Max Lane *
Efectivamente, el movimiento de placas tectónicas desencadena fuerzas masivas y, efectivamente, un terremoto de grado nueve en la escala de Richter es grande. Pero con la tecnología disponible hoy en día en el siglo XXI, la pérdida de vidas debía haber sido mínima. La ausencia de un sistema de detección para la zona Asia-Pacífico es un hecho que ya ha sido denunciado. Cuestión ciertamente criminal, y más en la medida en que existen centros de sismología en la mayoría de los países. Los cuales obviamente no son difíciles de establecer.
Pero quizás éste sea un crimen secundario. La devastación y la muerte han sido tan importantes debido a que el tsunami golpeó las costas de países empobrecidos que carecían de cualquier tipo de defensa contra contra el maremoto. En Aceh, por ejemplo, donde he estado personalmente, la amplia mayoría de la población vive en chozas mal construídas de bambú o de materiales similares. La mayoría tampoco tiene teléfono, ni móvil, ni televisor y sólo se encuentran algunas radios. No disponen de ningún tipo de vehículo y por supuesto no existe la propiedad personal de coche como en los países ricos. Las infraestructuras no se encontraban preparadas de forma alguna contra una catástrofe similar a la acontecida. Muchos acehenses viven en el nivel de subsistencia o muy poco por encima de él.
El aparato de estado y los militares obstaculizan la ayuda
Tenemos en estos momentos un gran número de testimonios de la actividad del aparato de estado indonesio en Aceh, a través de los periodistas y de los centenares de activistas voluntarios, así como de los miembros del frente democrático de lucha del pueblo Aceh, el FPDRA.
El ejército indonesio ha declarado que solamente la mitad de sus fuerzas en Aceh será utilzada para el apoyo humanitario, el resto continuará sus ataques contra las aldeas que apoyan el movimiento de liberación de Aceh. De hecho, de entre los 20.000 y 40.000 soldados presentes en Aceh, existen pocas pruebas de que la mitad de ellos esten asignados al trabajo humanitario. Además hay informes, procedentes de miembros del FPDRA, coincidentes con los de los activistas presentes en Aceh relativos a la obstaculización por parte del aparato de estado de los movimientos de los diferentes turnos de ayuda, en especial en las zonas alejadas.
Los suministros se entregan únicamente a la gente en posesión de los papeles supuestamente correctos, los refugiados no pueden conseguir la ayuda sin sus tarjetas de identificación- muchas de las cuales se perdieron en el tsunami. Los voluntarios son interrumpidos en sus trabajos para realizar comprobaciones de las tarjetas de identificación de manera repetida. Se cobra a los refugiados por los paquetes de ayuda o para cruzar ríos.
La respuesta mundial
La respuesta mundial ha sido contradictoria. Ha existido la solidaridad y las donaciones masivas de las gentes normales en los países ricos y la tacañería repugnante de las corporaciones y gobiernos. Ahora, después de la tacañería inicial, gobiernos como el australiano y el de los EEUU han cambiado el chip. En Yakarta, el 9 de enero pasado, el primer ministro australiano John Howard anunció “el programa de ayuda más grande de la historia de Australia” - 1000 millones de dólares para la reconstrucción de Aceh.
Por descontado que no se trata del programa de ayuda más grande de la historia de Australia. Resulta insignificante en comparación al programa de ayuda australiano a los militares de los EEUU en Iraq. Y se trata de un programa de ayuda en cinco años, es decir de 200 millones por año. Además, la mitad de los mil millones son en concepto de préstamo.
En realidad ninguna cantidad en concepto de ayuda puede eliminar la desigualdad fundamental existente. Ninguna cantidad. La única cosa que podrá suponer un cambio efectivo en relación al actual estado de cosas es el final de la explotación imperialista. Existe una cuestión importante que ahora debemos exigir: la cancelación- no una moratoria temporal -de la deuda del Tercer Mundo. La cantidad originariamente prestada ya se ha devuelto muchas veces y representa la forma más óbvia y evidente en que el primer mundo asfixia la vida de los países subdesarrollados. La cancelación de la deuda es un pequeño paso para cambiar un orden mundial que condena a la mayoría de los serres humanos a la desesperación y a la pobreza.
* Extractos del artículo publicado en la revista Green Left Weekly de Australia, 19-1-05
Solidaridad con las personas afectadas por el tsunami en Sri Lanka
Espacio Alternativo impulsa una campaña de solidaridad con las personas afectadas por el tsunami a Sri Lanka, respondiendo a la petición que nuestra gente amiga del NSSP (Nava Sama Samaja Party) nos ha hecho. Con la campaña pretendemos recolectar dinero para enviarlo a Sri Lanka donde será utilizado por la gente del NSSP en proyectos de reconstrucción de las zonas afecadas. El NSSP es una organización de la izquierda anticapitalista de Sri Lanka, que incluye entre sus miembros a personas de diferentes comunidades étnicas y religiosas del país y que es solidaria con las aspiraciones de la nación tamil que demanda la autodeterminación respecto de Sri Lanka. En el momento de redactar esta nota la recaudación de la campaña alcanza los 2000 euros.
El dinero debe ser ingresado en la cuenta: 2100-3061-15-2200145989 (La Caixa)




















