“Hay una decisión política para enterrar La Naval
sindical

... y es necesario ampliar y radicalizar la movilización”

Publicado en la Revista "Arian" de ESK.

El Gobierno del PSOE tiene una patata caliente entre manos: la reconversión del sector naval. Una reconversión aprobada en Consejo de Ministros del 30 de julio y amparada en la decisión de la UE de reclamar 308 millones de euros de ayudas públicas concedidas al sector y que contrasta con la actitud de países como Francia y Alemania que ante una situación similar, han recurrido la decisión de la UE. Una reconversión que, de entrada, tiene el rechazo unánime de los sindicatos y las plantillas y que desde el 21 de julio se enfrenta también a la moción aprobada en el Congreso de los Diputados que exije “la retirada del acuerdo del Consejo de Ministros”, “recurrir la decisión de la UE” y “elaborar un plan industrial para la viabilidad” que mantenga todos los centros dentro de la SEPI, las plantillas actuales, su carácter civil y militar... Si bien al ministro Solbes le faltó tiempo para descalificar el acuerdo parlamentario y reiterar que el Plan de la SEPI (segregar el sector civil del militar para privatizarlo) es el único viable.

Pero, en relación a La Naval, también hay que tener presente al Gobierno Vasco. Un gobierno que aún cuando muestra un rechazo radical verbal al decreto del Gobierno Central adolece de la más mínima voluntad de integrar la empresa en el sector público vasco con un plan industrial que garantice el futuro de la misma y la estabilidad de la plantilla..

La reunión posterior del día 23 entre SEPI y sindicatos por la que se acordó “aparcar” el plan y realizar gestiones conjuntas ante la UE (sin que se entienda bien por qué los sindicatos tienen que entrar a corresponsabilizarse en esa negociación) no abre más que un paréntesis en el conflicto y todo el mundo es consciente que el futuro del sector depende en exclusiva de la relación de fuerzas que se genere con la movilización y la lucha. Éstas, aún cuando se desarrollan en el marco de un calendario común, se vienen desarrollando de forma desigual en los distintos centros. Para conocer un poco más de cerca su realidad en lo que respecta a La Naval, nos hemos reunido con Jose, Pedro, Quiyo, Juanjo y Vallejo de la CAT, para quienes, más allá de la visión compartida de que la segregación planteada por el Gobierno lleva directamente al cierre de La Naval y de que esta es una decisión política más que económica, consideran que “algo estamos haciendo mal aquí, en el terreno de la movilización, cuando en otros sitios (se refieren a San Fernando) se ha movilizado un pueblo entero”.

Entienden que la dinámica de movilizaciones adolece de algunas debilidades en la factoría de La Naval en tanto que mientras que en otras localidades sindicatos como CCOO y UGT desarrollan unas movilizaciones más radicales y extienden socialmente el conflicto, aquí el radicalismo verbal que expresan ante la reconversión “se apaga a medida que se plantean las movilizaciones a impulsar. Tanto en lo que respecta a la radicalidad de las mismas como a la extensión social del conflicto”.

Son conscientes de que ésta es una lucha que va para largo y que no se pueden “quemar todos los cartuchos al principio”; que, en algunos aspecto, la actitud de los sindicatos mayoritarios “es más abierta que en otras ocasiones (aceptan las propuestas que se les hace en el Comité, etc.)” pero echan de menos aspectos fundamentales en el desarrollo del conflicto: “un impulso fuerte de la participación de toda la plantilla en las movilizaciones, incorporándola mediante la realizaciones de culebras (invitar a la plantilla, sección por sección, a que se incorpore a la asamblea) que impulsen la partícipe activa de todo el mundo en las movilizaciones), y la extensión del conflicto a la población de la comarca”.

Valoran como positivo el posicionamiento favorable al mantenimiento del astillero por parte de los cuatro ayuntamientos de la zona más directamente afectados (Santurtzi, Portugalete, Sestao y Barakaldo), pero piensan que el mismo se tiene que contemplar con un compromiso “más activo por parte del Comité de impulsar campañas de sensibilización dirigidas a la población de estos municipios que a la vez ejerza una presión política mayor a las corporaciones municipales y les haga comprometerse más seriamente con los objetivos de la lucha”. Lo tienen claro: “algo estamos haciendo mal, porque en Andalucía ha habido movilizaciones masivas que aquí no se han dado y esto nos obliga también a movilizaciones más radicales, que aunque han resultado efectivas y socialmente han sido bien interpretadas, al no estar impulsadas masivamente, resultan más fáciles de reprimir”. Se preguntan “dónde queda la palabrería del Gobierno Vasco cuando dice tener voluntad de defender La Naval y al mismo reprime con una dureza inusitada la movilización de la plantilla”.

Como reflexión de fondo ven la necesidad de definir un plan de movilizaciones a largo plazo “con el doble objetivo de radicalizar la lucha y hacer partícipes de ella al conjunto de la población”, porque es la única forma de poder echar atrás la decisión política adoptada por el Gobierno del PSOE. Consideran que aún no ha empezado la verdadera “batalla de La Naval”, pero, al mismo tiempo, son conscientes de que si no se actúa con una perspectiva a largo plazo y se van creando desde ahora las condiciones para una amplia movilización social, más adelante será difícil, por no decir imposible, recuperar el terreno perdido.