Por una refundación democràtica y social de la Unión Europea ¡No a la Constitución neoliberal!
Europa | política

Por G. Buster

La inauguración de la Conferencia Intergubernamental de la UE a comienzos de octubre abre la fase final de los debates sobre la Constitución Europea. Los jefes de gobierno europeos esperan llegar a un acuerdo definitivo a finales del mes de mayo y someter el borrador de Constitución a referéndum en la mayoría de los estados miembros coincidiendo con las elecciones al Parlamento Europeo en junio del 2004.

Los próximos meses serán, por lo tanto, decisivos para el futuro político y social de la Unión Europea. A pesar de no ser en realidad una auténtica constitución, sino un tratado intergubernamental, el texto que aprobarán los jefes de gobierno determinará el futuro reparto de poder en las instituciones europeas y el modelo social económico de la Unión Europea.

El actual borrador elaborado por la Convención europea, que servirá de base para el debate de los próximos meses, convierte en ley el proyecto de reestructuración económica y social neoliberal impulsado por las clases dominantes europeas y la Comisión en los últimos años. Es el mismo "Espíritu de Lisboa", que busca una legitimidad de la que ha carecido hasta ahora por la resistencia del movimiento antiglobalización y del movimiento sindical.

Los 18 meses de debate de la Convención han puesto de relieve el método completamente antidemocrático con el que se ha elaborado el texto. La propia mención a los pueblos o a los ciudadanos europeos han desaparecido. Toda soberanía es secuestrada por los actuales jefes de gobierno de los estados miembros. La igualdad proclamada entre ellos, además, da paso a un complejo sistema de "cooperaciones reforzadas" que divide a la Unión Europea en un centro, donde tomarán las decisiones estratégicas un directorio de los grandes países europeos, y una periferia marginalizada políticamente.

El propio espíritu federal de los padres fundadores de la Unión Europea ha quedado reducido al funcionamiento del mercado único y un Banco Central Europeo autónomo de cualquier poder. La Carta de los Derechos Fundamentales, que se incorpora al texto, queda limitada a una mera declaración de principios sin efectos a nivel de los estados miembros gracias al Título VII impuesto por el gobierno de Blair.

El balance de los trabajos de la Convención no puede ser más negativo, especialmente desde el punto de vista de los derechos sociales. Todas las referencias al modelo social europeo, conseguidas con grandes esfuerzos por los sindicatos, han quedado condicionadas a mantener una "alta competitividad" por imposición de la patronal europea, la UNICE.

Construir una alternativa. Otra Europa es posible

¿Es inevitable esta Constitución Europea? Todo dependerá de que en los próximos meses los movimientos sociales, los sindicatos y las organizaciones de la izquierda alternativa europea sean capaces de trasladar el debate sobre el futuro de Europa, hasta ahora secuestrado por las clases dominantes y la burocracia de la UE, a los ciudadanos y los pueblos de Europa.

La búsqueda de una nueva legitimidad para construir la Europa potencia neoliberal choca con un movimiento de resistencia que se ha puesto de manifiesto en las continuas convocatorias y manifestaciones del movimiento antiglobalización en los últimos tres años y la resistencia social de los sindicatos contra la precariedad en el trabajo y el desmantelamiento de los servicios públicos para su privatización. Desde la huelga general de los sectores públicos en Francia en 1995 hasta hoy, el movimiento de huelgas defensivas de la clase obrera europea ha ido creciendo, con convocatoria de huelgas generales en Francia, Italia, España, Portugal, Austria y parciales en Alemania, Gran Bretaña y el resto de los estados miembros.

El último eurobarómetro, que recoge el estado de la opinión pública europea, muestra los efectos de esta resistencia. A comienzos de los años 90, cuando se inició la ofensiva neoliberal que hoy quiere convertir en ley la Constitución europea, el 72% de los europeos consideraba la pertenencia a la UE "algo bueno". Hoy esa cifra se ha reducido al 50%. El mismo eurobarómetro señala que 90% de los europeos consideran que la principal prioridad de la UE debe ser "la lucha contra la pobreza y la exclusión social".

Recuperar la palabra, llevar el debate a los movimientos

Tenemos que abrir un debate en los movimientos sociales, en los sindicatos y en nuestras organizaciones políticas sobre como plantear en positivo una alternativa a la Constitución neoliberal. Resistir a los programas del "Espíritu de Lisboa" es el primer paso. Pero no basta. El movimiento y los partidos de izquierda alternativa, si no quieren perder su naturaleza crítica y quedar subordinados a la hegemonía neoliberal, tienen que presentar su propio proyecto de una Unión Europea distinta, refundada en defensa de un modelo social progresista y democrático, que respete plenamente los derechos fundamentales y sociales por los que nos hemos movilizado estos años.

El primer paso en este sentido debe ser el Foro Social Europeo de Saint Denis el próximo mes de noviembre. De él debe salir un "Espíritu de Saint Denis" que recoja ese modelo de Unión Europea progresista y al servicio de los trabajadores y los pueblos distinto de la Europa potencia neoliberal de las clases dominantes europeas.

En el estado español otro foro de debate esencial será Izquierda Unida y su Asamblea de Diciembre. Varios miembros del Consejo Político Federal de IU, entre ellos los militantes de Espacio Alternativo, han presentado ya un documento de debate con el análisis, la crítica y los elementos esenciales de una alternativa a la Constitución neoliberal. Sería inconcebible que IU no hiciera suyas en su Asamblea las conclusiones sobre la Constitución europea que adopte el Foro Social Europeo.

Pero al final el elemento decisivo será la actitud de los sindicatos europeos, que han sido una pieza clave de la construcción de la UE en nombre de la defensa del modelo social europeo. ¿Aceptarán la imposición del neoliberalismo por ley, del fin de su papel en la defensa de los derechos de los trabajadores y del sector público europeo? La FGT de Bélgica ha sido la primera gran central sindical que ha denunciado el salto atrás en derechos sociales que implica el actual proyecto de Constitución de las clases dominantes europeas y ha llamado a construir una alternativa. Cándido Mendez, actual secretario general de la UGT y la Confederación Europea de Sindicatos, a la que también pertenece CCOO, tiene una responsabilidad especial en este terreno a la hora de recoger las críticas de sindicatos tan poderosos como la IG Metall de Alemania. El ejemplo de las consecuencias de la división de los trabajadores por la precariedad y las subcontratas que ha estallado el Puertollano puede extenderse con la nueva Constitución neoliberal a toda Europa.

Estamos a tiempo de evitarlo y poner las bases de una auténtica Europa democrática y social.