Un «Sí» a la Constitución Europea debilitado por la abstención y el peso del «No», principalmente en Euskadi, Navarra y Cataluña
Jaime Pastor
Los resultados del referéndum que ha tenido lugar el 20 de febrero han mostrado el resultado de participación más bajo desde la caída del franquismo: 42,32%, del cual el 76,73% ha sido a favor del Sí, el 17,24 a favor del No y el 6,03% en blanco. Sólo por lo tanto el 30% del electorado ha votado a favor de la Constitución Europea. Dado que todo lo anterior se ha producido a pesar de la campaña manipuladora desarrollada por el gobierno y todas las instituciones estatales (con el apoyo de las asociaciones patronales y... las direcciones sindicales mayoritarias), que han intentado todo el tiempo hacer creer que se trataba de votar "por o contra Europa", y el silenciamiento soportado en los grandes medios de comunicación por las fuerzas políticas y sociales partidarias del No, no se puede concluir que el Tratado Constitucional haya obtenido una real legitimación ciudadana.
En este contexto es muy importante señalar también que el voto No ha sido apoyado por el 33,66% en el País Vasco, 29,22% en Navarra y 28,07% en Cataluña, mostrando así que sectores muy numerosos de estas Comunidades Autónomas no se reconocen en una Constitución que niega el derecho de autodeterminación de los pueblos.
A pesar de que el gobierno puede estar relativamente satisfecho puesto que esperaba una participación aun menor al 40%, está claro que no ha podido contrapesar la mirada indiferente y escéptica que en relación a este Tratado y a la campaña demagógica oficial ha mostrado la mayoría de la población. Si se junta a lo anterior al campaña militante por el No que las diferentes plataformas ciudadanas, junto con Izquierda Unida y otras fuerzas nacionalistas de izquierdas han desarrollado a pesar del boicot de los grandes medios de comunicación, se puede tener la esperanza de que una corriente crítica contra esta Constitución y contra el "modelo" dominante de construcción de la UE continuará desarrollándose durante los próximos años en el estado español, en relación con la que existe en otros países de la UE en el marco de los Foros Sociales Europeos. Nos hará falta también convencer a una parte de las gentes que han votado en blanco o se han abstenido en esta ocasión por razones políticas cercanas a las del No, para trabajar juntos contra esta Europa neoliberal y mililtarista.
Por lo que respecta a los partidos de derecha, es preciso recordar que el Partido Popular, el Partido Nacionalista Vasco y Convergència i Unió han defendido el Sí durante esta campaña, aunque el primero lo haya hecho con menos entusiasmo temiendo que Zapatero pudiera rentabilizar los resultados de un Sí fuertemente mayoritario. Esto da aun mayor valor a los votos del No puesto que, aparte de un sector minoritario de la extrema derecha próxima o al margen del PP, es un No antineoliberal y defensor de los derechos de los trabajadores y de los pueblos el que se ha expresado este 20 de febrero.




















