
Después de la derrota del PP el pasado 14-M se ha abierto un nuevo ciclo político en el que algunas expectativas creadas en la mayoría social se han podido ver satisfechas por el gobierno de Zapatero, obligado a demostrar que no podía defraudarla en sus demandas más urgentes, como la retirada de las tropas de Iraq y la paralización del trasvase del Ebro. Ahora, sin embargo, finalizado el “período de gracia”, entramos ya en la etapa de las definiciones a medio plazo sobre las tareas y los retos que ha de afrontar un gobierno que no oculta su aceptación del paradigma neoliberal dominante dentro de la Unión Europea y que anuncia ya su enorme modestia en la reforma constitucional que piensa acometer para no cuestionar la “unidad de España” y la continuidad de la monarquía.
(Extracto del Editorial)
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