[Documentos de debate para el IV Encuentro Confederal de Espacio Alternativo. Madrid, 4 y 5 de diciembre de 2004]
DOCUMENTO POLÍTICO
SITUACION
INTERNACIONAL Y EUROPEA
Nueva
fase de la globalización neoliberal
El
contexto internacional en el que vamos a celebrar este IV Encuentro
Confederal está caracterizado por la entrada en una nueva fase
de la “globalización” neoliberal en la que emergen
abiertamente las consecuencias destructivas y depredadoras de un
capitalismo que está acentuando las desigualdades de todo
tipo, recurre a una “guerra global permanente contra el
terrorismo” que amenaza las libertades y la democracia y agrava
la crisis ecológica hasta el punto de poner en cuestión
la supervivencia del planeta.
En ese
clima general el dato fundamental esperanzador es el desarrollo de
movimientos de resistencia en muy diversas partes del planeta y, en
ese marco, la configuración de un “movimiento de
movimientos” contra el neoliberalismo y la guerra. Sin embargo,
la fuerza de estos movimientos está todavía muy por
debajo de la necesaria para conseguir no sólo frenar las
agresiones procedentes del bloque imperial bajo hegemonía USA
sino, sobre todo, para forzar un cambio de rumbo hacia otro modelo de
sociedad y de civilización. Tampoco la izquierda
anticapitalista ha conseguido dar pasos adelante significativos en su
construcción y desarrollo a escala internacional y en su
capacidad para aparecer como fuerza alternativa frente a la izquierda
social-liberal o a otras que tienden a convertirse en subalternas o
complementarias de aquélla.
Pero la
resistencia popular a la ocupación USA de Iraq está
generando una profunda crisis de legitimidad de la estrategia
unilateral de “guerra preventiva” de Bush, la cual ya fue
cuestionada abiertamente por el movimiento antiguerra que tuvo en el
15-F de 2003 su mayor expresión pública y global. Pero
todavía no se ha podido hacer retroceder la maquinaria bélica
estadounidense, dados los intereses geopolíticos y
geoestratégicos en juego en la región del Golfo, y
tampoco se ha podido impedir la masacre permanente que está
sufriendo el pueblo palestino en manos de un Sharon que sigue
contando con la complicidad de EEUU y es indiferente ante las tímidas
protestas de la UE. Estamos comprobando además cómo se
está produciendo un proceso de recomposición de las
relaciones entre los distintos polos de la “tríada”
sobre la base de la búsqueda de un nuevo multilateralismo que
no cuestione la doctrina de la “guerra preventiva” e
incluso legitime su ejercicio en el marco del Consejo de Seguridad de
la ONU.
Nos
encontramos, por tanto, en un período histórico de
transición en el que “los y las de arriba”,
aglutinados en torno a un bloque imperial dominante no exento de
contradicciones internas, ya no pueden gobernar como antes y
necesitan cada vez más del recurso a la fuerza en muy
distintos lugares del planeta, mientras que “los y las de
abajo” todavía no tienen la fuerza suficiente para
construir un bloque socio-político alternativo capaz de volver
a hacer creíble la necesidad de romper con el capitalismo.
Es la
conciencia de ese final de la “globalización feliz”
y de las dificultades para establecer un modo de dominación
política funcional a las necesidades de un capital cada vez
más móvil y especulativo, en el marco de la crisis de
la hegemonía USA y de la incapacidad de los otros polos de la
“tríada” para relevarle a medio plazo, la que está
obligando a un cambio de retórica en el discurso oficial de
las grandes instituciones financieras internacionales y de las
grandes potencias. Pero ni el “Consenso de Washington” ha
desaparecido como guía fundamental del neoliberalismo ni la
“guerra preventiva” ha sido abandonada sino que, más
bien, tiende a extenderse utilizando el “terrorismo
internacional” como coartada, según hemos podido
comprobar también en Chechenia.
<>En
cualquier caso, la legitimación pública y simbólica
alcanzada por el “movimiento de movimientos” ante amplios
sectores sociales y la extensión de sus redes y
organizaciones, aunque de forma muy desigual, a diversas regiones del
planeta constituyen factores nuevos que permiten pensar en que va a
ser posible en los próximos años pasar de la
resistencia a la conquista de victorias parciales y a prefigurar
alternativas que demuestren que otro mundo es posible. Es obligación
de la izquierda radical esforzarse por implicar a los sectores más
activos de esos movimientos en la reconstrucción de
formaciones políticas que contribuyan a buscar y encontrar
salidas políticas alternativas a la mera gestión de un
neoliberalismo “de rostro humano” o a la nostalgia por
políticas keynesianas en el ámbito estrecho de los
Estados “nacionales” actuales. Sólo así
podremos impedir que el profundo malestar que se está
generando a escala global sea aprovechado por los distintos tipos de
populismos e integrismos que se extienden en el Norte y en el Sur.
Un
salto adelante en la construcción de la Europa del Capital
Dentro
de esa transición hacia un nuevo orden que facilite el avance
del capitalismo hacia una nueva fase de acumulación flexible
basada en la sobreexplotación, la depredación ecológica
y la desposesión de bienes públicos fundamentales, la
Unión Europea aspira a dar nuevos pasos adelante en la
construcción de un gran mercado basado en una moneda fuerte y
con una “superestructura” política capaz de
gestionar los intereses parcialmente contradictorios en el marco de
los distintos Estados miembros; todo ello dirigido a tratar de
reequilibrar su alianza con EEUU en el plano económico,
geopolítico y militar a escala global.
A ese
propósito pretenden contribuir el proyecto de Constitución
“para Europa” y Documentos como La Estrategia de Lisboa
(cuyo objetivo es convertir a la UE en “la economía más
competitiva del mundo en 2010” y que está suponiendo una
verdadera ofensiva contra lo que queda del presunto “modelo
social europeo”) o el Informe Solana, titulado “Una
Europa segura en un mundo mejor” (en el que, sin ocultar la
preocupación prioritaria por el control de recursos
estratégicos básicos, se asume la doctrina de la
“guerra preventiva” en el marco de un multilateralismo
complementario de una OTAN bajo hegemonía USA).
<>En esas
condiciones los retos que tienen el movimiento que se acaba de reunir
en el Foro Social Europeo de Londres y la izquierda anticapitalista
europea son enormes. La movilización contra los ataques que
está suponiendo la aplicación de la Estrategia de
Lisboa, como estamos viendo especialmente en Alemania, y frente al
proyecto de Constitución Europea ha de servir para frenar esos
planes, uniéndolos a la lucha contra la “guerra global
permanente” y a la solidaridad con pueblos como el palestino y
el checheno. En ese proceso el reforzamiento de la Conferencia de la
Izquierda Anticapitalista Europea y la presión por que en el
seno del nuevo Partido de la Izquierda Europea se refuercen las
corrientes contrarias a la tendencia a la subalternidad respecto al
social-liberalismo o se hacen cada vez más necesarias.
Hacia
una “europeízación” de las luchas y de
los movimiento sociales
El
rechazo del proyecto de una Europa neoliberal, antidemocrática,
militarizada y convertida en fortaleza frente a los pueblos del Sur
no puede hacerse, sin embargo, desde la reivindicación de un
repliegue a los Estados actuales en nombre de unos falsos “intereses
nacionales” o, lo que es peor, desde populismos xenófobos
que fomenten la división entre las gentes explotadas y
oprimidas. Ha de hacerse desde la firme voluntad de asumir el ámbito
europeo como el terreno en el que ya se han de plantear las luchas si
queremos frenar efectivamente muchas de las decisiones políticas
y patronales que se están tomando y que están afectando
a los ámbitos estatales, regionales y locales. No faltan
ejemplos de ello: desde los criterios de convergencia monetaristas
acordados en Maastricht y el Pacto de Estabilidad hasta los
transgénicos, las deslocalizaciones, la crisis de Izar o las
trabas al reconocimiento del derecho de autodeterminación de
los pueblos sin Estado. Será uniendo fuerzas en ese ámbito
continental como podremos arrancar conquistas parciales
significativas que refuercen y no debiliten la solidaridad entre
trabajadores y pueblos y permitan así avanzar hacia esa otra
Europa cada vez más necesaria y que hemos de hacer posible.
Desde Espacio Alternativo contribuiremos al desarrollo de un
movimiento altereuropeísta que esté a la altura de esos
retos y sea capaz, por tanto, de forjar una convergencia con un nuevo
movimiento obrero y una izquierda anticapitalista dispuestos a ir
modificando la relación desfavorable de fuerzas actual y poner
así un freno decisivo al rumbo actual de la UE.
SITUACION
POLITICA EN EL ESTADO ESPAÑOL
Un
nuevo ciclo político
La
derrota del PP el 14-M ha abierto una nueva etapa en la que el alivio
colectivo por el fin de la “era Aznar” y la satisfacción
ante medidas como la retirada de las tropas españolas de Iraq,
la paralización del trasvase del Ebro o el reconocimiento de
determinados derechos civiles han permitido al nuevo gobierno de
Zapatero contar con un amplio margen de maniobra para mantener el
apoyo de una amplia mayoría social durante esta primera fase.
La crisis de orientación política abierta en el PP y la
tendencia a la subalternidad que se está manifestando en las
direcciones de IU-ICV y de ERC favorecen además la capacidad
para evitar que los conflictos que puedan surgir en uno u otro
sector social se trasladen al plano político. La decisión
de convocar un referéndum sobre el proyecto de Constitución
Europea para el 20 de febrero refleja en ese marco un intento de
convertirlo en un plebiscito ante una ciudadanía desinformada,
con el fin de aparecer como el más entusiasta partidario de
debilitar el rechazo que en países como Francia se va a
manifestar desde sectores de izquierda frente a ese proyecto.
Sin
embargo, los condicionantes de la política que ha de
desarrollar en los próximos años el nuevo gobierno se
están viendo ya tanto en política internacional
–Afganistán, Haití- como, sobre todo, en la
política económica y social –dadas las
constricciones del monetarismo neoliberal dominante en la UE- o en la
cuestión del reconocimiento de la plurinacionalidad, no sólo
en relación con Euskadi sino también con Catalunya.
Ello explica ya el desarrollo de luchas como la de los trabajadores
de Izar y las movilizaciones anunciadas contra la privatización
de RENFE o las tensiones que se están generando en torno a la
reforma de los Estatutos de autonomía y a la futura reforma
constitucional.
Tampoco
cabe pensar que el resultado del referéndum sobre la
Constitución Europea vaya a ser satisfactorio para el
gobierno: el riesgo de que aumente la abstención ya
manifestada en las elecciones al Parlamento Europeo, junto con el
rechazo que puede encontrar en lugares como Catalunya y Euskadi y en
los sectores más activos y politizados de los movimientos
sociales, podría aumentar significativamente el déficit
de legitimidad de la “construcción europea” y
plantear en nuevos términos el debate sobre la
plurinacionalidad y el derecho de autodeterminación.
No
obstante, sería ingenuo pensar que vaya a haber un rápido
desgaste social y político del nuevo gobierno. La tarea de
construir una oposición social y política a ZP deberá
hacerse de forma probablemente lenta y desigual, ya que en la
percepción social sigue pesando mucho el recordatorio de la
etapa aznarista y tampoco las ilusiones en un cambio significativo en
cuestiones fundamentales son comparables a las que presidieron el
período abierto en el año 82; por no hablar sobre todo
del debilitamiento que sufren las redes críticas y
alternativas que fueron pioneras del intenso ciclo de movilizaciones
que vivimos en los dos años y medio anteriores al 14-M.
Izquierda
Unida en el nuevo ciclo político
En
otros documentos Espacio Alternativo y miembros de este colectivo
presentes en IU han elaborado y presentado aportaciones sobre cómo
afrontar este nuevo ciclo político y, en concreto, cuál
debería ser el papel de IU en el mismo. Nos remitimos en ese
sentido al presentado después de las elecciones europeas
(“Reflexiones sobre las elecciones europeas y la necesaria
reconstrucción de una izquierda anticapitalista y
alternativa”, de Espacio Alternativo, 23 de junio de 2004) y al
Documento alternativo firmado por miembros del CPF de IU, titulado
“Tesis para una IU anticapitalista, alternativa, federalista,
democrática y pluralista”, 25 de septiembre de 2004).
En
estas contribuciones hemos insistido en que el reconocimiento de que
hemos entrado en un nuevo ciclo no puede llevar a ignorar las
diferencias existentes entre el PP y el PSOE, pero tampoco a ocultar
los puntos en que ambas formaciones coinciden y que tienen que ver
con cuestiones centrales como las relacionadas con la UE, la
Constitución Europea o las políticas “antiterroristas”.
Tampoco consideramos que el 14-M haya significado el triunfo de un
“contraprograma del cambio” o que el hecho de que haya
sido una mayoría social de izquierdas la que ha derrotado a
Aznar permita hablar de la existencia de una “mayoría
política de izquierdas” en el Parlamento y, de esta
forma, priorizar la voluntad de contribuir a la “gobernabilidad”
en detrimento de la autonomía política y del perfil
alternativo que ha de tener una izquierda anticapitalista.
Por eso
consideramos que la coincidencia o el apoyo en cuestiones secundarias
a determinadas medidas del gobierno ZP no puede ocultar las
diferencias estratégicas fundamentales con el mismo en líneas
de fractura esenciales como son las que tienen que ver con la
cuestión social, la plurinacionalidad y, en general, la visión
contrapuesta respecto a la UE y la Constitución Europea. De
ello se deriva que debemos privilegiar la construcción de esa
oposición social y política junto con los movimientos
sociales más activos y, sobre todo, interviniendo en los
conflictos sociales que vayan surgiendo con el fin de darles una
dimensión antagonista e ir modificando la relación de
fuerzas actual, único marco en el que una izquierda
anticapitalista puede crecer y consolidarse.
2.3.
Los movimientos ante el gobierno del PSOE
Los
últimos cuatro años de mayoría absoluta del PP
han estado marcados por el renacimiento de las movilizaciones y los
conflictos sociales, poniendo fin al periodo de desmovilización
social generalizada de la segunda mitad de los noventa (con algunas
excepciones puntuales, como la irrupción del movimiento okupa
a finales de 1996). Las movilizaciones de los últimos años
han ido ligadas al movimiento “antiglobalización”
y a la lucha contra las medidas del gobierno del PP. A menudo, estos
dos planos, contra la globalización neoliberal y contra el PP,
han estado relacionados.
Las
principales movilizaciones, desde la Consulta por la Abolición
de la Deuda y el Campamento de la Esperanza de Sintel hasta la guerra
de Irak, han sido las siguientes: Consulta Social por la Abolición
de la Deuda Externa, el 12 de marzo del 2000; el Campamento de la
Esperanza de los Trabajadores de Sintel, a comienzos del 2001; los
encierros de inmigrantes contra la Ley de Extranjería en enero
del 2001, y las diferentes movilizaciones posteriores, como el
encierro en la Universidad Pablo Olavide u otros; las movilizaciones
contra el PHN desde el 2001, que se mantendrían constantes
durante los siguientes tres años, con manifestaciones
multitudinarias en Zaragoza, Madrid y Barcelona; la campaña
contra el Banco Mundial Barcelona 2001 en junio de este año,
que supuso la primera movilización “antiglobalización”
fuerte en el estado español; las movilizaciones contra la LOU,
cuyo momento central fue la huelga del 14 de noviembre; el Semestre
Europeo, con el 16 de marzo en Barcelona y el 22J en Sevilla como
puntos más fuertes; la Huelga General del 20J, fruto de la
creciente evidencia del agotamiento de la estrategia de negociación
de los sindicatos con el gobierno, y del creciente malestar desde
abajo frente a las políticas del PP y de la presión del
movimiento “antiglobalización”; la guerra de Irak,
momento cumbre de todo el proceso de removilización social de
los últimos tres años; y las movilizaciones del 13-M
contra la manipulación informativa del PP despuñes del
11-M.
Durante
estos tres años se ha experimentado una progresiva
removilización social, traducida en un aumento incesante de la
capacidad de convocatoria por parte de los movimientos sociales en
las grandes ocasiones. Hasta la fecha, sin embargo, la mayor parte de
luchas habían terminado en derrotas (LOU....) si bien la
derrota del PP el 14M puede ser considerada como una victoria del
propio movimiento, y abre la puerta a que algunas de sus medidas más
rechazadas sean revocadas o paralizadas.
A
pesar de la creciente capacidad de convocatoria y de crecimiento de
las movilizaciones, la dinámica de los movimientos y las
luchas en el conjunto del estado durante estos últimos tres
años ha presentado algunas debilidades importantes (muchas de
ellas no exclusivas del contexto específico del estado español
sino propias de la fase histórica internacional actual). Entre
ellas podemos señalar:
una
debilidad manifiesta de los sectores militantes organizados de forma
estable, cuyo incremento los últimos años, a pesar de
ser real, es relativamente moderado
permanencia
de los efectos sociales desestructuradores de las políticas
neoliberales (destrucción del espacio público, del
tejido social y asociativo, despolitización de la juventud
obrera...)
una
cierta fragmentación y dispersión de las luchas, a
pesar de la existencia en los principales núcleos urbanos de
marcos de trabajo amplios
un
grado de acuerdo político bajo entre los diversos sectores
del movimiento, no sólo entre los sectores más
reformistas y las corrientes anticapitalistas, sino también
en el seno de éstas últimas.
creciente
fragmentación y dispersión del conjunto de las
izquierdas sindicales en distintas opciones sindicales y a menudo en
competencia creciente, no sólo en el ámbito sindical,
sino en el terreno del movimiento.
- una
politización todavía limitada por parte de los
sectores sociales radicalizados frente a la globalización
neoliberal o el PP, en especial entre la juventud, aunque es verdad
que los acontecimientos de los últimos meses (ofensiva PP,
tripartito, “caso Carod-rovira”, el 11-M, la
manipulación informativa, las manifestaciones antes las sedes
del PP, las elecciones...) han elevado el debate político y
la politización de sectores de la sociedad y en cierta forma
obliga al movimiento a pensar más políticamente.
La
victoria del PSOE y el cambio de gobierno supone la apertura de una
nueva etapa y un nuevo cambio de contexto para las luchas y
movilizaciones sociales con elementos positivos, en la medida en que
algunas de las luchas recientes pudieran ver conseguidos sus
objetivos, pero también con elementos que pueden convertirse
en negativos, si la posible desmovilización social de algunos
sectores o su dificultad para ubicarse en el nuevo contexto supone
una falta de presión social sobre el gobierno, en especial
desde los sindicatos. Hay que contar también con la hostilidad
de los medios de comunicación afines al PSOE a las luchas que
vayan surgiendo.
La
evolución de la situación es difícil de preveer,
dependerá de la capacidad del PSOE para cumplir con las
expectativas generadas por el cambio de gobierno, de sus decisiones
en algunas cuestiones como el PHN, la LOU o la tropas en Irak, de su
capacidad para cooptar a una parte de los movimientos sociales, y de
aislar a los sectores más combativos...
En
todo caso, en este nuevo contexto es importante:
no
desmovilizarse, y mantener una política de presión al
nuevo gobierno una vez empiece a arrancar, en aquellos grandes temas
sensibles y avanzar consignas y demandas que marquen un perfil claro
para los movimientos y empujen más allá de los que
pueda pretender hacer el PSOE (fuera tropas “con o sin ONU”,
paralizar el PHN, retirada de la LOU...)
mantener
marcos unitarios de movilización, en temas como la guerra de
Irak, por ejemplo, y otros, pero manteniendo consignas y
reivindicaciones claras y no difuminadas y reforzando la
coordinación y cohesión de las corrientes
anticapitalistas en el conjunto del movimiento y de las campañas
amplias existentes
reforzar
la autonomía de los movimientos sociales frente al gobierno
del PSOE, o a gobiernos como el tripartito en Catalunya
Habrá
que estar atentos también a la eventual emergencia de
movimientos de naturaleza reaccionaria que el PP y sus aliados
económicos y mediáticos puedan impulsar como
instrumento de presión y de desgaste sobre el actual
gobierno.
2.4.
Perpsectivas para la izquierda anticapitalista y alternativa
La
penetración social de las ideas de una izquierda
anticapitalista y alternativa ha aumentado en el Estado español
gracias al auge de la movilización social y a los procesos de
radicalización que se están dando en diferentes
sectores, sobre todo si los comparamos con períodos
anteriores. Sin embargo, el reflejo en el plano directamente político
de la influencia de esas ideas y de esos procesos no acaba de
producirse. Por un lado, IU ha sido hasta ahora incapaz de
convertirse en polo de referencia creíble para la construcción
de una izquierda autónoma, y no subalterna, a la izquierda del
PSOE. Por otro, ni las izquierdas nacionalistas ni los colectivos que
existen a la izquierda de IU son referente sustitutivo de aquélla,
en unos casos por confusión estratégica y en otros por
debilidad organizativa.
No
obstante, el nuevo ciclo político, con el PSOE en el gobierno
y las contradicciones que va a generar su gestión, puede
reforzar la presión por construir una “izquierda de la
izquierda” que no sea ni complementaria de ese partido ni ajena
a la necesidad de combinar la radicalidad en el discurso y las
propuestas (como ocurre ahora con el tema de la Constitución
Europea) con una política no sectaria hacia otras izquierdas y
en la relación con otras corrientes en el seno de los
movimientos.
Los
perfiles y componentes del proceso de configuración y
agrupamiento de esa izquierda anticapitalista y alternativa son
difíciles de definir en este cambio de ciclo y habrá
que estar abiertos a una diversidad de situaciones y marcos
organizativos, con mayor razón dadas la pérdida de
capacidad de atracción centrípeta de IU (aun teniendo
en cuenta su alianza con ICV), las distintas realidades nacionales y
regionales, la necesidad de tender puentes con la nueva generación
política y nuestra propia debilidad organizativa.
Así,
los principales problemas para ese proceso serían:
-
Debilidad de las corrientes
organizadas de la izquierda anticapitalista y alternativa - Dificultades
en la transformación-regeneración de IU -
Contradicciones e indefiniciones de
otras organizaciones estatales o de ámbito nacional: ERC, CHA,
Aralar, Verdes y BNG -
Dispersión y aislamiento de
colectivos locales que por sus características podrían
presionar a favor de la construcción de una izquierda
anticapitalista y alternativa - Reticencias de los nuevos sectores
de jóvenes activos a integrarse en organizaciones políticas
A
partir de ahí habría varias hipótesis a
formular:
- Transformación-regeneración
de IU, pudiendo además realizarse mediante un - nuevo “proceso constituyente”
de esta formación -
Integración o confederación
de IU con otras formaciones (como ICV), si bien bajo la hegemonía
de un proyecto de izquierda complementaria del PSOE -
Crisis difícilmente
reversible en IU, debido a las tensiones dentro del propio bloque
mayoritario - Proceso
de construcción de agrupamientos dentro de IU y en otras
formaciones, o fuera de éstas, que, junto con otros colectivos
ligados a movimientos sociales, fueran prefigurando un polo de
izquierdas anticapitalista y alternativo -
Coexistencia de dos de esos
escenarios en el ámbito estatal teniendo en cuenta la
diversidad y la desigualdad de los procesos en las diferentes
Comunidades Autónomas
cualquier caso, es evidente que la actualización de las
ideas-fuerza de una izquierda anticapitalista y alternativa (evitando
falsos debates entre lo “verde” y lo “rojo” o
entre la identidad “comunista” y la “ecosocialista”
o, en fin, entre nacionalismos de distinto signo) y de la concreción
de las mismas en el tipo de formación política a
construir es cada vez más necesaria y ésa tendrá
que ser una tarea central, como se desarrolla más adelante en
el punto 3.3.
3.
CONSTRUIR ESPACIO ALTERNATIVO, ARTICULAR UN POLO ANTICAPITALISTA
3.1.
Nueva etapa. Actualización y redefinición de Espacio
Espacio
Alternativo, después de siete años de existencia, se ha
convertido en una realidad política y organizativa
estabilizada en el Estado español. Su composición y
características han ido evolucionando durante estos años
al compás de los cambios en la situación política
y social del Estado español y de las evoluciones y
diferenciaciones en el conjunto de la izquierda anticapitalista.
Desde los III Encuentros hasta ahora el Espacio ha experimentado una
evolución en su composición y una maduración
política que, reforzando sus señas de identidad
originales –rojiverdevioleta, anticapitalista, defensora de un
federalismo plurinacional libremente construido y a favor de otra
forma de hacer política- han de contribuir a una mejor
definición de nuestro proyecto, con el fin de establecer
nuestra orientación y líneas de intervención
futuras para el próximo periodo.
De
forma satisfactoria podemos señalar que en el último
periodo el Espacio ha mejorado su cohesión interna y el
acuerdo estratégico de sus integrantes, aunque sea todavía
débil en algunos aspectos, y ha superado la división y la relativa fractura existente en los III Encuentros,
donde se confrontaron posiciones muy diversas en cuanto a la
orientación a seguir y al tipo de proyecto a construir. Hoy en
día, a pesar de las diferencias y discrepancias existentes, a
veces importantes, propias de cualquier organización
democrática, existe un grado de cohesión y acuerdo
satisfactorio, que nos permite afrontar la nueva etapa en una
situación favorable.
La
composición interna del Espacio ha variado de forma importante
en los últimos años, a causa del abandono del proyecto
por parte de un sector, debido a discrepancias con nuestra
orientación política, principalmente en relación
al trabajo a desarrollar en el seno de IU. Al mismo tiempo, se ha
producido una confluencia con otros sectores, a raíz de la
unificación entre el Col.lectiu per una Esquerra Alternativa y
Batzac en Catalunya, proceso que repercute positivamente en el nivel
estatal, especialmente en lugares, como Madrid, donde existen
militantes vinculados a Quadernos Internacionales. En otro nivel, se
ha establecido una relación regular con Zutik, que participa
como observador estable en la Coordinadoras Confederales del Espacio.
Espacio
Alternativo es, hoy por hoy, una corriente o componente significativa
de la (débil) izquierda anticapitalista y alternativa del
Estado español, sin haber alcanzado sin embargo una fuerza
material suficiente para ser creíbles como organización
política con un proyecto propio.
del análisis de nuestra trayectoria y transformaciones en los
últimos años, de nuestras fortalezas y debilidades, y
de las características de la nueva situación política
y social, Espacio Alternativo debe realizar una actualización
y redefinición de su proyecto político de cara al
futuro, para poder seguir desarrollándose como una
organización confederal anticapitalista, alternativa,
ecologista, feminista, internacionalista, revolucionaria, que lucha
contra toda forma de explotación y opresión y que
trabaja para la emancipación de las personas.
3.2.
Fortalezas y debilidades
El
Espacio hoy existente combina fortalezas y debilidades. Conviene
hacer balance de ellas para poder establecer los retos y tareas que
tenemos por delante.
Entre
el capital político acumulado podemos señalar:
-estabilización
del Espacio como una corriente significativa de la izquierda
anticapitalista y alternativa, en un contexto de debilidad general de
la misma en el Estado español.
-Buena
política de alianzas y de relaciones con otras corrientes y
sectores de la izquierda anticapitalista, cuya mejor expresión
es la conformación del Bloque de Izquierdas dentro de IU en la
última Asamblea federal; también a través de
nuestra participación indirecta en marcos y puntos de
encuentro auspiciados por revistas, fundaciones y otros ámbitos
de reflexión de la izquierda crítica.
-capacidad
de pronunciamientos y reacción política ágil a
través de comunicados y declaraciones impulsadas por la
secretaría.
-estabilización
de núcleos de jóvenes consolidados en varios colectivos
(Madrid, Andalucía, Catalunya, recientemente en el País
Valencià), y participación satisfactoria de jóvenes
en responsabilidades políticas internas.
-estabilización
y regularización del Corriente Alterna como revista
periódica regular, aunque su distribución fuera de
Madrid es muy débil y su utilidad política práctica
es desigual y mejorable.
-buen
funcionamiento y calidad de nuestra página web, quizá
nuestro mejor instrumento de comunicación externa, y con
influencia en sectores activos del movimiento y en el conjunto de la
izquierda anticapitalista.
-buena
intervención en algunos movimientos sociales significativos,
en especial el movimiento “antiglobalización”, el
estudiantil, y el de inmigrantes, aunque a menudo con poca
coordinación confederal.
Entre
las debilidades podemos destacar:
-desarrollo
y crecimiento organizativo limitado, pero real, sin haber podido
conseguir suficiente “masa crítica” para ser
creíbles como organización política con
proyección, aunque sí para ser reconocidos como una
corriente o componente significativa de la izquierda anticapitalista,
por parte de aquellos sectores más politizados de los
movimientos o de otras corrientes políticas organizadas.
-debilidad
organizativa y financiera, y poca capacidad para impulsar iniciativas
de financiación complementarias a las actuales
-débil
intervención en algunos movimientos y escaso arraigo en
realidades sociales específicas, cuestión que repercute
en nuestro perfil político externo, como: el movimiento
feminista, el movimiento ecologista, el gay-lésbico...
-dificultad
para establecer orientaciones generales en nuestra intervención
en el movimiento sindical, e impulsar una política sindical
más “ofensiva” y “proactiva”.
-poca
elaboración estratégico-programática colectiva,
aunque hayamos conseguido ofrecer propuestas e ideas en cuestiones y
momentos significativos del debate político y social.
-débil
“feminización” interna de la organización.
-inexistencia
de un plan de formación sistemático en el nivel
confederal, a pesar del desarrollo de algunas iniciativas como las
Jornadas de Alburquerque, o de tener herramientas disponibles útiles,
como la colección de libros Viento Sur.
3.3.
Tareas y orientación política para el futuro
Espacio
Alternativo debe saber adaptarse y ubicarse bien en el nuevo contexto
político, así como en la evolución y
diferenciación de las distintas corrientes de izquierdas, en
especial de la izquierda anticapitalista, y de sectores de los
movimientos sociales.
La
orientación política del Espacio en este nuevo periodo
debe sustentarse en tres pilares:
Potenciar
el desarrollo y la autoconstrucción del Espacio como una
organización autónoma: la construcción
política del Espacio requiere dar un salto cualitativo en
diversos terrenos.
-fortalecer
nuestra estructura organizativa y articulación a escala
confederal: nuestras necesidades de desarrollo político,
y de fortalecimiento y coordinación de nuestra intervención
confederal, exigen mejorar el funcionamiento y la estructuración
del Espacio en varios aspectos: mayor estabilización de los
órganos confederales de dirección; puesta en marcha de
áreas sectoriales efectivas; mejora de la comunicación
interna; reforzar los colectivos más débiles;
implantación territorial en aquellos lugares donde no
existimos organizadamente pero tenemos contactos o simpatizantes; y
mejora de las finanzas, entre otras cuestiones. Este es el sentido de
los cambios organizativos planteados en el documento de organización.
-profundizar
nuestra capacidad de elaboración política: el
Espacio debe reforzar la discusión estratégico-programática
general y específica, e ir avanzando en la concreción
de nuestras propuestas en las grandes cuestiones centrales que marcan
nuestra intervención política. No tenemos que dar
respuestas “acabadas” sobre todo, ni fijarnos objetivos
que no corresponden con nuestro nivel de desarrollo ni nuestras
necesidades, pero si sistematizar, aprovechar y socializar mejor
algunos esfuerzos actuales. Esto requiere la potenciación de
las áreas sectoriales y de la discusión política
general en los órganos competentes. Profundizar nuestro
trabajo de elaboración política es un elemento
importante para el desarrollo y crecimiento del Espacio, pero también
para ir avanzando en nuestra cohesión e identidad común,
y para modular el perfil público de nuestro proyecto, débil
en algunos aspectos, donde nuestra intervención es también
débil (movimiento feminista, ecologista...).
-reforzar
nuestra aparición pública: la aparición
pública del Espacio debe reforzarse con la mejora de nuestra
política de prensa y comunicación (fundamentalmente el
Corriente Alterna y la web); con la elaboración regular
de materiales de campaña para poder desarrollar campañas
confederales propias e intervenir como corriente en el seno de los
movimientos; y con la producción de declaraciones y
comunicados sobre cuestiones de actualidad, como ya venimos haciendo.
-reforzar
nuestro arraigo en realidades sociales específicas: el
Espacio ha tenido una buena intervención en las diversas
campañas y movilizaciones distintas. Pero es necesario
profundizar nuestro arraigo en sectores y realidades sociales
concretos, y en movimientos que las encarnan. Se trata de aparecer
como una organización útil y con sentido, en la medida
en que pueda serlo una organización de nuestras
características, para muchos sectores sociales concretos que
protagonizan las luchas del presente. Hay que reforzar nuestra
implantación entre la juventud, no sólo estudiante,
sino también trabajadora y jóvenes precarios; en la
clase trabajadora y el movimiento obrero organizado; entre los
sectores inmigrantes en lucha; en el movimiento feminista; en el
movimiento ecologista; en el movimiento gay-lésbico... Nuestra
implantación en estos ámbitos y realidades es muy
desigual, pero conviene ir avanzando en cada uno de ellos, marcándose
objetivos realistas.
Intervenir
como corriente en los movimientos y luchas y favorecer su
desarrollo: fortalecer las luchas y movimientos
emergentes debe ser una tarea central en la actividad del Espacio en
el próximo período. Nuestra voluntad es estar “con
lo que se mueve” y construir “la izquierda de las
luchas”. Nuestra intervención como corriente en los
movimientos debe basarse en los siguientes criterios:
-combinar
unidad y radicalidad favoreciendo la creación de marcos de
acción unitarios y la conexión entre distintas luchas y
defender al mismo tiempo, posiciones anticapitalistas y rupturistas,
así como el reagrupamiento de los sectores anticapitalistas en
el marco de las luchas unitarias.
-reforzar nuestra
aparición propia y nuestra visibilidad dentro de los
movimientos, de forma no sectaria y desde el respeto y la defensa de
la autonomía de los mismos, y avanzar respuestas programáticas
y estratégicas frente a los retos inmediatos y futuros, en el
terreno concreto y general, contribuyendo al debate estratégico
y programático en el seno del movimiento. En el marco
del movimiento, el grueso de la nueva generación militante
permanece reticiente a organizarse políticamente y a las
organizaciones de la izquierda radical, y se siente atraída
por corrientes de pensamiento “autónomas” o
libertarias. Pero buena parte de esta nueva generación expresa
planteamientos anticapitalistas difusos, a veces contradictorios,
pero radicales. Debemos intentar establecer buenas
relaciones con los sectores movimentistas anticapitalistas, buscando
el debate estratégico y la confrontación respetuosa de
ideas y proyectos con los mismos.
La propia dinámica de las
resistencias a la globalización y a las políticas
neoliberales ha puesto de nuevo en el centro la importancia del
debate estratégico, y la discusión entre proyectos y
propuestas distintas. La ofensiva imperialista posterior al 11S, la
crisis Argentina y su desenlace posterior, el mal balance del
gobierno Lula en Brasil, entre otros, son elementos que contribuyen a
relanzar el debate estratégico y de ideas, el debate sobre
cómo “cambiar el mundo”, en el seno de los
movimientos. En este contexto, dar respuestas frente a problemas,
controversias, o dilemas concretos es un reto importante para un
proyecto como el Espacio. Esto requiere reforzar nuestra capacidad de
elaboración política concreta en los distintos ámbitos
de intervención y nuestra producción de discurso y de
propuestas.
Avanzar
en la configuración de un polo anticapitalista: en
esta nueva etapa consideramos importante establecer y consolidar una
política de alianzas con diferentes sectores y corrientes de
la izquierda anticapitalista, favoreciendo su confluencia y puntos
de encuentro, con el objetivo de avanzar hacia la conformación
de un polo anticapitalista amplio, plural y unitario que pueda
desafiar a la izquierda con vocación gestionaria que hoy
monopoliza la representación política de la izquierda.
La perspectiva de ir conformando un polo de estas características
debe ser una orientación de fondo que permita al conjunto de
corrientes de la izquierda anticapitalista en el estado español
tener una referencia estratégica común hacia la cual
avanzar. Sin embargo no hay atajos en este proceso, y conviene tener
expectativas realistas. El punto de partida es complicado, debido a
la debilidad y fragmentación de la izquierda anticapitalista
y alternativa organizada. Se requiere una acumulación de
fuerzas mayor de las disponibles, conseguir logros, ir avanzando, y
así poder empezar a perfilar una alternativa anticapitalista
futura. Hay que tener presente, además, que en la
conformación de un polo anticapitalista amplio y unitario en
el estado español van a intervenir, e intervienen ya,
dinámicas específicas nacionales y regionales, y a
veces también locales. Se trata por tanto de comprender las
especificidades de éstas y, al mismo tiempo, saber dotarlas
de una coordinación y articulación general que cree
sinergias favorables.
La
configuración de un polo anticapitalista, a corto plazo y en
primera instancia, deberá ser impulsada por corrientes
organizadas de la izquierda anticapitalista, pero su reto histórico
es conectar con el grueso de los militantes y animadores de los
movimientos sociales y de la nueva generación emergente. Las
formas, ritmos, y procesos para construir este amplio polo
anticapitalista, plural y representativo, que llene el vacío
de “alternativa” política hoy existente, no pueden
anticiparse, pero este es el horizonte hacia el cuál el
Espacio debe caminar, en paralelo a su actividad de autoconstrucción
y desarrollo. Para el Espacio, una mayor estructuración
organizativa, una mayor capacidad de elaboración política,
y una mayor cohesión estratégica como proyecto son
elementos importantes para combinar esta doble tarea de construcción
propia y de apuesta por la configuración de un amplio polo
anticapitalista y alternativo.
Desde
esta perspectiva, el Espacio debe trabajar en varios niveles. Junto
con el propio desarrollo y crecimiento a través de nuestra
aparición pública y nuestra intervención como
corriente en los movimientos, consideramos que mantener el trabajo de
corriente en IU, a través de los y las miembros del Espacio
implicados en la misma, es un elemento importante en estos momentos.
Nuestra intervención en IU nos permite incidir, de forma
respetuosa, en los debates en el seno de la misma y de la izquierda
transformadora en sentido amplio y, especialmente, nos permite
articular alianzas con otras corrientes anticapitalistas que existen
en el seno de la misma. En este sentido una tarea importante para el
futuro es contribuir al desarrollo de un “Bloque de Izquierdas”
como un espacio de confluencia de corrientes que intervienen en IU (o
con sectores de su galaxia pero que ahora mismo están fuera
por diversos motivos), portador de un proyecto anticapitalista y
alternativo diferenciado del de la actual dirección de IU, en
la línea de los puntos presentados en la VII Asamblea Federal
de IU y de las elaboraciones posteriores que se han realizado en la
preparación de la Asamblea Extraordinaria de IU. Dentro de
este Bloque es importante establecer relaciones fluidas con aquellos
sectores más alternativos y anticapitalistas. También
conviene establecer relaciones con otros sectores de IU, pero en
principio situados fuera del Bloque, con la voluntad de acercar
posiciones e ir tejiendo alianzas, como por ejemplo la CUT o sectores
en ruptura con la Corriente Roja. Las perspectivas futuras para este
Bloque son difíciles de prever así como la naturaleza
de su posible evolución. De momento, su principal activo es
ser un punto de encuentro entre corrientes anticapitalistas y
alternativas distintas y esto es lo que hay que valorar. Fuera de IU
también habrá que valorar la conveniencia o no de establecer relaciones, en la perspectiva de ir configurando un
polo anticapitalista, con aquellos sectores y corrientes radicales
con los cuales coincidamos en aspectos significativos, ya sean
organizaciones marxistas revolucionarias, de izquierda nacionalista,
colectivos locales, o corrientes “movimentistas”
vinculadas al mundo “autónomo” o reticentes a la
organización política, así como impulsar y
participar también en aquellas experiencias de debate y
discusión ligados a revistas, foros, o ámbitos
similares. Todo este trabajo de política de alianzas debe ir
acompañado de nuestro propio desarrollo organizativo y
político.
La
profundización en la construcción de la Unión
Europea, la propia lógica de la globalización
neoliberal, y la emergencia del movimiento “antiglobalización”,
hacen más necesario que nunca los esfuerzos para coordinar y
articular la izquierda anticapitalista en el plano internacional. Un
proyecto de vocación internacionalista como el Espacio debe
desarrollar un política internacional activa. Espacio
Alternativo es miembro de la Conferencia de la Izquierda
Anticapitalista Europea, y está comprometido con su desarrollo
y consolidación, como proyecto de reagrupamiento amplio de las
izquierdas anticapitalista europeas. También mantiene vínculos
con la Cuarta Internacional, y miembros del Espacio participan de sus
actividades, y con organizaciones de la misma. Estamos comprometidos
también con las iniciativas embrionarias de reagrupamiento
mundial, como la “reunión de partidos radicales”
que se celebró en Mumbai en enero y que tendrá
continuidad en Porto Alegre a comienzos del 2005.




















