociación de los sindicatos ante la propia empresa principal, y reducir sensiblemente el único "capital" sindical: la influencia sobre los trabajadores y la capacidad de negociación que de ésta se deriva.

La tragedia del 14 de Agosto, ha llevado el luto a siete familias, el miedo y la preocupación a los ciudadanos de Puertollano y su comarca, ha distanciado aún más a "negros" y "blancos", trabajadores de las contratas y de Repsol y ha elevado la desconfianza de los "negros" en los sindicatos mayoritarios: CC.OO. y U.G.T. Consecuencias importantes que permite aventurar un antes y un después del 14 de Agosto para todos.