Una fractura dificil de curar
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Un primer balance de la VIII Asamblea Federal Extraordinaria de IU

Raúl Camargo y Jaime Pastor (miembros de Espacio Alternativo)

El desenlace de la reciente Asamblea Federal Extraordinaria de IU ha sido frustrante para la mayoría de delegados y delegadas presentes, ya que ni las ambigüedades estratégicas del documento político aprobado ni, sobre todo, la relación de fuerzas resultante entre las tres listas elegidas generan esperanzas en el deseado “relanzamiento” de esta formación política y plantean además enormes dificultades para la “gobernabilidad” de esta formación. El hecho de que se impusiera por parte del sector de Llamazares una fórmula introducida en la misma Asamblea, que distorsionaba en su favor la proporcionalidad reflejada en la misma para poder ser elegido como Coordinador General, reveló muy pronto su escasa voluntad por respetar las reglas del juego democráticas en esta nueva etapa.

Los datos más relevantes de las votaciones fueron los siguientes:

En lo referente al debate político, el documento “oficial” fue aprobado con 363 votos a favor (60,6 %), 159 en contra (26,6 %) y 77 abstenciones (12,9 %), mientras que el documento alternativo titulado “Tesis para una IU anticapitalista, alternativa, federalista, democrática y pluralista” (en cuya elaboración participaron miembros de Espacio Alternativo) obtuvo 158 votos a favor (27,8 %), 315 en contra (55,4 %) y 96 abstenciones (16,9 %). Las tesis mayoritarias del Consejo Político federal fueron aprobadas, pero los apoyos recogidos por el texto alternativo representan a más de la cuarta parte de la organización y a la mayoría de determinadas Federaciones, algo poco corriente en anteriores asambleas federales.

En relación con la discusión sobre los Estatutos, las dos enmiendas que centraron más la polémica fueron: una, presentada por nuestro compañero Manolo Colomer, del País Valenciá, que proponía que cualquier acuerdo sobre política de alianzas o de gobierno con otras fuerzas políticas deberá ser sometido a referéndum del conjunto de la afiliación en el ámbito correspondiente. La votación sobre esta enmienda fue de 255 votos a favor y 245 en contra.

La otra enmienda fue la que proponía que los/las coordinadores/as de las federaciones participen en la elección del coordinador/a en la reunión de los miembros de la parte del CPF que se elige directamente en la Asamblea federal. Fue aprobada por 306 votos a favor (55,5%), 235 en contra (42,6%) y 10 abstenciones (2%).

Como se puede comprobar, una parte importante de los 877 delegados y delegadas acreditados no estuvo presente en estas votaciones realizadas a lo largo del sábado 11, ya que paralelamente estaban discutiendo sobre las distintas listas posibles que tenían que formalizarse antes de las 19 horas de ese día.

Llegamos así al domingo, en donde se presentaron finalmente tres listas: la primera (que obtuvo 416 votos, un 49,52 % y 54 miembros electos) estaba encabezada por Gaspar Llamazares y seguida por otros dirigentes y cargos públicos como Rosa Aguilar, Angel Pérez, Oskar Matute o...Miguel Reneses; la segunda (con 320 votos, un 38,1% y 42 miembros electos), con, entre otros, Enrique Santiago, Enrique Centella, Paco Frutos y Susana López (de la Plataforma de Izquierdas); la tercera (con 104 votos, 12,38 % y 14 electos), con Sebastián Martín Recio (de la Corriente Convocatoria por Andalucía), Sánchez Gordillo (de CUT), Teresa Rodríguez-Rubio y Jaime Pastor (de Espacio Alternativo), miembros de estas corrientes o afines, de Izquierda Roja (procedente de un sector de Corriente Roja) y personas vinculadas a la Plataforma de Izquierdas.

La posterior reunión de las 110 personas elegidas fue especialmente tensa debido a lo comentado al principio: el hecho de que se quisiera ya aplicar una enmienda aprobada en la misma Asamblea –la cual permitía el derecho de voto de los Coordinadores/as de las Federaciones- nos pareció improcedente a los miembros de las otras dos listas electas, ya que considerábamos que este criterio debería ser aplicable para la siguiente Asamblea y no en ésta, puesto que las Normas y el Reglamento aprobados al comienzo de la misma se basaban, como es lógico, en los Estatutos vigentes para ella. Pero la resistencia a reconocer este error por parte del sector de Llamazares condujo a una crispación creciente, pese a los intentos de encontrar una fórmula provisional de consenso que permitiera esperar a la siguiente reunión del CPF una vez elegida la otra mitad de sus miembros por las Federaciones, tal como propuso nuestro cabeza de lista Martín Recio. Al final, tras la retirada de su candidatura por parte de Enrique Santiago, se produjo la votación con 67 a favor de Llamazares, 51 en contra y 8 en blanco.

A la espera de conocer los resultados de la segunda vuelta para la elección de Coordinador General, nos limitamos a ofrecer ahora una breve valoración de lo ocurrido:

En primer lugar, esta Asamblea Extraordinaria no ha cubierto sus objetivos proclamados de ahondar en las causas de la crisis de IU y de favorecer la participación del conjunto de su afiliación en la preparación de la misma y en la búsqueda de soluciones. Al contrario, lo que ha habido ha sido una estrategia clara por parte del sector de Llamazares para tratar de hacerse a toda costa con un 60 % en esta Asamblea, con el fin de poder construir una dirección federal homogénea y aplicar sin trabas su proyecto de una izquierda complementaria del PSOE y de su gobierno. Para ello no ha dudado en poner trabas a los derechos de quienes defendíamos el documento alternativo para que pudiéramos ir a defenderlo en algunas Federaciones importantes y, sobre todo, ha empleado todos los recursos para reforzar el protagonismo del Coordinador General en funciones en la misma Asamblea hasta el punto de imponer una intervención inaugural suya larga pese a no haber cumplido el requisito de presentar un Informe de Gestión. El resultado final, sin embargo, no ha sido el que esperaban, ni siquiera desde el punto de vista mediático, debido al grave error que cometieron en la elección de Llamazares. La presencia del sector de Angel Pérez y de determinadas personas en su candidatura demuestra además que ni siquiera el marketing “ecosocialista” sale reforzado en su seno sino todo lo contrario: ha primado la coalición de intereses frente a la coherencia en la defensa de determinadas ideas.

En segundo lugar, es evidente que la principal oposición a la línea del bloque antes mencionado es muy heterogénea. La decisión de Alcaraz de presentarse como número 1 y su posterior retirada, con el fin de favorecer así un acuerdo con el sector representado por Enrique Santiago bajo los auspicios de la dirección del PCE, han mostrado una quiebra importante en la Federación más importante de IU, la andaluza; pero no parecen anunciar ningún giro político y organizativo, por lo que nos pareció contradictorio que fueran en la misma lista con el sector “renovador” representado por Santiago, el cual mostró a lo largo de la Asamblea escasa coherencia en la defensa de un proyecto alternativo al de la dirección federal saliente. Fue ésta la razón principal de que quedara frustrada la convergencia en un mismo bloque de ese sector con quienes finalmente fuimos en la tercera lista. A esto hay que añadir que la intervención en plenario de Enrique Santiago confirmó que mantenemos con su discurso diferencias importantes en el tratamiento del federalismo y la plurinacionalidad y sus implicaciones organizativas, así como en sus reticencias a defender claramente, frente a falsas polarizaciones, las señas de identidad rojiverdevioletas de IU; aunque también es cierto que éstas son cuestiones que nos diferencian de una parte de la Plataforma de Izquierdas, la cual ha aparecido dividida en las dos candidaturas de oposición.

Pero también hay que reconocer que la lista en la que participó Espacio Alternativo no es en absoluto homogénea, ya que estamos en ella gentes que entendemos de forma parcialmente distinta lo que es un proyecto alternativo y, sobre todo, la necesidad o no de combinar un discurso radical con una práctica unitaria exenta de sectarismo. En cualquier caso, fue la candidatura más coherente que podía presentarse en esta Asamblea sin por ello despreciar a personas que pudieron ir en otras listas, aun siendo críticos de las mismas, y con quienes esperamos siga siendo posible coincidir en cuestiones centrales que puedan ser transversales al conjunto de IU.

En tercer lugar, la situación de división en la que se encuentra IU y el deterioro creciente de su credibilidad como fuerza alternativa ante su más de un millón de simpatizantes y electores exigen la búsqueda del mayor consenso posible del conjunto de sus miembros electos en esta Asamblea en torno a propuestas que ayuden a frenar una crisis que puede ser terminal. Desde nuestro punto de vista, sería necesario alcanzar un acuerdo que permitiera poner en pie una dirección colegiada y plural en la que no hubiera vencedores ni vencidos y, desde ella, poner todo el esfuerzo de inmediato en la campaña por el No al Tratado Constitucional europeo en el referéndum del 20 de febrero; desde esa dirección colegiada habría que exigir el respeto a las reglas estatutarias por parte de todos y todas y poner en pie un plan de acción política y organizativa que contribuyera al relanzamiento efectivo de las Asambleas y las Areas en los próximos meses, con el fin de preparar en las mejores condiciones de apertura y participación la Conferencia Política que tanto en el documento político mayoritario como en el minoritario se proponía celebrar antes de finales de 2005.

En cuarto lugar y último, sea cual sea el desarrollo de los acontecimientos de los próximos meses, es necesario que las gentes que podamos sentirnos más afines busquemos vías de colaboración y trabajo en común, tanto en IU, EB y EUiA como en los movimientos sociales, con el fin de ir reforzando un polo anticapitalista y alternativo capaz de frenar la desmoralización y la apatía que pueden hacer mella en muchas personas afiliadas a IU o vinculadas a organizaciones sociales tras el triste final que ha tenido esta Asamblea.